domingo, 6 de mayo de 2018

La diversidad en debate. Movimiento LGBTQ uruguayo y algunas tensiones de su realineamiento del marco interpretativo de Diego Sempol


Diego Sempol es el autor del libro “De los baños a la calle. Historia del movimiento lésbico, gay y trans uruguayo (1984-2013)”. Buscando en internet una edición digital de este libro, me conseguí este artículo de Diego "La diversidad en debate. Movimiento LGBTQ uruguayo y algunas tensiones de su realineamiento del marco interpretativo". Fue publicado originalmente en la Revista Psicología, Conocimiento y Sociedad de Uruguay (http://revista.psico.edu.uy/)

El texto es muy interesante porque ayuda a entender cómo los uruguayos lograron en menos de una década aprobar el matrimonio igualitario, una ley de identidad para personas trans y la despenalización del aborto. Y como si todo esto fuera poco, Uruguay se convirtió en el primer país del mundo que legalizó la producción y comercialización de la marihuana.

¿Cómo los movimientos sociales lograron tantos avances en tan poco tiempo? Diego Sempol nos ayuda a responder con este artículo.

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Comparto el resumen del artículo:

"A partir de 2005 el movimiento de la diversidad sexual uruguayo creció significativamente en su estructura de movilización y en su capacidad de ocupar el espacio público. Además, en esta etapa innovó su marco interpretativo desarrollando una perspectiva interseccional sobre los problemas de discriminación que terminó cuajando en la consolidación de un bloque político informal en el que participan el movimiento de la diversidad sexual, el feminista, el sindicalismo, el estudiantil, el afrodescendiente y el cannábico. En este artículo se busca analizar las condiciones históricas que volvieron posible la emergencia de una innovación de este tipo y su relacionamiento con la cultura política uruguaya, así como los logros y desafíos para la acción política que generó este cambio. El artículo se cierra con un análisis de los sentidos con los que se ha cargado hasta el momento la categoría "diversidad" y las pugnas que abre actualemente en el campo de la izquierda política".


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Diego explica cómo los uruguayos lograron todos estos avances en menos de 10 años. Un primer elemento fue el triunfo del Frente Amplio (FA) en las presidenciales de 2004. El Frente Amplio es una coalición de partidos y movimientos de izquierdas. Este hecho aislado no explica los avances legislativos, pero sirve de contexto.

"El Frente Amplio hizo hegemónico un proyecto que hizo eje en la igualdad y la justicia social", afirma Diego, pero este triunfo electoral puso en evidencia las contradicciones entre los límites partidistas y la nueva agenda de derechos (mujeres, LGBT, ambientalistas, jóvenes, etc.).



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Un segundo elemento para entender los avances fue la renovación dentro de las organizaciones LGBT uruguayas. En 2005 se incorporó una nueva camada de activistas que trajo ideas novedosas a ese país y actualizó las reivindicaciones y las estrategias. Una de estas ideas era vincular la lucha LGBT con otros movimientos sociales, como las mujeres, los negros, los jóvenes y los sindicatos.

Breve comentario: esta idea no es nueva. Las primeras organizaciones gays del mundo, creadas en Reino Unido y Alemania a finales del siglo 19, construyeron vínculos con el movimiento obrero de esa época. Sus promotores entendieron la necesidad de trabajar unidos contra un sistema social que los oprimía de diferentes maneras. Con el ascenso del fascismo y el nazismo a Europa y la persecución y asesinato de millones de personas LGBT durante la Segunda Guerra Mundial, esta experiencia de lucha compartida entre LGBT y obreros fue borrada del imaginario colectivo del movimiento sexodiverso.



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Volviendo a Uruguay, uno de los responsables de crear nexos con otros movimientos sociales fue el colectivo Ovejas Negras. Ellos incorporaron la lucha de la diversidad sexual a una agenda social más amplia, evitando la perspectiva liberal y unidimensional de las formas de dominación.

Esta estrategia encontró resistencias dentro y fuera de las organizaciones LGBT, pero poco a poco fue ganando seguidores. Esta posición interseccional ligó los problemas de discriminación por género, etnia-raza, orientación sexual e identidad de género con otras formas de otredad y otras clases sociales.



¿Qué implicó esto? Que los integrantes de Ovejas Negras participaran activamente en muchas actividades políticas y sociales de otros movimientos y promovieran la transversalización de su agenda al resto de los grupos. Este esfuerzo dio frutos. En esos años comenzaron a aparecer oficinas de género y diversidad dentro de sindicatos, centros de estudiantes, etc. Incluso se fundaron espacios similares dentro del Partido Colorado y el Frente Amplio.



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Un paso vital en esta estrategia fue el cambio en la forma de nombrarse. Cambiaron de "LGBT" a "Diversidad". El término “Diversidad” le permitió a los grupos sexodiversos incluir en sus peticiones las demandas de otros movimientos sociales, como los estudiantes, los trabajadores, las mujeres y los negros. Por ejemplo, la Marcha del Orgullo se renombró como Marcha de la Diversidad.

No fue fácil y hubo resistencias dentro de las organizaciones LGBT, pero al final, la posición de las Ovejas Negras prevaleció. Sin embargo, Diego afirma que estas tensiones se mantienen. El lema de la Marcha de la Diversidad del 2014 recibió críticas por redes sociales por incluir el "no a la baja" en la edad de imputabilidad de los jóvenes.



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Más allá de este debate, es evidente que la estrategia uruguaya funcionó. Ellos se vincularon con otros movimientos sociales y en menos de una década el congreso aprobó el matrimonio igualitario, una ley de identidad y la legalización del aborto. Estos avances legislativos fueron acompañados con políticas públicas de varias instituciones locales y nacionales.

Si quieres conocer cómo los uruguayos conquistaron estos avances en tan poco tiempo, lee “La diversidad en debate. Movimiento LGBTQ uruguayo y algunas tensiones de su realineamiento del marco interpretativo” de Diego Sempol.