Si pudiera estudiar una segunda carrera, no para vivir de ella, sino por hobby, cuando yo tenga 50 años, estudiaría astronomía. No astrología, sino astronomía.
Y me acostaría en las noches estrelladas sobre el techo de mi casa, con una manta y vería por horas y horas las estrellas. ¿Cuántas estrellas habrá allá arriba? ¿Cuántos planetas? ¿Cuántos satélites? ¿En cuántos habrá vida? ¿Sabrán de nosotros? ¿Los conoceremos algún día?
Ver las estrellas me hace sentir una enorme humildad. Es sentirme parte de una raza pequeñísima en el universo, que se siente inmortal porque se ve permanentemente al ombligo, pero si viéramos hacia fuera, nos daríamos cuenta de lo pequeño e insignificantes que somos.
Esa sensación me gusta.











