sábado, 19 de septiembre de 2015

Lo rico de la soltería


2007

Luego de salir de mi primera relación larga, decidí por un tiempo conocer carajos de una forma más ligera e informal. Por un tiempo salí con tipos, tiré, y pude probar muchas cosas nuevas. Fue un periodo muy divertido, y aunque ahora quiera tener una relación más estable quisiera compartir algunas de las cosas que conservo de ese periodo de soltería bien vivida.

Olor a nicotina
Una de las cosas que me encantaban de Carlos, el que hacía danza, era su olor. Veamos si me explico. Yo no fumo, no me gusta, pero me encanta tomar un cigarrillo y ponerlo cerca de mi nariz. El olor es algo muy rico, pero fumarlo es desagradable.

Es como el café. Yo no tomo café. No me gusta, pero el olor de una taza de café recién colado, es muy rico.

Bueno, antes de Carlos, salí una vez con un carajo que fumaba y su olor corporal era fuertísimo. Pero Carlos, como hace mucho ejercicio, y suda muchísimo, al final del día sólo le quedaba un suave aroma de nicotina, mucho más leve que oler un cigarrillo, era un mínimo y agradable olor a nicotina en su piel, limpia, recién bañada.

Eso me gustó mucho.


Su escritura y cómo me cogía
De José… ¿qué decir? De todos el más atento. Muchas veces me dije “Qué lástima que este tipo no me guste para una relación de pareja”, porque el carajo se esmeraba en los detalles, las conversas, las tiradas, en todo.

Él me regaló mi primer CD mezclado sólo para mí. Demasiado fino. Él es tremendo escritor. Me encanta la forma cómo escribía. Con él aprendí de música brasileña.

Pero lo que más me impresionó mientras estuve con él, fue lo tirón que me puse. Era una vaina de coger, coger y coger. Vino a mi casa varias veces y tirábamos en cualquier huequito. En la cocina mientras mis padres estaban en su cuarto, en el porche de la casa en la madrugada, en mi cuarto con visita en la sala. Fue una cosa bárbara. Además era una vaina genial. Se nos paraba rapidísimo, me volteaba, me lo metía y en un tres por dos, me estaba cogiendo demasiado rico. Con él me dilataba muy rápido.

Yo por lo general no acabo, pero con él fue una vaina frecuente. Me pajeaba mientras me cogía riquísimo y ¡bingo! Me venía. ¡Dios! Que rico esos días.

Konichiwua
Con Javi aprendí japonés, frases en japonés. Él fue el primero con el que decidí salir en plan de novios desde Ricardo. Duramos poco pero fue genial. Todavía nos escribimos y nos hablamos. Quedamos como panas. Con Javi me ocurría parecido a lo de José: tiré muchísimo, aunque acá lo que me provocaba era cogérmelo, con José lo que me provocaba era que me cogiera. Yo estaba de vacaciones, Javi también, así que me iba a su casa, que queda lejísimo de la mía y tirábamos como conejitos. Se movía como los dioses. Igual. Acabé varias veces dentro de él. Demasiado rico. Su perrito quería hacer un trío conmigo. Apenas yo me bajaba de la cama el perro se me venía y comenzaba a cogerse mi pierna. Muy cómico. Javi nunca quiso hacer el trío. Jajajajaja (estoy jodiendo)


Peludos y lampiños
Algo que quería probar durante ese periodo de soltería era nuevos sabores, nuevos olores, nuevas formas de besar, de hacer el amor, de dormir juntos, y eso lo hice.

Tenía una gran curiosidad por los lampiños y los peludos, porque tenía muy poca experiencia con ellos. Pues la verdad, tenía muy poca experiencia… punto. Conocí a un carajo peludito, pero el pelo era como de bebé. Tenía las nalgas con una capa de pelo muy delgado, muy rico. Luego tiré con uno que era lampiño, no tenía ni un solo pelo, un moreno, con cuerpo de gym. Pero no olía a nada. No tenía ningún olor corporal, era como inodoro, sin olor. Muy atractivo el moreno, pero no me gustó que no oliera. Me gusta que haya algo de bello, pelo, no sé algo así. Igual no he probado mucho. Poco a poco.

Ahora estoy en una nota de pareja, de compañía. Veamos qué pasa cuando viva este periodo, porque todavía hay muchas cosas que quiero hacer.

Quiero tirar con un tipo de cabello largo, quiero agarrarle el pelo mientras me lo cojo, quiero verle el cabello pegado en su frente con el sudor cuando esté sobre mí. Quiero tirar en tríos, quiero ver cómo se siente una doble penetración, también quiero mamarme un guevo mientras otro me coge, quiero tirarme a un “negro-morado”. Quiero hacer el amor en un carro, dentro de una piscina, en la orilla de la playa. Quiero tirar con un colombiano, un brasileño, un uruguayo o un argentino, y que me hable al oído mientras hacemos el amor, que me hable con su acento, que me diga cosas ricas, picantes, sucias, dulces… en fin, son muchas cosas que quiero hacer. Let´s do it.