domingo, 20 de octubre de 2013

El racismo europeo no perdona ni a la mujer más rica del planeta


 
A ver. ¿Cómo procesamos esto? Oprah Winfrey es considera la mujer más poderosa del mundo. La revista Forbes la coloca como la mujer más rica del planeta con una fortuna de más de dos mil millones de euros. Es negra y nació en EEUU donde sigue presente un racismo a veces solapado y otras veces más frontal. Venir de abajo y convertirse en la mujer más rica del planeta, siendo negra y habiendo nacido en una sociedad racista, tiene su mérito.
 




Dicho esto, Oprah contó en el programa de Larry King que fue discriminada en una tienda de lujo en Suiza. El hecho ocurrió en la boutique Trois Pommes. Ella quizo ver un bolso en piel de cocodrilo, pero la vendedora se negó porque era "demasiado caro" para ella. “Usted no puede costear ese bolso”, le dijo la coño esta. El bolso costaba 31 mil dólares. En dos platos, no se lo mostró porque era negra y los negros son unos pela bolas.

La vendedora no reconoció a Oprah. No todo el mundo tiene que conocerla. El cuento llegó a la televisión estadounidense y de allí al resto del mundo, cuando Oprah lo contó en el programa de Larry King Entertainment Tonight.


Ahora la dueña de estas tiendas de lujo ha tenido que salir a enmendar el capote. Aunque no lo hizo muy bien. En lugar de disculparse, Trudie Goetz, dueña de la cadena Trois Pommes, aseguró que todo fue un malentendido (ujjjuuumm), que su empleada no tuvo ninguna mala intención al ofrecerle otros artículos en lugar del que ella quería ver (ujjjuuuum) y que, por el contrario contrario, “todo el mundo quiere vender un bolso de cocodrilo”. según esta tipa, el problema es que la dependienta intentó ser “demasiado amable”.

El gobierno suizo todavía conserva algo de sensatez y decencia. La oficina de turismo suiza se disculpó con Oprah y afirmó que la vendedora no se portó correctamente.

Finalizo este momento farandulero preguntándome cuántas veces no ha ocurrido esto a otras personas con rasgos negros, árabes, latinos, indios o asiáticos, y el cuento no tiene alcance planetario porque no trabajan en medios, ni son famosos, ni nada de eso.

El racismo es una enfermedad y los europeos están en fase terminal. De esta lado del charco, en suelo latinocaribeño, hay racismo, afortunadamente nos mezclamos, nos ligamos, los colores de nuestras pieles son un caleidoscopio mágico. La "raza perfecta" diría Benedetti.