lunes, 9 de mayo de 2016

Conclusiones y recomendaciones (XV de XVIII)


Luego de una larga y agotadora investigación, llegué a las conclusiones y recomendaciones. No pensé que lo lograría, pero sí se pudo. A continuación las conclusiones de la investigación:

Fenómeno Urbano
La prensa destinada a minorías sexuales en Venezuela es un fenómeno urbano. Cinco de estas experiencias se hicieron en Caracas y la sexta se realizó en la capital del Estado Mérida. Esta característica es una constante en las principales expresiones del colectivo LGBT en el mundo. Desde el siglo XIX en adelante, las minorías sexuales han encontrado en los centros urbanos entornos más tolerantes y permisivos.

Equipos integrados por hombres gays
Los seis proyectos editoriales que se estudiaron evidencian que están impulsados e integrados principalmente por hombres homosexuales. Sólo dos entrevistados, un hombre y una mujer, eran heterosexuales; y otra era lesbiana.

Grupos pequeños
Otro elemento común es que son generalmente iniciativas individuales o de grupos pequeños, máximo de tres personas. Los boletines informativos son proyectos personales. Igual Género a pesar de ser una revista con bastante contenido, era motorizada y dirigida por Oswaldo Reyes, los demás solo eran colaboradores. Viceversa y En Ambiente son empresas de tríos. Sólo Entendido tenía un equipo más numeroso.

Inestabilidad financiera
La seis publicaciones estudiadas son experiencias económicamente muy frágiles. Las que han cerrado lo han hecho por problemas de financiamiento. No logran tener fuentes de financiamiento fijas o constantes, no logran establecer relaciones duraderas y productivas con los anunciantes o no pueden adaptarse con eficacia a los cambios del entorno. La guía En Ambiente, por ejemplo, después de los problemas de diciembre de 2002, no ha podido recuperar la solvencia que tenía antes, pero tampoco ha adaptado su costoso formato (reproducción en papel glasé a color) para lograr reducir el costo de la impresión.

Voluntariado
La mayoría de los participantes ha prestado un trabajo voluntario sin exigir una remuneración económica a cambio. No hay que olvidar que existen otros sistemas de recompensas que van desde el compromiso y satisfacción personal hasta el reconocimiento social en el grupo LGBT. Seguramente eso compensa el hecho de no recibir salario.

Experiencias apartidistas, pero no apolíticas
Ninguna de las seis publicaciones se ha identificado de manera abierta con algún partido político de izquierda o de derecha. Son experiencias apartidistas, pero no apolíticas. Al revisar el contenido de los editoriales de las seis publicaciones se encuentran, en diferentes grados y tonos, una propuesta política de fondo relacionada con la reivindicación de los derechos civiles de los LGBT.

No hay vínculos con otros grupos de protesta
Ninguno de los seis medios impresos establecieron relaciones con otros grupos de protesta como el movimiento feminista, los ecologistas, los campesinos, etc. Sólo Entendido menciona la importancia de que se produzcan estos nexos, pero no se materializan o al menos no queda registrado en la revista.

No son medios destinados a toda la comunidad LGBT
La mayoría de las publicaciones estudiadas no están dirigidas a toda la comunidad LGBT. En casi todas se le da mayor relevancia a los temas dedicados al varón homosexual y se descuidan otros integrantes del colectivo LGBT.

Con frecuencia se invisibilizan las demandas de las mujeres lesbianas, los hombres y las mujeres bisexuales, y los hombres y las mujeres transgéneros. Esto se observa en las portadas, en los contenidos editoriales, en los artículos, en la publicidad y en el uso de las ilustraciones y las fotografías.

Sólo Igual Género intentó abarcar a toda la comunidad LGBT y así lo demostraron su contenido, su diseño interno y sus portadas. Fue la única que le dedicó una portada a cada uno de los integrantes del colectivo LGBT. Viceversa mantuvo una sección exclusiva para lesbianas como parte de una política de inclusión y visibilización de la mujer lesbiana. De resto, las otras cuatro publicaciones están destinadas sólo al varón homosexual.

Con frecuencia los medios impresos para minorías sexuales se dirigen exclusivamente a los hombres gays y olvidan que existen mujeres lesbianas, hombres y mujeres bisexuales y hombres y mujeres transgéneros dentro de esta comunidad. Esta exclusión reduce el público meta, mina la capacidad de unificar esfuerzos para luchar contra la discriminación basada en la orientación sexual o identidad de género, y refleja una visión limitada de toda la diversidad de este movimiento social.

No son medios alternativos
Ninguna de las seis publicaciones puede catalogarse como experiencia de comunicación “alternativa” porque (1) no establecieron relaciones horizontales con sus lectores, (2) la toma de decisiones estaba concentrada en pocas personas, (3) había pocos canales de comunicación con el público, (4) repitieron esquemas verticales y unidireccionales con su audiencia y (5) promovieron un monólogo en lugar de un diálogo con los lectores.


En el transcurso de esta investigación se hicieron dos hallazgos:

El primero, en 1980 un local caraqueño para homosexuales llamado Crazy hizo la revista Crazy Magazine, sin registro legal, para promocionar sus eventos, un claro antecedente de la guía En Ambiente. De acuerdo al archivo de Edgar Carrasco ubicado en la sede de ACCSI, esta revista alcanzó 8 ediciones. A pesar de que el sitio era de ambiente y que se aprecian elementos homoeróticos en las páginas de Crazy Magazine, no queda claro en los ejemplares revisados si era una revista dirigida de manera abierta a los homosexuales. Vale recordar que en esa época la represión policial era frecuente y muchos dueños de los locales de ambiente, entre ellos el Crazy, no querían anunciar ni ser nombrados en Entendido porque podían tener problemas con los cuerpos policiales. Queda abierta la pregunta si esta publicación era para homosexuales o no. Por razones de tiempo no se pudo incluir en este estudio.

El segundo, en junio del 2001 durante la celebración del primer orgullo gay venezolano se edita un tríptico llamado World G que pretendía ser mensual, pero que el investigador no incluyó porque no tuvo conocimiento de su continuidad. Al final de este trabajo se descubre el segundo y último número de esta breve publicación. Crazy Magazine y World G pueden ser otros medios que estudien los historiadores interesados en el tema.

Después de reconstruir la historia de estas seis publicaciones, el autor de este trabajo presenta las siguientes recomendaciones:

Para los interesados en los análisis morfológicos y de contenido, estos proyectos editoriales tienen la ventaja de poseer colecciones pequeñas. Sólo En Ambiente ha superado la docena de ediciones. En esos estudios morfológicos o de contenido puede ser relevante (1) descubrir quiénes anuncian en las publicaciones LGBT venezolanas, (2) quiénes escriben y sobre qué escriben, (3) cómo se trata el tema de la mujer lesbiana, (4) cómo se aborda la transexualidad y la bisexualidad, (5) a quiénes están dirigidos esos medios, para quiénes se expresan, (6) cómo se definen los homosexuales a sí mismos en sus publicaciones, cómo se perciben a sí mismos, etc.

Para los estudiantes atraídos por el periodismo, el Manual del tesista brinda la posibilidad –en la Modalidad II, Periodismo de investigación– de realizar entrevistas de personalidad y ensayos biográficos a personajes relevantes de la historia reciente. Puede ser interesante recoger la vida de Edgar Carrasco, el activista gay con más trayectoria en Venezuela, o de Oswaldo Reyes, el primer candidato abiertamente homosexual del país.

Para los historiadores puede ser atractivo reconstruir la historia de los medios electrónicos venezolanos dirigidos al colectivo LGBT, como www.venezuelagay.com, www.amazonasdevenezuela.org, www.republicagay.com, etc. Se puede mejorar el instrumento que se elaboró en este trabajo y ponerlo en práctica con otro tipo de medios.

Para los pragmáticos, el Manual del tesista –en su Modalidad III, Proyectos de producción, Submodalidad 3: Diseño de medios de comunicación– contempla la posibilidad de desarrollar propuestas de medios de comunicación impresos o digitales. En Venezuela hay un nicho de mercado que no se ha explotado de manera apropiada y la principal debilidad de las experiencias que se han ejecutado es que no están impulsadas por profesionales vinculados al área de la comunicación. Puede ser interesante concebir y planificar un proyecto editorial que estuviese integrado por comunicadores y expertos en la materia.

Por último, el autor desea hacer un comentario. A pesar de que no hay más evidencia en los archivos de la Biblioteca Nacional de otras experiencias editoriales dirigidas a minorías sexuales, seguramente existan boletines, hojas multigrafiadas o revistas en los archivos personales de muchos homosexuales y lesbianas del país que no están en los registros oficiales.

Viceversa y la guía En Ambiente, por ejemplo, no tienen ediciones en el depósito legal. Si alguien dentro de 20 años intentara hacer un estudio similar difícilmente hubiese sabido de estas dos publicaciones.

Asimismo, al investigador le parece curioso que haya un medio impreso para homosexuales en Mérida y no en Valencia, Barquisimeto, Maracaibo, Puerto la Cruz o Porlamar, ciudades con una vida gay más visible.

Por eso, este trabajo no es la historia de todas las publicaciones impresas destinadas a minorías sexuales, sino la vida de seis medios que el autor conoció y pudo contactar. Seguramente esta primera lista se amplíe en el futuro y salgan a la luz experiencias similares que no fueron registradas en el depósito legal o se realizaron en la provincia.

Para el autor, esta investigación es un aporte a la construcción y recuperación de la historia del movimiento de liberación LGBT venezolano y forma parte de una línea de investigación más amplia que se encarga de estudiar los movimientos sociales de protesta que se han dado en el territorio nacional. Por último, se espera haber brindado respuestas valiosas sobre el tema que motiven nuevos estudios sobre este apasionante y polémico aspecto de la vida humana.