sábado, 11 de julio de 2015

Poema de Rafael Castillo Zapata


Me están doliendo de golpe
todos los goles juntos que no metí
ineficaz defensa siempre el último de la hazaña imposible
me están doliendo todas las cestas que perdió mi mal puntería
los balones contra el tablero escapándose del aro
dando siempre más allá y equivocándose
fuera de sitio siempre
como el rebote loco mío de no parar nunca en ninguna parte
alelado de estar viendo una pelota traicionera
sobre la mesa de ping-pong para fallar.



Fue con embargo luego que afirmé
mi fama de cuatrojo / perdido para el músculo
mi lujo de veintes y medallas
victorioso fin de curso sonrojado / siempre fui
el de la manada de los otros / de los raros
que solo competían para vencer en un examen de álgebra o tenían
la mejor letra o aptitud para el dibujo / nada más
porque en lo demás siempre perdían
los que a juro
                    en el recreo
                                           sin acaso
se llevaban perturbados las manos a los bolsillos en silencio
pasando el trago amargo del acné y de la primera esperma provocada
hablando de trigonometría con otros o de Hesse
(las novias que tenías se les iban / irremediablemente
con aquellos atletas que se paraban firmes de cabeza
y escupían luego sobre la poesía
y no sabían tranquilamente / nada de Kafka ni de Poe)
tarareando la canción de Melody mientras los demás sudaban rudos
sobre las paralelas en los patios
sacando desde el extremo de las canchas con brazo perfecto
un balonazo exacto de remate que decide el juego a nuestro favor
y resulta en beso de muchacha y gritería
en héroe de colegio ungido en los vestuarios después de la victoria
los curas felices con aquellos futbolistas bravos
los Font / los Cavero / los D’Elia.



Algarabías como estas / brutas
son las que me están doliendo
como caerse en bicicleta frente a Laura y mantener
la fama de enclenque a toda costa
con rotos siempre molestando en las rodillas
pie amellado desde el kinder para el chute
ponchado
                 de bolas
                                 puro strike
tanto hit perdido a la carrera
que no atinara un salto yo
un lanzamiento de disco o jabalina y me quedara
con estas manos en el barro de no haber sido el arquero del equipo
 [nunca
ni el nadador estrella / ese rencor
de haber estropeado tanta vida
por escaparme de tarde a leer Demian con los ojos extraviados
enamorado de uno como él.


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Rafael Castillo Zapata nació en Caracas en 1958. Es poeta, crítico literario, profesor universitario y doctor en Letras. Participó en el grupo Tráfico en los años 80. Esta agrupación apostaba por una poética de lo coloquial y lo urbano, deslastrada de los adjetivos grandilocuentes.

Acá algunos títulos de su obra poética: Árbol que crece torcido (1984), Estación de tránsito (1992), Providence (1995) y Estancias (2009).

Este poema forma parte de “Árbol que crece torcido”, pero yo lo encontré en “Versos Di-versos, antología poética sexo-género diversa contemporánea e hispanoamericana” de José Rafael Zambrano y Mariajosé Escobar. Acá mi comentario sobre esta obra.