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lunes, 17 de julio de 2017

No seas puto de José Ignacio Lanzagorta


Comparto este artículo de José Ignacio Lanzagorta García publicado en la revista mexicana Nexos.
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 José Ignacio Lanzagorta García

“Órenle, no sean putos”, “¡No mames, cabrón, puta tu madre!” y miras con envidia cómo todos están a punto de trepar un muro de piedra volcánica. La envidia te corroe: quisieras estar ahí, quisieras que te dijeran “puto” y demostrar cómo en realidad no lo eres. Pero no puedes, porque aunque llegues hasta arriba, tú sí vas a seguir siendo puto. Tú no puedes dejar de ser puto. Los otros sí. Los otros sólo tienen que escalar.

Ellos. Ellos se dicen “puto” todo el tiempo. Es una palabra muy importante para todos los que nacen con pene. Que si no le pegó bien al balón, puto. Que delató al infractor frente a la maestra, puto. Que le dio miedo brincar la barda, puto. A veces parece que se dicen “puto” más que “güey”. Y es que, notas, cada vez que se lo dicen entre ellos son menos putos o por lo menos les da lo mismo. Le vuelven a pegar al balón. Brincan la barda. Se someten a algún ritual de redención tras la traición frente a la maestra o bien le apuestan al olvido. Listo. Ya no son putos… al menos por ese día. Tú sí. Tú siempre serás puto y no hay nada que puedas hacer.

sábado, 23 de noviembre de 2013

"¿Me dijiste maricón? Te demando por discriminación"

En marzo de 2013 la Corte Suprema de Justicia de México dictaminó que las palabras "joto", "tortillera", "puñal", "puto", "maricón" o "camionera" son discriminatorias y, en consecuencia, no están protegidas por el derecho a la libertad de expresión. La corte advierte que quienes las usen en medios de comunicación pueden ser llevados a juicios, castigados y obligados a pagar fuertes indemnizaciones por daño moral a los afectados.

Los homosexuales y lesbianas somos discapacitados, para profesor universitario en México

 
Esta noticia nos la envió nuestro compañero Francisco Galindo por su tuiter @starling7299. Resulta que un profesor de la Universidad de Juárez, en México, se refirió a los homosexuales como "individuos con capacidades diferentes". Entiéndase, esa es una manera elegante de decir personas con discapacidad. En dos platos, para este "académico" las maricos somos una parranda de discapacitados.

Se trata de Sergio Arturo Martínez García, médico y profesor de esa casa de estudio. Él hizo estas declaraciones durante una conferencia con alumnos de la Facultad de Medicina y Nutrición de esa universidad.

Por si fuera poco, este cavernícola forma parte del Sistema Nacional de Investigadores, avalado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) de México.

El trucutú "universitario" hizo estos comentarios el 11 de octubre de 2013. Lamentablemente para él, uno de sus alumnos lo grabó y lo divulgó por YouTube.



¿Qué dijo exactamente Sergio Arturo Martínez García? Les transcribo estos párrafos de la nota de Luis Lozano publicada en el portal Proceso.

"De acuerdo con la información inscrita al pie del video, la declaración se da en el marco de una conferencia acerca del VIH/SIDA. En ella explica que existen ilícitos que se cometen con la única razón de obtener drogas.

Enseguida, se refiere sarcásticamente a la prostitución como un problema que difícilmente se controlará. “El oficio más antiguo del mundo tampoco lo vamos a controlar saliendo nosotros a decirle a estas señoras o a estar personas, oiga, no, ya no lo haga; váyase a dormir. No es la actitud mesiánica del médico la que va a terminar con esto”, dice.

Luego aparece en su presentación una imagen en la que dos hombres se besan entre sí. “Probablemente esta fotografía dramática nos cauce un poco de prurito porque es increíble cómo, a pesar de cómo están las cosas (…), todavía el Supremo Tribunal de Justicia haya aprobado que estos individuos homosexuales con capacidades diferentes puedan casarse”, recrimina.

Yo me pregunto si los jueces que están allá arriba, ¿no tendrán hijos? Imagínense… y ahora hasta pueden adoptar. Ya de por sí un niño tuvo la mala suerte de perder a sus padres y ahora que le permiten que le adopten esas personas… si se les puede denominar personas”, prosigue.
Explica, además, que alguna vez le preguntaron si es homofóbico. Y aunque dice ser partidario de las relaciones interpersonales, reconoce no admitir una relación entre personas del mismo sexo. “La tuerca y el tornillo se hicieron precisamente para ser contrarios”, explica.

Y luego pide a los estudiantes que transmitan a sus conocidos lo que es el sida y cómo se transmite".

Como suele ocurrir en estos casos, se armó el peo en las redes sociales. Ya lo denunciaron ante la Comisión Nacional contra la Discriminación de México.

Yo no sé si la famosa comisión sirva para algo. He reseñado otros casos de homofobia en México y la comisión no hace nada efectivo. No sanciona, no multa, no condena. Apenas unas declaraciones babosas en la prensa de que harán recomendaciones a los "homofóbicos" y más nada. ¿Quien integra esa famosa comisión? Misterios de la ciencia.

Conoce más detalles de este caso leyendo la nota de Luis Lozano de Proceso

martes, 5 de noviembre de 2013

The Hills Institute, cuando la homofobia se instala en una escuela


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Alex y Pepe son una pareja gay de México. Vivían en Nuevo Laredo y a principios de 2013 se mudaron a Monterrey. Ellos tienen a una pequeña de dos añitos llamada Alejandra.

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Una vez instalados, comenzaron a buscarle un maternal a su pequeña. Viendo por internet, encontraron el Instituto The Hills, un colegio privado y creo que bilingue. En su página web decían que su Misión/Visión era promover la diversidad, así que Alex y Pepe la inscribieron.


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¿Cuál es su sopresa? Al tercer día de clases, la directora, Patricia Durán, citó a los representantes de Alejandra. ¿Sabes qué le dijo esta orangután? La situación de la familia de la bebé no permitiía su estadía en la escuela. Por eso, para que ella pudiera quedarse, uno de los padres tenía que firmar un documento donde se comprometía a no aparecer públicamente como papá de la bebé, tampoco podía ir al colegio, y mucho menos decir que mantenía una relación afectiva con el otro padre. Pa colmo, les pedían una disculpa pública. En el video de arriba te lo cuentan con detalle.

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Cómo lo oyes. Evidentemente ellos no firmaron el documento y pusieron la denuncia en la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación. La Conapred conversó con los directivos del colegio y tres semanas después, la escuela le informó a Alex y Pepe que la niña estaba expulsada. Esto ocurrió el 13 de septiembre de 2013.

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Alex y Pepe usaron las redes sociales para difundir su denuncia. La noticia llegó a los medios de comunicación y de allí a todo el mundo. Las reacciones no se hicieron esperar.

El Congreso local deMonterrey pidió a la Secretaría de Educación de Nuevo Laredo que sancione al instituto por discriminación.

Incluso la jerarquía católica se ha pronunciado en contra de este acto de discriminación. El Arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, hizo un llamado al Instituto The Hills para que respetara el derecho a la educación de esta niña de dos años.

La Secretaria de Educación de Nuevo León, Juana Aurora Cavazos, apoya a la pareja en la búsqueda de un nuevo maternal. También evalúan posibles sanciones contra la escuela The Hills. Como nota positiva, 10 escuelas, tanto públicas como privadas de Nuevo León, ya le ofrecieron a Alex y Pepe recibir a su hija en el maternal.

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No es la primera vez que el colegio The Hills está envuelto en un caso de homofobia. A principios de 2013, expulsaron a una docente que proyectó la película de Harvey Milk en una clase sobre derechos humanos.

La película la tenían que escoger los propios alumnos. La más votada fue Harvey Milk. A la semana siguiente, la directora expulsó a esta maestra por pasar "pornografía" a los estudiantes. Para la troglodita de Patricia Durán, la película de Harvey Milk es pornografía.

La docente puso la denuncia ante la Conapred y varios meses después... no pasó NADA. Pregunto ¿qué coño hace esta comisión? ¿quiénes la integran? ¿si la Conapred no puede hacer nada, quién? ¿Hay algún político poderoso protegiendo a este colegio privado?

Eso pone en evidencia la fragilidad de las instituciones del estado mexicano.

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No se trata solo de la Conapred. La Comisión Estatal de Derechos Humanos estudia el caso, escucha esto, para elaborar una RECOMENDACIÓN a los dueños del instituto. Cabrones.

Pa terminar, otra perlita. La Procuraduría Federal del Consumidor de México revisará el caso para exigir que le devuelvan el dinero completo de la inscripción a esta pareja. Bárbaro. Lo importante para esta procuraduría son los cobres, y no el caso de discriminación.

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Quizás algún cavernícola use este caso para decir que las parejas de gays o lesbianas no deberían criar niñxs. "Esa criatura sufrirá la discriminación por algo que ni siquiera es de ella, sino de sus padres. Es maldad exponer a un bebé a una vida de burlas y maltrato".

Lo mismo decían los que se oponían a los matrimonios interraciales. Afirmaban que no se debían permitir porque los niños mestizos o mulatos iban a sufrir toda su vida el rechazo de los blancos y de los propios negros, por no encajar su color de piel en ninguno de los dos grupos.

El problema aquí no son los padres. El problema es el prejuicio sobre la diversidad sexual. Patricia Durán solo es un triste ejemplo de este pensamiento medieval.

Como travesura, desde esta Bitácora le deseamos a Patricia que le salga maricón o bollera unx de sus hijxs. No como castigo. Ser gay o lesbiana no es un castigo para nosotrxs, pero sin duda sería una de esas situaciones divertidísimas en las que nos pone la vida.

Si quieres conocer más detalles de este caso, puedes leer estas notas de La Vanguardia, Upi en español y Enews Paper

miércoles, 7 de agosto de 2013

Edith Zago Colombo y las turbas homofóbicas del PAN en México

 
¡Dios mío! ¿Esto todavía ocurre en el mundo? En México, una alcaldesa cerró un local porque contrataba a un homosexual y a una madre soltera. ¡En serio! No es joda.

El sitio se llama La Forchetta y prepara comida italiana, poblana y japonesa. Está ubicado en la comunidad de Chipilo, en el municipio San Gregorio Atzompa, a 10 kilómetros de la capital de Puebla.

La alcaldesa se llama Edith Zago Colombo (foto de arriba), y es la edil de San Gregorio Atzompa del Partido de Acción Nacional de México. Este es el mismo partido donde milita el cerdo que habló de matrimonio entre jotos en el Congreso.
Esta mujer llegó al pequeño restaurante con una turba de 20 personas, policías municipales y el exalcalde Armando Salvatori. Luego de varios minutos de gritos e insultos, cerraron el local sin una orden legal de por medio. ¿La causa? El restaurante era "inmoral" porque la dueña le daba empleo a un homosexual, a una mujer embarazada, a una madre soltera y a una corredora de motos. Sodoma y Gomorra, pues.

Habrá que revisar el Código Penal de México y las ordenanzas de la alcaldía de San Gregorio Atzompa. ¡Qué vergüenza que Edith Zago le haya dado alcance continental al nombre de su comunidad con un hecho tan estúpido!

La denuncia la hizo la dueña del sitio, Norma Hannan. "El señor Armando Salvatori dijo que mi negocio no puede seguir abierto porque en él empleo a una embarazada, otra más que es madre soltera, una corredora de motos y un trabajador gay, y porque yo soy divorciada”.

Entre la turba había varias personas ebrias y amenzaron a Hannan con quemar su local si no lo cerraba en ese momento. Todo al mejor estilo de la Inquisición medieval de la Iglesia Católica.

En el fondo, puede haber un trasfondo político partidista. “La presidenta Edith Zago me dijo es que esto me había pasado por apoyar al equipo equivocado, refiriéndose a que en los comicios recientes yo abiertamente apoyé al candidato del PRI, cuando ella es panista, por eso denuncio que la clausura de mi negocio fue por represalia”.

Sea como sea, es grave que los políticos y políticas sigan ejerciendo su función al mejor estilo del medio oeste, con turbas y amenazas de incendiar las casas y locales. ¿Qué dice el PAN de este incidente? ¿Qué han dicho las organizaciones de mujeres y sexodiversos de México sobre este ataque? Estaré monitoreando el tema, y si sé algo nuevo, lo publico por esta vía.

Si quieres más detalles, lee esta nota de Yadira Llaven publicada en el diario La Jornada de México

viernes, 19 de julio de 2013

Carta abierta de un joven gay mexicano

En el Día mundial contra la homofobia el diario El País de Madrid publicó el testimonio de un joven gay de México. Él se llama Irvin Guerrero, tiene 22 años, nació en un pueblo de montaña y vive con VIH. No es una historia de héroes ni hazañas. Es un relato de una persona de carne y hueso. Se las transcribo en este #Viernes de voces.

Carta abierta de un joven gay mexicano

Yo quiero una malteada de chocolate y un pastel de limón. Me llamo Irvin, sin ge al final, aunque todo el mundo me la pone. Irvin Guerrero. Trabajo en una empresa de seguros y quiero dedicarme al trabajo social en el área de salud. Tengo 22 años. Soy de la zona del Nevado de Toluca, de un pueblo totalmente rural, con pocos habitantes, demasiado tranquilo. Es un pueblo agrícola. Está a las faldas de un volcán, a unos 3.000 de altura. Se llama Calimaya. Allí se cultivan el maíz y el haba. Mi mamá es viuda y siempre fue ama de casa. Mi papá murió cuando yo tenía tres años. Trabajaba en una empresa cervecera. Yo me fui del pueblo a México DF cuando tenía 17 años. Me vine a estudiar a la UNAM. Tengo dos hermanos menores. Yo soy el mayor. Me vine al DF el 4 de agosto de 2008. Me acuerdo de la fecha porque mi vida cambió totalmente. Yo vivía en un pueblo muy conservador. Mi familia era conservadora, como muchas familias mexicanas. Todo estaba alrededor de la religión. El domingo había que asistir a la iglesia. A la comida y a la cena le dábamos gracias a Dios y a la Virgen. La abuela era la que se encargaba de eso. En el centro de la mesa siempre había unos folletitos que tenían escritos pensamientos religiosos. Hoy te toca a ti, Irvin. Ok. Sacabas la hojita, leías la frase y a comer. Eran frases de la Biblia. Tenían que ver con la forma en que Jesús llevaba su vida. No las recuerdo muy bien. Decían que Jesús caminaba por un huerto y se encontraba con los apóstoles y todos daban gracias por los alimentos. Aquello se me hacía como muy fumado, como muy subjetivo. 

Siempre sobresalí como estudiante. Siempre me ha gustado elaborar cuentos. En la secundaria participé en tres concursos. Gané dos y en uno quedé subcampeón. Eran historias en las que el protagonista lograba ayudar a alguien. En uno de ellos había un problema social y el protagonista apacigua el conflicto. Luego él muere y el pueblo queda en paz. Y entonces al pueblo le llaman por el nombre del protagonista, Calimaya de Prisciliano Díaz González, que es como se llama mi pueblo.

Terminé la licenciatura el año pasado y mi fiesta de graduación fue el 4 de enero. Me lo pasé excelente. Dos semanas después, el miércoles 16 de enero por la mañana, jamás lo voy a olvidar, me llama mi tía porque se enfermó su esposo, y me dice: "Tú que siempre has llevado un estilo de vida saludable, ¿por qué no vas a donarle sangre a tu tío?". Él tenía diabetes. Voy a donar y me dicen que no puedo porque tengo los leucocitos demasiado bajos. Un par de horas después acudo a la Clínica Especializada Condesa, porque recordé que el 16 de septiembre de 2012 había tenido una práctica de riesgo. Había tomado, no mucho, pero bebí. Vodka. Me gusta mucho el vodka, con jugo de arándano o de uva. A las dos de la tarde una consejera me dice que tengo VIH. Fue en un espacio mediano, blanco, no recién pintado, tampoco ostentoso, lo básico: un escritorio, un asiento. Había varios expedientes sobre la mesa y recuerdo que a la consejera constantemente la interrumpía una asistente que estaba llevando expedientes. Entonces ella me pregunta a qué me dedico. Le digo que estoy en el Instituto Nacional de Cancerología haciendo el servicio social. Y ella me preguntó qué pensaba de la gente con cáncer. Me sudaron las manos. Le dije que de verdad son gente que me sorprende porque han logrado salir adelante. No sentía ni calor ni frío. Era una sensación extraña, como si yo hubiera estado con demasiado calor pero como si me hubieran echado encima un balde de agua fría. Lo recuerdo y siento escalofríos. Me dijo que si estaba listo para recibir cualquier resultado. Le dije siempre voy a estar listo. Y me dijo que era positivo. Ella me dijo que iba a estar bien, que la calidad de vida de alguien con VIH es igual a la de cualquier otra persona, y a mí me entraba por una oreja y me salía por la otra. Yo solo pensaba que todo lo que había construido se había derrumbado. Para mí venirme a la Ciudad de México no fue como hacer unas enchiladas suizas, así de sencillo. Mi papá murió cuando tenía tres años. Luego tuve un padrastro que se separó de mi madre. Luego ella encontró a alguien más pero también se murió. Pensé en el suicidio. Pero amo tanto a mi madre que me dije que no iba a provocarle más dolor que el que ella ya había tenido.
A los ocho días de la graduación le dije a mi madre que iba a ir al pueblo para contarle mis planes de vida para el futuro. Iba a decirle que yo soy gay. Pero lo cancelé cuando unos días después me dijeron que tenía el VIH. Yo había quedado con ella para el sábado 19 de enero. Lo cancelé el viernes 18: Mamá, sabes qué, no voy a poder ir porque me surgió un contratiempo. Está bien hijo. Al final fui a casa el 2 de febrero. Fui en autobús por la mañana. Llegué a las diez. Era sábado. En la cocina le dije: "Mamá, quiero hablar contigo". Y me dijo: "Está bien, vamos a la recámara de tu hermano". La recámara de mi hermano está en la parte alta de la casa. Está más amplia y tiene más luz. Nos sentamos en la cama y miré a mi madre a los ojos. A mí siempre me ha gustado mirar a los ojos de las personas. La miré a los ojos. Me sudaban las manos. Ella no me quitaba la mirada. Era una mirada cálida. Ella traía una blusa color café, un pantalón azul y zapatos cómodos. Estaba hermosa, como siempre ha sido. Eran como las once y media. Mi hermana menor estaba en su recámara. Tiene nueve años. Estaría viendo el televisor. Le gusta mucho Grachi, un musical gringo tipo highschool. Mi madre y yo estábamos de frente, en un costado de la cama. Yo estaba jugando con las manos. En las manos no llevaba nada. Nunca he llevado objetos en las manos. Yo traía una playera de manga corta de color café, un pantalón azul de mezclilla, mi favorito, y unos zapatos cafés. Estábamos sentados en el costado de la cama, con los cuerpos girados pero de frente. Aquí había una ventana. Daba luz. Era una buena luz. Y estaba fresco. En Toluca siempre ha estado fresco, y en Calimaya más fresco. Le dije: “Mamá”. Agaché la mirada y le dije: “Soy gay”. Y me puse a llorar.

Después de haber dicho las palabras me volteé a ver. Ella retiró su mirada de la mía y suspiró. Ella se volteó hacia la ventana y luego regresó a verme, me tomó de la mano y me dijo: “Ya lo sabía. Estaba esperando el momento en que me lo dijeras. Porque una madre jamás se equivoca. Y ten por seguro que como siempre te lo he dicho te amo, y te voy a aceptar como seas”. Yo me quedé pasmado pero tranquilo. Pero después mi mamá agregó: “Francisco”. Mi mamá siempre me ha dicho mi amor, pero cuando estaba molesta o formal me decía mi segundo nombre, Francisco, porque así se llamaban mi papá, mi abuelo y mi bisabuelo. “Lo que sí te pido es que tengas cuidado, porque hay muchas infecciones de transmisión sexual”. No la dejé terminar. La cogí de la mano con mayor fuerza. Yo seguía en la misma posición, pero estaba petrificado. Ella se había movido y se acomodó más frente a mí. Yo estaba llorando a cántaros. Me sentía muy caliente. Incluso chapeado, sonrojado, avergonzado. Y ya fue cuando le dije a mi mamá: “Tengo VIH”. Fue rápido. Su rostro cambió. Ella tiene la piel blanca, pero se quedó pálida. Me dijo: “Francisco. Puedo entender que seas gay, pero que tengas VIH me es difícil de digerir”. Antes ella tenía los ojos brillosos pero sin lágrimas. Y cuando le di el diagnóstico se echó a llorar con la misma intensidad que yo. Aparece mi hermana y mi mamá le dice que se retire. Mi hermana me dice que no llore y me da un abrazo. Y después de eso empiezo a charlar con mi mamá acerca de todo el proceso que llevara con la enfermedad. No había pasado ni un mes del diagnóstico. Había pasado más de medio año desde que me infecté. Me dijo que si me sentía bien, que si había tenido temperatura, que si había adelgazado. Le dije que no. Que estaba bien. Se tranquilizó un poco. Le dije que me sentía bien pero emocionalmente destrozado. Que todos mis logros se habían derrumbado, que todo se había ido a la goma.

Ahora me comunico casi a diario con mi mamá. Empecé a tomar el tratamiento el 22 de febrero. Fue un viernes. Y lo sigo haciendo. A diario tengo que tomar tres pastillas juntas al día. Aquí las traigo. Son tres pastillas. Esta de aquí se llama emtricitabina. Esta tenofovir. Esta efavirenz. Tengo que tomármelas todas juntas a las once y media de la noche. Ni a las once y veintinueve ni a las once y treinta y uno. A las once y media es cuando tienen que entrar en el torrente sanguíneo. Yo siempre he sido muy disciplinado. En 16 minutos va a sonar la alarma de mi teléfono. Va a sonar Scream & Shout, de Britney y Will.i.am. A mí siempre me ha gustado Britney Spears. Ella hizo Baby One More Time cuando yo tenía 13 años.

Mi madre ya se ha dado cuenta de que esto no es igual a la muerte. Y yo a día de hoy no lo veo como si todo se hubiese derrumbado. Cuando me dijeron que tenía VIH solo dos amigos míos de la universidad sabían que yo era gay. Ahora conozco a mucha gente como yo. Un consejero que me ayudó mucho me dijo: “¿Por qué no lo hablas también con tu papá?”. Le dije que mi papá murió hace 19 años. Y él me dijo: “¿Y qué? Vete a su tumba y dile que tiene un hijo gay que vive con VIH y que es muy feliz”. Fui a la tumba de mi papá. Se llamaba Francisco Guerrero. No iba desde hace seis años. Solo lo recuerdo de fotografía. Era guapo. Tenía el mismo color de ojos y de cabello que yo. De mi mamá dicen que saqué el carácter. Llegué al cementerio. Vi la tumba. Le dije que no lo recordaba pero que también lo amaba. También le dije mi condición de salud y mi identidad sexual. Se lo dije en un tono medio, como estoy hablando ahora. Estaba el señor que cuida del cementerio, pero estaba lejos. Eran como las cuatro de la tarde. No recuerdo el día. Pero recuerdo que el panteón está al final del pueblo de Calimaya.

viernes, 17 de mayo de 2013

Laguna Gay nos ayuda a reconocer la homofobia latente


Esto lo publicó el equipo de Laguna Gay de México. Se los trancribo con la imagen de ellos.

La principal característica del homofóbico es negarlo:
- "Yo no soy homofóbico"
- "Tengo muchísimos amigos gays"
- "Mi estilista es gay"

Pero en el momento de hablar sobre reconocimiento jurídico o igualdad de derechos brinca el prejuicio:
- "¿matrimonio entre dos hombres? Eso no es natural"
- "Si que se junten pero que no se llame matrimonio"

Pero la homofobia más terrible es la interiorizada, cuando somos partes de la no heterosexualidad y hacemos comentarios como:
- "Es que los gays somos bien promiscuos"
- "¿Para qué se casan si se van a divorciar?"
- "Si están bien los derechos pero que no se exhiban besándose en la calle, hay niños"
- "¿adoptar? Es que le hará falta la figura materna (o paterna)"

Eliminemos el prejuicio, construyamos una sociedad incluyente y ayudemos a que los homofobicos dejen de serlo, la mejor manera es visibilizandonos y así eliminar el estereotipo gay y la percepción errónea que se tiene de la población LGBTI
.

viernes, 23 de marzo de 2012

El matrimonio entre jotos que generó la protesta



En México hubo una polémica bien sabrosa. Fue en el Distrito Federal. Se realizaba una sesión del parlamento juvenil en la Asamblea Legislativa de la capital mexicana. Jóvenes de varios partidos usaron el derecho de palabra. Se lanzaron ataques contra el gobierno y la oposición, pero nada del otro mundo.

La chispa se prendió cuando tomó la palabra Juan Pablo Castro, integrante de la Juventud del PAN, el partido de gobierno de Felipe Calderón. En un discurso bien pobre y desarticulado, él joven criticó al gobierno local de izquierda por aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Exactamente atacó al PRD por permitir el "matrimonio entre jotos". "Joto" es una manera despectiva de referirse a los hombres homosexuales en México. El equivalente sería "maricón" en el Caribe o "puto" en el sur. Arriba tienen el video.

La declaración desató una ola de protestas. El propio partido PAN del joven se desligó de él. Lo acusaron de “fascista”, “ panista intolerante”, “moralista”, Le gritaron “fuera…fuera…”, hasta que Juan Pablo se bajó del podio. El Consejo mexicano para Prevenir la Discriminación ya tiene 164 denuncias contra este joven. Colectivos LGBTI lo denunciaron ante la Procuraduría por promover el odio y la discriminación.

Finalmente, Juan Pablo Castro tuvo que disculparse. Lo hizo a través de su cuenta en twitter. Escribió: "Me disculpo por mis expresiones en el Parlamento de la Juventud, en ningún momento he buscado ofender a nadie" (...) "Mis expresiones son a título personal y no representan al PAN (Partido Acción Nacional) ni a los jóvenes panistas, pues no soy miembro de ésta institución".

Lee la nota completa acá: La Crónica.