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jueves, 28 de enero de 2016

Sofía y el enano


Me encantó este cuento “Sofía y el enano” de Hugo Burel, escritor uruguayo. Les transcribo un pedacito de inicio: 
Sofía se acariciaba lánguidamente la barba, mirando por la ventana los movimientos de los changadores del andén. A su lado el enano liaba un cigarrillo y balanceaba rítmicamente sus piernitas que no se apoyaban en el piso. Poco a poco el vagón había colmado su capacidad y el bullicio de las conversaciones era como un enjambre de insectos invisibles. Sin aguzar demasiado sus oídos el enano podía advertir en los comentarios alusiones a él y a Sofía. También descubría miradas indiscretas y uno que otro gesto señalador. Pero nada de eso le importaba. Ni siquiera el titular del periódico del pueblo que con impudicia denunciaba: EL ENANO SE FUGÓ CON LA MUJER BARBUDA; ESCÁNDALO EN EL CIRCO.

jueves, 14 de marzo de 2013

El corrido de los 41 jotos mexicanos

Leyendo la novela “El tren pasa primero” de Elena Poniatowska me encontré con este párrafo. Se los regalo.

Pero el [corrido] que más le gustaba era el del gran viaje de los cuarenta y un maricones a Yucatán porque uno de ellos, Ignacio de la Torre, el yerno de don Porfirio, encabezaba el desfiguro. El 20 de noviembre de 1901 fueron arrestadas veintiún parejas de homosexuales, en pleno jolgorio y rifa de un adolescente. Resultaron pertenecer a la alta sociedad porfiriana y para castigarlos don Porfirio los enroló en el ejército para combatir a los indios mayas en la Guerra de Castas en Yucatán.

Sin considerar tantito
a nuestro sexo tan casto
ni el estado interesante
que casi todas guardamos.

Hechas horrible jigote
a todas nos encajaron
en un carro de tercera
del trensote mexicano.

Revueltas cual chilaquiles
fuimos con jergas soldados
que injuriaban leperotes
nuestro pudor con descaro.

Al pobrecito de Sofío
le dieron muchos desmayos
con los continuos meneos
de este tren tan remalvado.”

Elena Poniatowska. (2005). El tren pasa primero. Alfaguara, p. 29. Premio Rómulo Gallegos.