domingo, 1 de noviembre de 2015

Mi perra


Julio 2013

1
En 2006 llegaron a la casa una perra con dos cachorritos. Mariposa y sus dos hijos, un macho y una hembra. Eran los últimos de su primer parto.

La idea era quedarnos con la grande y buscarle casa a los pequeños, pero yo me enamoré de los cachorros. Terminamos quedándonos con los tres.

A la hembra le pusimos Tanqueta y al macho Kalasnikof. Mi papá escogió los nombres.

2
Ocho años después. En casa están Mariposa, Tanqueta y una hija de Tanqueta llamada Nieves. Kalasnikof está en la casa del terreno, en la montaña.

3
Mariposa siempre fue la perra alfa. Es la que ladra, pide comida, vigila, salta, corre, pide que la saquemos a pasear. Ya tiene 9 años. A pesar de su edad, es la que tiene más energía.

4
Hace un par de meses no quiso levantarse. Estaba muy adolorida. La llevamos al veterinario y nos explicó que tenía cáncer, uno muy agresivo que ya se había extendido a varias partes de su cuerpo. Tiene tumores en las teticas, en el cuello, y en los ganglios de las patas.

El veterinario nos recomendó que no la sometiéramos a operaciones ni tratamientos invasivos. Nos sugirió que le diéramos calidad de vida el tiempo que le quedara.

5
Desde ese día mi mamá le hace sopa de paticas de pollo para subirle las defensas. Yo le coloco una pastilla de Uña de gato que es coadyudante en el tratamiento del cáncer.

Los primeros días perdió mucho peso. Ahora, sigue delgada pero al menos Mari ha vuelto a comer como antes. De hecho pide su comida en las mañanas y en la noche. Los tumores se le han desinflamado un poco desde que le estamos dando la uña de gato.

Sabemos que no podemos salvarla. Solo intentamos darle calidad de vida.

Cuando ella ya no quiera comer, la llevaremos al veterinario para que la duerma. Mientras tenga apetito, la seguiremos acompañando.

6
Suelo estar descalzo en mi casa. Cuando ella ve que me estoy poniendo zapatos, sabe que voy a salir y enseguida me pide calle. La monto de copiloto en el carro y le doy una vuelta por la urbanización. A Mari le encanta pasear.

A veces también la dejo salir para que dé una vuelta por la cuadra. Antes corría, ahora prefiere que yo la acompañe en su vueltica.

7
Es muy duro ver cómo una perra con tanta energía y vitalidad, ahora difícilmente se puede subir y bajar de la cama. Le puse dos cojines en mi cuarto para que duerma allí todas las noches.

Ella ya no quiere estar sola. Si no estoy yo, se va para el cuarto de mis padres. Si están en la sala, ella se va para allá y se acuesta cerca.

En las noches se despierta varias veces como agitada. Yo le hablo y le hago cariño para que se tranqulice. Le cuesta respirar. Debe tener dolor.

8
Nieves, la nieta, está superpegada con ella. Quiere acompañarla todo el día. En las noches llora para que la dejemos estar con su abuela. Es muy triste.

9
La noticia nos ha golpeado en casa. Me duele mucho ver a Mari en esa situación, pero la enfermedad y la muerte forman parte de la vida.

Yo no soy bueno lidiando con la muerte. No suelo ir a velorios, entierros ni novenarios.

Para mí ha sido una lección acompañar a mi Mari en este proceso. Ella es una luchadora. En las mañanas, cuando le sirvo su sopita, la veo adolorida, haciendo un esfuerzo por caminar y acercarse a su plato, pero lo hace y come. Me da mucha tristeza verla así.

Así me he sentido en estas semanas.

...

10
El pasado jueves 10 de julio Mari no quiso comer. Estaba muy adolorida. Se movía con dificultad. En la noche la llevé cargada a mi cuarto. Acordamos llevarla al veterinario al día siguiente para que la durmiera, pero no aguantó. Murió casi a las 11 de la noche.

Lloré mucho. Era mi perra. Tenía casi una década con nosotros.

El viernes la llevamos a la montaña. Lloré mucho cuando me tocó cargarla y montarla al jeep. Lloré a lo largo del camino. La enterramos allá, debajo de un arbol de almendrón.

11
Cierra los ojos. Imagina una costa, un muelle, una zona playera. Ahora viene una ola y lo arrasa todo. Se lo lleva todo. Lo destroza todo. Así me siento, desolado por la muerte de mi perra.