sábado, 30 de enero de 2016

Creo que soy gay


2007

Desde que tengo memoria me han gustado los varones. De pequeño era muy afeminado, y eso me generó problemas con mi padre, mis vecinos, entre otros.

En primaria, una vez estuve involucrado en un incidente con otros dos niñitos de la cuadra y fue todo un escándalo. La mañana siguiente, antes de ir al colegio, mi mamá me dijo que no podía estar haciendo “esos” juegos, sino juegos de niños, como las metras, o el trompo. Ese día entendí parte de la dimensión del rechazo que generaba mi forma de ser en los demás.

Un domingo, creo que en quinto grado, estaban promocionando una película en un canal de dos amigos que se montaron en un cuadrilátero a boxear para ganar un poco de dinero y sin querer se arrancaron los pantalones. Las mujeres presentes se emocionaron por lo sexy de los dos carajos y ellos comenzaron a hacerlo para ganar dinero. Boxeadores stripers.

Esa mañana, cuando me di cuenta que me gustaban los dos tipos, y que me hacían sentir cosas en mi estómago, me fui a mi cuarto y lloré de la rabia conmigo mismo, porque eso que sentía estaba “mal”. No entendía por qué, solo lo sabía.

En bachillerato, cuando me gustaba un carajo lo único que hacía era no verlo, ignorarlo completamente para que no se diera cuenta que me gustaba. Era asombroso mis niveles de represión.

En algún punto entre primaria y bachillerato, dejé todo mi amaneramiento. Me reprimí y me convertí en un nerd, estudioso, sin emociones, frío.

Lo más difícil en mi proceso fue decirme a mí mismo que me gustaban los hombres. Lo demás vino solo, pero a mí me costó 17 años aceptar parte de lo que era. Para algunas personas esto es un proceso sencillo “Me gustan los tipos, creo que soy gay”. Para mí fue lo más difícil. Después las cosas han sido diferentes, con problemas y todo lo demás, pero siempre siendo yo, honesto, el que yo quería ser de verdad.