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domingo, 7 de febrero de 2016

Mensajes de texto en mi celular


Esto es del año 2008, cuando salía con José Michelli. Los mensajes me los envió él.

“Un pedazo del mundo Willy, el espejo por cielo ahora, después un par de estrellas o una de las osas o tres constelaciones…”  
Mayo

“Este sábado estrenan megamaratón de la serie “Agua miel y Con leche”; algo más que piel, porno amateur para ojos profesionales”
Junio. Yo soy agua miel, más fino.

“Duerme fino tú también mi porno estrella”
Junio. Éste es el mejor piropo que me han dicho en toda mi vida, el que más me ha gustado, Willy, el porno estrella, ¡¡¡lo máximo!!!

jueves, 30 de mayo de 2013

Eva recién salida del horno de Emily Caro

Comparto este texto de nuestra querida compañera Emily Caro. Se trata de un relato cargado de erotismo y con un toque de humor. Mucha picardía. Talento de Maracaibo para el mundo.


Eva recién salida del horno

Acostada con la camisa a medio abrochar, y asomando los pezones, se reía de cuanta cosa escuchaba, no por exceso de felicidad, sino por novata en eso de la alegría. Todo lo cuestionaba, mientras le lamían los pies y le hurgaban la vagina, ella trataba de mantener la atención en su crítica anárquica recién salida del horno. Era un juego, no se sabía si trataba de mantener la compostura por retener aquella idea que estrenaba o intentaba alargar el momento del placer.

Su cuerpo seguía siendo objeto de quien lo exploraba y ella perdiendo el control de las palabras empezaba a jadear y hacer sonidos que disimulaban el placer o lo aletargaban, decía entre los dientes que esa forma de caricia contemporánea empezaba a distraerle, volvía en sí y hacía otra crítica al Estado, se le contraían los músculos y entonces recordaba a los campesinos, cada estímulo le hacía vociferar una idea como si de una nueva manera de aprender se tratara o de un despertar que tuviera puntos claves en el placer.

Una música de fondo hacía de melodía, esta vez la lengua había cambiado de lugar y ahora estaba rodando hasta el cuello, allí marcaba cada rincón como si de un documento de propiedad se tratara, la mano ahora se mudaba de sitio y fue a meterse justo en el centro de las nalgas, que se oponían a recibir aquellos dedos, pero que, por no tener nada que hacer, terminaban presionando los pulgares e índices.

La idea de una nueva reforma en las leyes la atormentaba, se escurría entre una duda por la nueva economía y la certeza de futuro progreso, ahora la boca se aprovechaba de sus senos y los mordía con poca misericordia, si la iglesia se enterara, decía con cierto agrado en el secreto que guardaba, pero quien la examinaba no precisaba palabra ni cuestionaba sus argumentos, parecía más bien castigarla o premiarla por cada cosa que decía con esfuerzo entre jadeos y respiración brusca.

Ahora la sábana que se arruga en su puño, es la muestra de que algo había perturbado la concentración, un clítoris apresado en la boca difícilmente pueda argumentar o cuestionar, las piernas cual puertas de ciudad se abrieron para facilitar el trabajo de quien entraba con la lengua y mordía con los labios aquella fruta del edén, y Eva cuál serpiente enrollaba sus manos en el largo cabello de quien mordía su vagina de manera tan suave que era una caricia aquel mordisco, y decía hazlo con anarquía y sin orden sigue María que Adán no está por todo esto y a mí no me gustan las manzanas.

Emily Caro, Caracas – Venezuela.
Mayo de 2013.

jueves, 21 de marzo de 2013

Experiencia nocturna

Rey Barría

Primero fueron sus ojos tiernos, nerviosos, húmedos y tibios los que tocaron mis labios. Luego su picante cuerpo con el salobre encanto del océano. Mis manos lo recorrieron y después fue mi boca cargada de ansiedad. Mi lengua adivinaba cada espacio de su suavidad, de su encanto ardiente. Ella permanecía intacta a mis caricias, después fueron las convulsiones y desesperadamente la hice mía. Esa noche fui su único dueño. Donde ella había estado minutos antes, sólo quedaba el líquido jugoso, como prueba de su entrega. Yo quedé satisfecho. Había sido la presa de pescado más sabrosa que había comido en sueños… Siempre pasa lo mismo cuando, por una razón u otra, no ceno.
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Este cuento lo encontré en la antología de cuentos panameños de la Editorial Popular. El compilador es Enrique Jaramillo Levi. Se las recomiendo. Acá una breve reseña biográfica del autor.

Rey Barría nació en Ciudad de Panamá el 11 de noviembre de 1951. Es periodista y fue director de noticias de los canales 11 y 5 de televisión. Ha publicado gran cantidad de cuentos en la revista plegable Temas de Nuestra América y en la revista Maga. Obra: Casi cuentos, El lugar de la mancha y Cuentos.com/probados.