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sábado, 9 de mayo de 2015

En la playa


Carlos Eduardo Jaramillo

No, no teníamos flautas ni guitarras
ni tocacintas, sólo la música del mar
                  (sin el recitado
                  porque no la oíamos)
hacíamos el amor sobre la arena
bajo el agua la sal la espuma las conchillas
tú eras el mar y yo algas y estrellamares
y crustáceos hermosos los sexos batallando
                  sus batallas perdidas.
Desatracó mi cuerpo en tus muslos dorados
y se fue mar adentro
y del amor quedó tan solo el aleteo
de tu pelo en el viento de la tarde.
Cuando el olvido nos echó de golpe
                   frente a frente
éramos ya dos crustáceos ciegos
                   temerosos
                   tocándose y huyéndose
ante un mar sin edad
pletórico y perverso.

***
Este poema lo leí en la Antología de poesía erótica de la Editorial Leviatán. La selección estuvo a cargo de Claudia Schvartz y se imprimió en 1988 en Argentina. Acá puedes leer mi comentario sobre esta obra.

miércoles, 8 de abril de 2015

Canción del amor prohibido


José Ángel Buesa

Sólo tú y yo sabemos lo que ignora la gente
al cambiar un saludo ceremonioso y frío,
porque nadie sospecha que es falso tu desvío,
ni cuánto amor esconde mi gesto indiferente.

Sólo tú y yo sabemos por qué mi boca miente,
relatando la intriga de un fugaz amorío;
y tú apenas me escuchas y yo no te sonrío…
y aún nos arde en los labios algún beso reciente.

Sólo tú y yo sabemos que existe una simiente
germinando en la sombra de este surco vacío,
porque su flor profunda no se ve, ni se siente.

Y así dos orillas tu corazón y el mío,
pues, aunque las separa la corriente de un río,
por debajo del río se unen secretamente.

***
Este poema lo leí en la Antología de poesía erótica de la Editorial Leviatán. La selección estuvo a cargo de Claudia Schvartz y se imprimió en 1988 en Argentina. Acá puedes leer mi comentario sobre esta obra.

viernes, 20 de marzo de 2015

El deseo


Jaime Jaramillo Escobar

Hoy tengo deseo de encontrarte en la calle,
y que nos sentemos en un café a hablar largamente
de las cosas pequeñas de la vida,
a recordar de cuando tú fuiste soldado,
o de cuando yo era joven y salíamos a recorrer juntos
la ciudad, y en las afueras, sobre la hierba, nos echábamos
a mirar cómo el atardecer nos iba rodeando.
Entonces escuchábamos nuestra sangre cautelosamente
y nos estábamos callados.
Luego emprendíamos el regreso y tú te despedías siempre
          en la misma esquina
hasta el día siguiente,
con esa despreocupación que uno quisiera tener toda la vida,
pero que sólo se da en la Juventud,
cuando se duerme tranquilo en cualquier parte sin un pan
          entre el bolsillo,
y se tienen creencias y confianzas
así en el mundo como en uno mismo.
Y quiero además aún hablarte,
pues tú tienes aún dieciocho años y podríamos divertirnos
          esta noche con cerveza y música,
y después yo seguir viviendo como si nada…
o asistir a la oficina y trabajar diez o doce horas,
mientras la Muerte me espera en el guardarropa para
          ponerme mi abrigo negro
a la salida,
yo buscando la puerta de emergencia,
la escalera de incendios que condice al infierno,
todas las salidas custodiadas por desconocidos.
Pero hoy no podré encontrarte porque tú vives en otra
          ciudad.
Mientras la tarde transcurre
evocaré el muro en cuyo saliente nos sentábamos
a decir las últimas palabras de cada noche,
o cuando fuimos a un espectáculo de lucha libre y al salir
          comprendí que te amaba,
y en fin, tantas otras cosas que suceden…


***
Este poema lo leí en la Antología de poesía erótica de la Editorial Leviatán. La selección estuvo a cargo de Claudia Schvartz y se imprimió en 1988 en Argentina. Acá puedes leer mi comentario sobre esta obra.

domingo, 15 de marzo de 2015

Dos poemas de Jorge Gaitán Durán


Se juntan desnudos
Jorge Gaitán Durán

Dos cuerpos que se juntan desnudos
Solos en la ciudad donde habitan los astros
Inventan sin reposo al deseo.
No se ven cuando se aman, bellos
O atroces arden como dos mundos
Que una vez cada mil años se cruzan en el cielo.

Sólo en la palabra, luna inútil, miramos
Cómo nuestros cuerpos son cuando se abrazan,
Se penetran, escupen, sangran, rocas que se destrozan.

Estrellas enemigas, imperios que se afrentan.
Se acarician efímeros entre mil soles
Que se desplazan, se besan hasta el fondo,
Saltan como dos delfines blancos en el día,
Pasan como un solo incendio por la noche.


Amantes
Jorge Gaitán Durán

Somos como son los que se aman.

Al desnudarnos descubrimos dos monstruosos
Desconocidos, que se estrechan a tientas,
Cicatrices con que el rencoroso deseo
Señala a los que sin descanso se aman:

El tedio, la sospecha que invencible nos ata
En su red, como en la falta dos dioses adúlteros.

Enamorados como dos locos,
Dos astros sanguinarios, dos dinastías
Que hambrientas se disputan un reino,
Queremos ser justicia, nos acechamos feroces,
Nos engañamos, nos inferimos las viles injurias
Con que el cielo afrenta a los que se aman.

Sólo para que mil veces nos incendie
El abrazo que en el mundo son los que se aman
Mil veces morimos cada día.

***
Estos dos poemas los leí en la Antología de poesía erótica de la Editorial Leviatán. La selección estuvo a cargo de Claudia Schvartz y se imprimió en 1988 en Argentina. Acá puedes leer mi comentario sobre esta obra.

sábado, 21 de febrero de 2015

Soneto del agujero del culo


Paul Verlaine y Arthur Rimbaud

Como un clavel violeta, umbroso y fruncido,
Respira, humildemente entre el musgo agazapado,
Siguiendo la suave ondulación, y aún de amor mojado,
De las blancas nalgas hasta su mismo filo.

Filamentos, semejantes a lágrimas de leche
Lloraron, bajo el austro cruel que los rechaza,
A través de pequeños coágulos que la encendida marga cuaja,
Para acudir donde los llama esa pendiente.

Mi boca, a menudo, acoplóse a su ventosa,
Mi alma, del coito material celosa,
Convirtiólo en rojizo lagrimal, y nido de sollozos.

¡Es la oliva pasmada y la flauta mimosa,
Es el tubo en que desciende la celeste almendra,
Canaán femenino en las humedades abiertas!

***
Este poema lo leí en la Antología de poesía erótica de la Editorial Leviatán. La traducción es de Víctor Goldstein. La selección estuvo a cargo de Claudia Schvartz y se imprimió en 1988 en Argentina. Acá puedes leer mi comentario sobre esta obra.

Dos poemas de Dinos Christianopoulos


Apaga la luz
Dinos Christianopoulos

apaga la luz, insistes
en que recuerde aquel otro amor que tuve
que todo lo quería brillantemente iluminado

No sé con cuál me quedo
en la oscuridad mi fealdad no se ve
a plena luz tu belleza resplandece.

lunes, 16 de febrero de 2015

Mira esta antología de la poesía erótica de Claudia Schvartz


Esta obra la compré en la Feria del Libro de Venezuela del año 2010. En esa oportunidad, Argentina era el país homenajeado. Se titula Antología de la poesía erótica. Es de Editorial Leviatán y la selección la hizo Claudia Schvartz. Es un libro viejísimo. Se imprimió en 1988. Imagínense.

Lo interesante es que incluye a autores argentinos que yo no conocía. Una falla del libro es que no incluye ninguna reseña o comentario de cada autor, ni siquiera una breve reseña biográfica. Nada.

Si te gusta algún escritor o escritora, tienes que buscar por internet alguna referencia de él o ella.

¿Qué poemas me gustaron de esta antología? Acá algunos nombres.