viernes, 20 de marzo de 2015

El deseo


Jaime Jaramillo Escobar

Hoy tengo deseo de encontrarte en la calle,
y que nos sentemos en un café a hablar largamente
de las cosas pequeñas de la vida,
a recordar de cuando tú fuiste soldado,
o de cuando yo era joven y salíamos a recorrer juntos
la ciudad, y en las afueras, sobre la hierba, nos echábamos
a mirar cómo el atardecer nos iba rodeando.
Entonces escuchábamos nuestra sangre cautelosamente
y nos estábamos callados.
Luego emprendíamos el regreso y tú te despedías siempre
          en la misma esquina
hasta el día siguiente,
con esa despreocupación que uno quisiera tener toda la vida,
pero que sólo se da en la Juventud,
cuando se duerme tranquilo en cualquier parte sin un pan
          entre el bolsillo,
y se tienen creencias y confianzas
así en el mundo como en uno mismo.
Y quiero además aún hablarte,
pues tú tienes aún dieciocho años y podríamos divertirnos
          esta noche con cerveza y música,
y después yo seguir viviendo como si nada…
o asistir a la oficina y trabajar diez o doce horas,
mientras la Muerte me espera en el guardarropa para
          ponerme mi abrigo negro
a la salida,
yo buscando la puerta de emergencia,
la escalera de incendios que condice al infierno,
todas las salidas custodiadas por desconocidos.
Pero hoy no podré encontrarte porque tú vives en otra
          ciudad.
Mientras la tarde transcurre
evocaré el muro en cuyo saliente nos sentábamos
a decir las últimas palabras de cada noche,
o cuando fuimos a un espectáculo de lucha libre y al salir
          comprendí que te amaba,
y en fin, tantas otras cosas que suceden…


***
Este poema lo leí en la Antología de poesía erótica de la Editorial Leviatán. La selección estuvo a cargo de Claudia Schvartz y se imprimió en 1988 en Argentina. Acá puedes leer mi comentario sobre esta obra.