martes, 7 de junio de 2016

"Olga, la roja inolvidable" de Ruth Werner


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Hay seres que tienen una vida extraordinaria. Olga Benario es una de ellos. Si alguien te contara en cinco minutos todo lo que ella hizo durante su experiencia vital, creerías que es un guión de una película hollywoodense de superhéroes protagonizada por Angelina Jolie.



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Acá un abreboca.

Ella nació en Baviera, Alemania, en 1908. Su papá era un abogado judío de izquierda. A los quince años (1923) Olga ingresó a la Liga Juvenil Comunista de Alemania. Se destacó como organizadora y agitadora social. Cuando Olga tomaba la palabra, el resto callaba.



Más adelante vivió en Berlín en una relación abierta con Otto Braun, un militante comunista. En la capital alemana luchó contra las milicias nazis en las calles. Muy dura esa experiencia.

En Berlín fue detenida junto a Otto. A ella la liberaron, pero a Otto lo condenaron por traición a la patria. ¿Qué hizo Olga? Participó en el asalto de la cárcel de Moabit donde estaba Otto. Lo liberó y se fugaron a la Unión Soviética.

En 1931 en suelo soviético, Olga se separó de Otto. Después estuvo casada brevemente con el oficial soviético B. P. Nikitin. Fue una destacada dirigente comunista.

Hasta ese momento, Olga tuvo una vida fuera de lo común, para una mujer en la primera mitad del siglo XX. Pero lo que ocurrió después te dejará con la boca abierta.



3
Mientras Olga estaba en la Unión Soviética, recibió una misión especial. La Internacional Comunista la envió a Brasil para apoyar al Partido Comunista de ese país a lanzar un levantamiento armado y comenzar la revolución en Sudamérica.

Su pasaporte decía que era María Bergner. Ella iba encubierta como la esposa de Antonio Vilar Vilar. Su misión era proteger a este hombre que en realidad era Luis Carlos Prestes, el más importante líder de la izquierda brasileña.



Los dos trabajaron activamente para propiciar la revolución comunista. Fueron a encuentros clandestinos, organizaron células, hicieron planes. Compartieron tanto, que Olga y Luis Prestes terminaron enamorándose.

En 1935 el gobierno descubrió el plan y detuvo a muchos militantes de izquierda, pero Olga y Prestes lograron escapar y pasaron a la clandestinidad.

En 1936 la policía los encontró en un suburbio carioca y para evitar que su marido fuese asesinado a quemarropa, Olga se puso entre Luis Carlos y la policía.

En ese momento ella estaba embarazada de varios meses.


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Aquí viene lo duro.

En ese momento Brasil estaba gobernado por Getulio Vargas. Cuando la detienen, descubren que Olga era alemana y además judía. ¿Sabes lo que hizo Getulio Vargas? La deportó a la Alemania nazi, ¡la Alemania de Hitler!

Eso para una militante comunista o para una judía, era una sentencia de muerte asegurada. Olga era ambas.

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En suelo germano Olga fue llevada a la cárcel de la Gestapo. Allí tuvo a su hija Anita Leocádia Prestes (En la foto de abajo). Hay testimonios hermosos de cómo Olga organizó a las presas, les levantó la moral. Sin duda, era una mujer irrepetible. Una lideresa natural.

Mientras estuvo en la cárcel, la madre de Luis Carlos Prestes, doña Leocadia de Prestes comenzó una campaña internacional para que liberaran a Olga y su bebé.



Es asombroso el coraje y la pasión que le puso la abuela Leocadia para rescatar a su nuera y su nieta.

¿Qué pasó con Olga? ¿La abuela pudo lograr la liberación de Olga y Anita? ¿Qué pasó con Luis Carlos Prestes? ¿Olga y él pudieron verse de nuevo?

¿Quieres saber el final de esta historia?

Te sugiero que leas el libro "Olga, la roja inolvidable".


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La vida de Olga fue extraordinaria. Por eso, necesitaba una narradora extraordinaria para contarla. Ese es el trabajo que hizo Ruth Werner, una escritora y periodista alemana.

Su libro "Olga, la roja inolvidable" es apasionante. No es un relato frío. Es una biografía novelada.

Ruth reconstruye la infancia de Olga, su primer amor, cómo negoció con Otto el tipo de relación que tuvieron, sus luchas en las calles, la violencia de las milicias nazis, su paso por la Unión Soviética, su periplo por América Latina, el amor entre Luis Carlos y Olga, la detención, el miedo a la deportación, su llegada a la cárcel de la Gestapo, cómo Olga organizó a las presas y las fue formando políticamente; cómo atendió y amó profundamente a su hija en la prisión; cómo su suegra, una mujer octogenaria, luchó para que el mundo conociera su campaña por la liberación de Olga y Anita.



Este libro es una joya. Solo en Alemania se han hecho 19 ediciones de este texto de Ruth Werner y numerosas traducciones. Yo lo conseguí en una Feria del Libro en Caracas editada por los vascos de Txalaparta. Si lo ves en una venta de libros, cómpralo. Es un banquete.

PD: Sé que hay una película sobre Olga y otros libros sobre ella. No los he visto. Si lo hago, te comento por esta vía qué me parecieron.