martes, 15 de mayo de 2018

Conoce la vida de la guerrillera la Negra Aurora


En 1958 el pueblo venezolano derrocó la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Para lograrlo se unieron diversos sectores políticos y sociales. La nueva democracia defraudó las esperanzas de millones de venezolanos. Las autoridades aplicaron las mismas medidas represivas de la dictadura. Se torturó, desapareció y asesinó a militantes políticos y dirigentes sociales de izquierda.

Esto obligó a un sector del Partido Comunista a tomar las armas para defenderse de la violencia oficial. También eran los primeros años de la Revolución Cubana. Existía la esperanza de repetir la experiencia cubana en otros países de América Latina y el Caribe. En ese contexto surgieron los grupos guerrilleros en el país.

La Negra Aurora fue una destacada guerrillera. Su nombre verdadero era Epifania Sánchez. Conocí su historia en el libro "Historia de lucha de la mujer venezolana" de María del Mar Álvarez. Acá puedes verlo y descargarlo de manera gratuita.

A continuación transcribo los párrafos donde la Negra Aurora habla sobre su vida, el inicio de su militancia política, sus años en la guerrilla y el balance de esa época.
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Epifania Sánchez, la Negra Aurora
"En el año 60 no sabía absolutamente nada de lo que era el Partido Comunista, ni nada de política, pero un día se me ocurrió decir: ‘quiero ser comunista’. Me fui a la casa del Partido en Santa Ana, en el Cementerio. Allí hablé con un muchacho llamado Negrín y le dije: ‘¿Qué puedo hacer yo para ser comunista?’. ‘Usted dice que es comunista y es comunista’. Allí empecé. Tuve la dicha de conocer muchas muchachas, yo era bastante joven, no había llegado a los veinte años. Yo me fui unos días antes de cumplir los veinte años a la lucha.

Cuando estaba en las guerrillas se me llamaba Epifania. No sabía ni escribir ni leer. Para saber lo que estaba pasando en el país, allá en las montañas, tenía que ir uniendo las letras para saber qué era lo que estaba pasando.



La lucha se fue haciendo más violenta. Estaba también Guillermina Torrealba, Trina Urbina y una muchacha llamada Petra que fue la primera a la que agarraron en las guerrillas. En Santa Cruz de Mora, en el estado Falcón, estábamos bien cubiertos; allí estuvimos mucho tiempo. En relación con la comida, Guillermina y yo cocinábamos: nos llevaban la leche y nosotras preparábamos el queso dentro del mismo campamento. Los compañeros nos enseñaron que se le echa una cosita que cortaba la leche, entonces lo metíamos en unos sacos y sacábamos la panela de queso. Hacíamos dos comidas: una en la mañana y una en la tarde. Cargábamos el agua, cuando nos tocaba a nosotras y nos llevábamos unas botellitas llenas para nuestro aseo; el comandante nos regañaba por eso.

Nosotras teníamos muchos contactos y mucha gente buena campesina que nos apoyaban. Yo estuve aproximadamente cuatro años en la guerrilla. Tenía un arma de esas que mataban búfalos, con un proyectil; la disparaban y se volvía otra vez a cargar. Si algo he hecho en la vida de lo que me sienta orgullosa es de ese paso por la guerrilla. Aprendí a conocer a la gente del campo. Nosotros vivimos allá arriba la experiencia de los bombardeos, la persecución esa que nos mandó Betancourt, los cazadores (nos bombardeaban una zona y después otra), y los fusilamientos de los campesinos. El muchacho con quien me había casado en las guerrillas lo fusilaron en el pueblo donde estábamos, lo amarraron y se lo llevaron.

Cuando me bajan de las guerrillas no quería saber más nada del Partido. Yo me quedé con la gente que estaba todavía con la lucha armada, porque esa consigna de rectificar... ¿rectificar qué? Si nosotros estábamos viviendo en lo mismo que cuando subimos, la misma miseria, la represión, muertos por donde quiera, entonces, ¿éramos nosotros los que íbamos a rectificar? Yo creo que hasta me expulsaron del Partido porque no acogí la línea.

Al final del 64 estuve aquí en Caracas con varios dirigentes que estaban en la montaña con Douglas Bravo. Me detuvieron cuando estaba en La Vega en la casa de la Señora Negrete. Me siguieron juicio y estuve tres años presa en el cuartel San Carlos. Cuando salí conseguí trabajo en la Universidad Central de Venezuela hasta que me jubilaron".