martes, 20 de agosto de 2013

Una carta a Pía

Editorial de esa edición de Actitud Diversa

Desvergonzado domingo. La tarde del 18 de marzo en Buenos Aires transitaba fresca pero agradable. Nadie suponía ese final, amargo e irrespetuoso, irreverente en imperdonable.

Domingo desvergonzado, inconsciente. Ese domingo Claudia Pía Baudracco nos dejaba, se iba de nuestro lado...

Y si de algo vale el egoísmo, es para gritar con la garganta ensangrentada y los ojos colorados de angustia, que no queremos tu ausencia. Egoísmo porque aún nos queda mucho por aprender de vos Pía; egoísmo porque muchxs necesitamos de tu lucha y de tu irreverencia; egoísmo porque no nos bancamos que ya no estés acá.

Hiciste de tu cuerpo la mejor herramienta de militancia, mientras otros hubiesen querido hacerlo hilachas y olvidarlo en algún rincón maloliente.

Te llevaste la vida por delante, te reíste de la muerte hasta que te la devoraste de un suspiro.

Fuiste el fénix de cada uno de los que te necesitó, pero ese insolente domingo nadie estuvo para llorar sobre tus lastimaduras y traerte nuevamente.

Alucinaste futuros, arrebataste derechos silenciados pero te fuiste antes de celebrarlos. Te quedaron caminos por caminar, fiestas que festejar, amores por amar, nombres por nombrar, dolores por sentir y sanar.

Quiero soñar con tu sueño, para ver en mi país todo lo que tanto necesitaste. Quiero una carcajada enorme como la tuya para reírme de la pacatería humana, así como vos lo hiciste.

Hasta siempre, Claudia Pía…

Lautaro Bustos Suárez
Jefe de Redacción y Contenidos de Actitud Diversa