miércoles, 15 de mayo de 2013

El Propio: “Tan machito que se veía”


Les confieso que me reí cuando supe la noticia. No porque haya sido gracioso el titular sino porque me pareció muy “boleta” el estilo de este diario sensacionalista caraqueño.

El Propio” es un diario que se edita en Caracas. No tengo las cifras, pero estoy seguro que es uno de los más vendidos en la zona metropolitana. Tiene un estilo directo, populachero. “El Propio” escribe como habla la gente de la calle, sobre todo de Caracas.

El hecho es que salió del closet el primer jugador de la liga profesional de basquetbol de EEUU. Se llama Jason Collins. Al día siguiente “El Propio” dedicó su portada a esta noticia. Su titular fue “Tan machito que se veía”.

Quizás fue la reacción de muchas personas heterosexuales cuando se enteraron de que este deportista era homosexual. Hay varios estereotipos sobre las personas gays y lesbianas, pero un deportista profesional no encaja en uno de ellos. Seguramente ocurra lo mismo si una reina de belleza se declara lesbiana.

El titular provocó un tsunami de reacciones por tuiter. El asunto saltó el charco y se convirtió en noticia en varios diarios latinoamericanos y europeos, pero el escenario del activismo lgbti venezolano parecía un concierto de grillos. Absoluto silencio.

¿Qué pasó?
Varias semanas después confieso que sigo sin leer un comunicado oficial de alguna organización lgbti venezolana rechazando el titular de El Propio. No estoy diciendo que no lo hayan hecho. Sólo que a través de las redes sociales no me ha llegado ninguna. Ni feisbu, tuiter, blogs o listas de correos.

Por feisbu algunas/os amigas/os activistas replicaron la noticia y se sumaron a la condena, pero de las organizaciones no he leído nada. Si saben de alguna, me la mandan y acá la publico.

Qué fácil hubiera sido que las organizaciones venezolanas fijaran posición. Tres párrafos y listo. No tenían que hacerlo de manera unánime. Cada una hubiera podido haber hecho su propio comunicado.

Este silencio se ha repetido en el pasado en muchas oportunidades. En Venezuela pareciera que sólo las ong lgbti reaccionan si la condena a la expresión homofóbica permite atacar al adversario político partidista.

¿Vale la pena?
En el caso de Jason Collins me pregunto ¿Era necesario reaccionar por escrito? ¿Enviar un comunicado a este diario? ¿Vale la pena? ¿Los medios dentro y fuera del país hubieran reseñado la condena? No tengo la respuesta. Cuando ocurrió algo similar con “Mi Diario” del Zulia, sí leí reacciones por escrito de organizaciones lgbti venezolanas.

Por allá por los años 80, Entendido, la primera organización lgbti venezolana no dejaba pasar un comentario homofóbico difundido en algún medio de comunicación de la época. Sólo hace falta ver la revista que hicieron. Siempre había reseñas de las cartas y comunicados que entregaron condenando las expresiones de intolerancia.

Estoy seguro que vendrán mejores tiempos para el activismo sexodiverso venezolano y superaremos este concierto de grillos.

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