lunes, 9 de julio de 2007

Historia de Entendido: pioneros del movimiento LGBT venezolano (1980-1983)


Jorge González Durand

A finales de los años setenta, un grupo de amigos caraqueños decidieron editar una revista para homosexuales que llevó por nombre "Entendido". Esta publicación fue la primera expresión organizada del movimiento LGBT venezolano. El primer número salió en mayo de 1980 y cerró tres años después.

El siguiente trabajo recoge la vida de esta publicación, las luchas que emprendieron sus promotores y el balance que hacen de este proyecto 25 años después. Acompáñame a revivir la historia de Entendido, los pioneros del movimiento LGBT en el país.

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El texto que se coloca a continuación es el primer capítulo de los resultados de mi tesis de pregrado "Historia de los medios impresos venezolanos destinados al público homosexual, lésbico, bisexual y transgénero", (2004). Si quieres leer la tesis completa. Haz click a continuación

   
Entendido, historia de la primera revista LGBT de Venezuela

En memoria de Julio Bengoechea


Contexto
Los años antes del SIDA
La década de los setenta representó para Venezuela un período de expansión y bienestar económico extraordinario. En el primer mandato de Carlos Andrés Pérez se nacionalizó el hierro y el petróleo. La «Guerra del Kippur» al año siguiente ocasionó un bloqueo petrolero de los países árabes que elevaron los precios del crudo a niveles históricos. Venezuela, a diferencia de sus socios de la OPEP, no suspendió sus exportaciones de hidrocarburos y las arcas del estado se llenaron de petrodólares.

 Esto «produjo a los venezolanos la más grande ilusión de su historia, y una pareja desilusión: se creyó pasar entonces de la Pequeña Venecia a la Gran Venezuela» (Caballero, 1997, p. 69). Eran los años de la Venezuela Saudita, del ta’barato, dame dos y los ciudadanos podían viajar al exterior con regularidad.

Esa capacidad de movilización expuso a los venezolanos a movimientos y fenómenos que estaban ocurriendo en el resto del mundo. En Europa y Norteamérica eran los años de la revolución sexual; las mujeres y los homosexuales estaban peleando para que las luchas de la década anterior no fuesen una fórmula vacía de sentido (Lapierre, 2002).

Esta revolución originó el crecimiento y la consolidación de los guetos comerciales para los homosexuales y lesbianas en los grandes centros urbanos de los países del norte. En San Francisco, Nueva York, París y Ámsterdam los gays y lesbianas contaban con espacios de tolerancia en donde podían llevar una vida relativamente tranquila. No había aparecido el SIDA.

En EEUU la revuelta de Stonewall en junio de 1969 fue un punto de inflexión en la historia LGBT contemporánea. Desde el año siguiente comenzó a celebrarse en junio el mes del orgullo gay y lésbico para conmemorar esos hechos.

En Europa las organizaciones LGBT de tendencia socialista y comunista se radicalizaron y ya no se conformaban con la simple tolerancia de las minorías sexuales. Además de esto proponían una lucha de base anticapitalista que liberara el deseo homosexual en todo el cuerpo social y transformara la sociedad androcéntrica, heterosexista, machista y homófoba por un sistema más justo y equitativo.

Durante los años de abundancia económica, los homosexuales y lesbianas de Venezuela entraron en contacto con los movimientos de liberación LGBT del primer mundo. Sin embargo, la realidad en el país estaba muy lejos de aquellos «guetos paradisíacos».

La primera discoteca gay famosa en Caracas se llamaba el Annex y se abrió el 1 de marzo de 1970. Los sitios de ambiente de esos años eran casi clandestinos y se veían sometidos a los frecuentes atropellos y extorsiones de los cuerpos policiales.

El roce con otras realidades motivó a muchos LGBT venezolanos a «salir del closet» y asumir su homosexualidad de una manera más libre y despreocupada. Esta primera apertura hace que los locales de ambiente casi secretos se mostraran abiertamente a finales de esa década. Ese contexto preparó el terreno para el nacimiento de Entendido, la primera expresión organizada de la comunidad LGBT venezolana.

Nadie se imaginaba la crisis económica que se acercaba en los años siguientes expresada en el Viernes Negro. Tampoco se sospechaba del avance silencioso de una nueva enfermedad que transformaría los hábitos sexuales de los occidentales y que afectaría en gran medida a la población homosexual. Era la época antes del SIDA. Después todo cambiará.

Perfil de la publicación
Somos los pioneros, ¿Entendido?


Entendido fue la primera publicación para «gente guei» que se hizo en Venezuela. La editó un grupo del mismo nombre entre 1980 y 1983 en Caracas. El objetivo de la revista era ser el medio de comunicación de la comunidad homosexual venezolana de aquellos años que permitiese abrir espacios para la discusión de temas relacionados con los derechos humanos de los homosexuales.

La publicación tuvo dos etapas, la primera desde el número cero (1980) hasta el número seis (1981). En 1982 sufrió una interrupción en donde se imprimieron dos boletines informativos del Grupo de Discusión Entendido. En 1983 se retomó la revista pero solo lograron editar la séptima y la octava edición.

La periodicidad fue irregular y el formato era similar al tamaño carta. Su tiraje fue de 5 mil ejemplares y se hicieron 9 ediciones –del 0 al 8–. Se imprimieron en varios lugares del área metropolitana. Se distribuyó principalmente en Caracas, pero también se enviaron a varias ciudades del interior en lotes pequeños. Tuvo un precio de venta de tres (nº 1, 2), cinco (nº 3, 4, 5, 6) y siete bolívares (nº 7, 8) y brindó al lector la posibilidad de suscribirse a la revista.

El equipo lo integraron Edgard Carrasco, Julio Vengoechea, Miguel Lorenzo, Luis Álvarez, Abdel Güerere, entre otros. La reproducción de la revista la financiaron ellos mismos con recursos propios. La organización interna era horizontal y la toma de decisiones era por consenso. No trajo encartados, la estructura temática era variada y se diferenciaba un cuerpo político de un cuerpo de temas más ligeros. Publicó un poema inédito de Reinaldo Arenas y transcribió el primer programa de televisión que trató sobre la homosexualidad en el país. Cerró por problemas económicos.

Estaba registrado en el depósito legal. En la Biblioteca Nacional se pueden revisar los números 2, 3, 4, 5, 6 y 7. La octava edición la tiene Edgard Carrasco. No quedaron existencias materiales de los dos primeros ejemplares de la revista Entendido (nº 0 y 1) ni de los boletines informativos publicados en 1982.

Testimonios Historia de Entendido
Abdel Güerere: «Nosotros éramos una banda de amigos bonchones»


«Nosotros –recuerda Abdel Güerere– éramos una banda de amigos bonchones. Nos veíamos con muchísima frecuencia en las discotecas, los bares y en las fiestas privadas de Caracas». El ambiente gay de la ciudad no era tan grande y había pocos sitios para homosexuales.

Eran los años de la Venezuela Saudita y muchos homosexuales y lesbianas tenían la posibilidad de viajar al exterior y ver otras realidades. Los que conocían Europa y Norteamérica se asombraban de la tolerancia que disfrutaban los LGBT dentro de los grandes guetos de algunas ciudades como San Francisco o Nueva York.

En Venezuela el contraste era evidente. Los pocos locales que abiertamente atendían a gays y lesbianas estaban sometidos a continuos atropellos y allanamientos de los cuerpos policiales y en los medios de comunicación se mantenía un tratamiento hostil al tema de las minorías sexuales.

Frente a esta realidad, esa pequeña banda de «amigos bonchones» se vio en una encrucijada, tenía dos opciones: irse a otro país en donde hubiese climas más tolerantes para los LGBT, sobre todo en los guetos; o permanecer en Venezuela y tratar de generar cambios desde adentro. Algunos se fueron. Otros se quedaron. Entre los que se quedaron surgió Entendido y son los responsables de iniciar el movimiento de liberación LGBT del país.

«No podemos decir que esto es una iniciativa original venezolana –aclara Güerere–. Era el contacto con el resto del mundo lo que nos había permitido, sin internet, conocer a otros grupos gays que luchaban por sus derechos civiles».

«Comenzaba una época de apertura de la gente gay»
En ese grupo de amigos estaba Edgard Carrasco que en 1978 fue a Boston, EEUU, para hacer una especialización. En diciembre de ese año regresó al país y junto a algunos conocidos se propusieron hacer algo. «Decidimos lanzar una revista –señala Carrasco– porque veíamos que comenzaba una época de apertura de la gente gay, habían bares en los que se reunía públicamente la gente. Ya no era como a principios de los setenta que eran sitios prácticamente anónimos. Consideramos que había un movimiento de personas que concurría a estos sitios que necesitaba informarse de lo que estaba ocurriendo en el mundo sobre el movimiento de liberación homosexual. También había mucha represión en el país y uno de los objetivos de la revista era denunciar los constantes atropellos de los cuerpos policiales».

«Pensamos –continúa Carrasco– que era la oportunidad para canalizar el movimiento con una publicación, y se funda la revista Entendido» (Barberi, agosto 1983). «Nuestro origen –agrega– está en la revista, nosotros nos formamos como colectivo posteriormente» (Grazziano, 1982).

La meta de la revista era «crear condiciones para que el movimiento gay sea respetado a todos los niveles de la sociedad y que podamos con dignidad aparecer como un grupo representativo y participativo en el crecimiento de nuestra nación» (Editorial de Entendido, n º 1).

En el grupo inicial estaba Julio Vengoechea. «Julio era una persona maravillosa, un gran amigo –describe Carrasco–, un hombre muy profesional, creo que fue uno de los colaboradores de Entendido que dio más para que la revista fuera realmente una revista al principio. Julio era el fotógrafo y también escribía». Además estaban la brasilera María Amorín, Miguel Lorenzo, Joaquín Paiva que era un empleado de la Embajada de Brasil en Venezuela, entre otros. Luego se fueron incorporando más personas como Luis Álvarez, Abdel Güerere, Adán Lira, Hernán Ruz y José Camero.

Afinaron todos los detalles
¿Por qué Entendido? «Entendido –relata Carrasco– era la palabra con la que en los setenta en Venezuela se identificaban los homosexuales entre sí. Uno preguntaba ¿Tú entiendes? o ¿tú eres entendido? y eso significaba que si la persona era gay».

Respecto a los preparativos de la revista, no se hizo una investigación de mercado previa ni un estudio de factibilidad. Tampoco se sondearon las opiniones de los posibles lectores y anunciantes sobre la necesidad de tener una publicación. La idea final fue producto de un trabajo en grupo. Se reunieron en la casa de María Amorín y le dieron forma al proyecto.

Para esa época los integrantes del grupo estaban suscritos a muchas publicaciones gays del mundo. En el archivo de Edgard Carrasco hay revistas para homosexuales y lesbianas de esos años de Israel, Francia, Brasil, EEUU, Reino Unido, Italia, Canadá, Alemania, entre otros. Gracias a esas influencias concretaron una propuesta editorial diversa ajustada a las necesidades caribeñas.

El número cero fue gratuito y salió en mayo de 1980. «Era una hoja carta doblada en dos», recuerda Julio Nuño, colaborador de la revista. En julio salió el número uno con el nuevo formato –tamaño carta– y una editorial en primera página que se titulaba Por qué guei.  De esa edición no se conservan ejemplares, sólo la vista de la portada y algunas referencias del contenido en posteriores cartas de los lectores.

«Sobre el lema, empleamos guei en lugar de gay como parte de una tontería –expone Carrasco–, tratamos de castellanizar la palabra, pero tuvo muchas críticas. Veíamos que era un fenómeno norteamericano, pero no estábamos en la capacidad de comprender que ese fenómeno y su denominación anglosajona iban a ser tan arrolladores universalmente».

El equipo financió la reproducción de la revista con recursos propios. Inicialmente Entendido iba a ser mensual, pero por razones económicas su periodicidad se hizo irregular.

«La gente con asombro, y para asombro de nosotros, fue sumamente receptiva –admite Carrasco–. Nosotros esperábamos que nuestra tarea fuese condenada, pero todo lo contrario». Respecto a la prensa hubo un gran revuelo, muchos periodistas les parecía novedoso que en Venezuela se hiciera una publicación para homosexuales. «Pero al momento de escribir sus reportajes resultaban muy cargados de convencionalismos y prejuicios –opina Carrasco–. En lugar de ayudarnos, creo que han deteriorado la imagen que se tiene de los homosexuales» (Grazziano, 1982).

Por eso, la revista desde el inicio tuvo una política de protesta frente a las notas periodísticas que tergiversaran la realidad de las minorías sexuales. Desde el principio, el equipo mandó cartas donde expresaba su descontento por artículos o reportajes sensacionalistas sobre el tema. Ellos enviaron misivas a El Mundo (nº 3, 8), El Nacional (nº 5, 6), la Revista Momento (nº 6), Últimas Noticias (nº 8), etc.

En agosto de 1980 apareció el número dos de Entendido que mejoró su presentación y ofrecía una edición con contenido fresco y variado. Había entre otras cosas una entrevista a Antonio, el fundador del Annex y un poema inédito de Reinaldo Arenas que el escritor cubano les regaló en su breve estadía en el país.

«Reinaldo Arenas –revive Carrasco– después de su exilio en EEUU vino a Caracas, a la Librería Lectura, para promocionar sus libros y quería hablar con nosotros pero no lo dejaron. Sin embargo, Julio Vengoechea que tenía mucho contacto con la intelectualidad de Caracas llegó más cerca de él, entonces Reinaldo le dijo me encanta el trabajo que ustedes hacen, es perfecto, los apoyo en todo. No tengo tiempo de darles una entrevista, pero les regalo este poema y nos dio la poesía que publicamos en el número dos. Nunca pensamos que Reinaldo Arenas iba a pasar por todo lo que pasó».

Creció la revista y evolucionó su filosofía
El número tres se editó en octubre de 1980 y reseñó que la segunda edición de Entendido llegó a Maracaibo. Por primera vez aparecía todo el equipo que hacía la revista. Edgard Carrasco, Julio Vengoechea y Miguel Lorenzo eran los editores de la publicación.

El contenido era mucho más denso. Había nuevas secciones como Historia, Investigación y EntenDivo. En un artículo Miguel Lorenzo planteaba la necesidad de hacer un movimiento gay venezolano y no copiar el modelo gringo. En otra nota se comentaba la obra del italiano Mario Mieli, Elementos de crítica homosexual, de clara tendencia comunista y que influyó profundamente los postulados del grupo Entendido. Por último, en la columna de P. R. se observaba una tentativa por construir un movimiento gay y lésbico incluyente y mixto que se vinculara a las luchas de las mujeres, los ecologistas, entre otros.

La cuarta edición aumentó el número de páginas y cambió su periodicidad de mensual a bimestral (diciembre 1980 - enero 1981). En este número se incorporaron dos mujeres al equipo, Teresa López, periodista, y Violeta Masabet, publicista, pero en las ediciones siguientes no se vuelven a nombrar. También se mencionaba que Luis Álvarez, colaborador de Entendido, se marchaba a EEUU para continuar sus estudios de cine. Dos años después, Álvarez sería el responsable del relanzamiento de la revista y de su intento de masificarla.

Este número además trajo una encuesta que buscaba conocer la opinión de los lectores sobre cada una de las secciones de la publicación y lo que les gustaría leer en ella. Este sondeo demuestra la voluntad de construir un medio que respondiera a las necesidades reales del colectivo homosexual.

Asimismo había un nuevo espacio de entrevistas. «La idea era hacer una sección de entrevistas con políticos relevantes del país. El objetivo era ir involucrando a los políticos e ir poniendo el tema de la homosexualidad en la agenda de los partidos políticos, que se hablara de eso manejándolo con los líderes fundamentales –comenta Carrasco–. Comenzamos con José Vicente Rangel que había sido varias veces candidato a la presidencia, él no aceptó una entrevista personal y dijo que llenaba un cuestionario. En cambio, con Teodoro Petkoff sí fue un foro». Sólo Rangel, en el número cuatro, y Petkoff, en el seis, aceptaron la invitación.

En esta cuarta edición se evidenciaron las malas relaciones que Entendido tenía con los dueños de los locales de ambiente. En algunas discotecas para homosexuales no los dejaban vender la revista adentro. En lugar de respaldar a la publicación, les decían ni me nombres en la revista. «Los dueños de los locales nunca nos apoyaron –revela Güerere– y mira que les rogamos como dio gusto, pero ellos decían que si salía su nombre en una revista para gays se iba a saber que el Crazy era de locas… ¡pero, por Dios, si eso está claro!».

Más colaboradores y mejor imagen
En el quinto número (marzo - abril 1981) se incorporó José Camero y se cambió el diseño de toda la revista, incluso las letras del nombre. También en la mancha se agregó el grupo de colaboradores entre los que se encontraban Abdel Güerere, Hernán Ruz, Javier Vidal y Marco Antonio Ettedgui. Había nuevas secciones como la Fotomancheta y espacios abiertos a los lectores como Fronteras, Sociedad, Correo y Así opinamos. Además se anunció la posibilidad de suscribirse a la revista (6 ediciones por 30 bolívares).

En ese editorial se definía una posición clara en contra del gueto gay por considerarlo un mecanismo de explotación de la sociedad capitalista. Esta reflexión tiene la huella de Mario Mieli y Jean Nicolás, intelectuales europeos homosexuales de izquierda.

«Entendido era una revista con tendencia de izquierda porque era la corriente más importante de la época –narra Carrasco–. Estábamos muy influenciados por el movimiento gay italiano que tenía muchos nexos con el partido comunista y los libros que se leían estaban relacionados a esa tendencia». Esto ocasionó que los sectores conservadores de la sociedad caraqueña señalaran a Entendido con un doble estigma: «el grupo de las locas comunistas».

Comenzó el Grupo Entendido
El 16 de mayo de 1981, y paralelamente a la revista, el equipo inició un ciclo de reuniones para conformar un grupo de discusión. El objetivo era elaborar estrategias para luchar contra la discriminación y por la transformación del resto de la sociedad. «En la primera reunión se establece un grupo encargado del estudio y preparación de los principios, objetivos y base legal estatutaria de la organización. Ese grupo sesiona dos veces por semana y le presenta sus deliberaciones a la asamblea general, abierta a la participación de todos los interesados y que se reúne cada dos semanas» (Entendido, nº 6, p. 26).

El sexto número no tenía fecha, se señalaba que era la edición aniversaria y por algunos comentarios en el interior se infiere que se imprimió entre julio y agosto de 1981. Había colaboraciones de José Simón Escalona y Ana Llovera.

Se reseñó el III Congreso Internacional de la Asociación Lesbiana y Gay Internacional (ILGA son sus siglas en inglés) al cual Carrasco asistió en representación de Venezuela. Ese contacto le permitió establecer vínculos con agrupaciones gays y lésbicas de Latinoamérica, el Caribe y Europa que conservaría durantes varios años. Sin embargo, después de este número la revista Entendido cerró. No pudieron mantenerla por problemas económicos.

Dos años de silencio: llegó el SIDA y regresaron los allanamientos
«Entendido estuvo funcionando hasta el año 81, cuando dejó de publicarse. A la par de esta revista –afirma Carrasco– hubo un folletín llamado Grupo Entendido, donde se pretendían hacer reuniones para concienciar y crear una asociación de homosexuales que trabajara en torno a ciertas ideas sociales» (Barberi, agosto 1983).

Este grupo organizó el 18 de noviembre de 1981 un foro en la Sala Ocre sobre homosexualidad y homofobia (Torres, diciembre 1981) y participó en el documental Entendidos: un acercamiento al movimiento homosexual en Venezuela dirigido por Rodolfo Grazziano en 1982.

«En 1983 no se puede continuar con el grupo de discusión por problemas económicos y conflictos entre la familia», manifiesta Carrasco (Barberi, agosto 1983). No quedaron ejemplares de los boletines del Grupo Entendido en la Biblioteca Nacional ni en los archivos de los participantes. Los datos indican que sólo se hicieron dos ediciones.

En mayo de 1983 se anunció el primer caso de VIH nacional. Este hecho desató una alarma en los medios de comunicación que desplegaron en grandes titulares la llegada del «cáncer gay» a Venezuela. Esto agravó el clima de intolerancia y discriminación en contra de la población LGBT.

Asimismo, en esos años se incrementaron los operativos policiales de «profilaxia social» que tenían entre sus blancos preferidos los locales y tascas para homosexuales.

«El 18 de febrero de 1983 se produce lo que la prensa llamó el Viernes Negro. Cesaron los años locos y la economía venezolana entró en un proceso cuya primera manifestación fue la devaluación de la moneda» (Caballero, 1997, p. 70). Según Carrasco, este hecho inicialmente no tuvo un impacto tan evidente en la vida cotidiana de los ciudadanos. «Después del Viernes Negro –agrega– no hubo una gran crisis».

Segunda etapa de la publicación Entendido
El regreso de Luis Álvarez de EEUU en 1983 le dio un nuevo aire al proyecto. Él convenció al resto del equipo de relanzar la revista, esta vez con la intención de masificarla. Se mejoró el contenido. Había secciones más atractivas, como la de arte y portafolio que trabajaban con imágenes homoeróticas del cuerpo masculino.

Se organizó la difusión a través de una distribuidora privada y se intentó construir una red de vendedores en el interior del país. En esa oportunidad contrataron a la Distribuidora Nueva Era que quedaba en Maripérez. «Era una gente de izquierda –rememora Carrasco– que se ofreció a repartir la revista pero no cumplieron y después tuve que buscar todos los ejemplares».

Con un Alto a la represión salió a la luz la séptima edición de Entendido. En esta oportunidad Álvarez era el director; Carrasco, el editor; Hernán Ruz, el encargado del diseño y, gracias al contacto con la IGA dos años atrás, había una serie de corresponsales en el extranjero. La nota legal de la revista señalaba que estaban afiliados a la IGA.

El contenido estaba dividido en dos bloques, el cuerpo político (editorial, columnas de opinión, activismo gay, etc.) y el cuerpo entendido (cine, música, teatro, etc.). En los espacios de opinión estaba el interés de llegarle a un sector más amplio de la población, no sólo a los gays y lesbianas, porque se trataban temas que no estaban relacionados de manera directa con el área de la diversidad sexual. Abdel Güerere, por ejemplo, en la columna disidente (nº 7) exigía el cese del hostigamiento a los sectores populares a través de la recluta y los operativos en las barriadas caraqueñas. Khaliana Khan en el estado represivo (nº 8) criticaba las bases del sistema democrático venezolano y la corrupción en la administración pública.

El octavo número no señalaba la fecha pero se deduce que apareció en junio de 1983. En la portada denunciaba la salida del aire del programa Reto por tratar la homosexualidad en su edición del 10 de mayo. Carrasco y Álvarez, junto a profesionales de la psicología, participaron en ese espacio conducido por la periodista del canal 5 Aurora Martínez. Este fue el primer programa de latelevisión venezolano que abordó la diversidad sexual de manera seria y profesional. Como consecuencia, el programa Reto a la semana siguiente salió del aire. Debido a la censura en el canal, en el número ocho de Entendido se transcribió todo el contenido del programa.

También en esa octava edición se mencionó por primera vez el tema del SIDA. Bajo el título No hay porqué alarmarse se buscaba aclarar a la opinión pública las notas sensacionalistas de algunos periódicos venezolanos sobre el «cáncer gay». Para ello, se publicó un informe del Dr. José Azócar del IVIC en donde se ofrecía la poca información científica que para la época se conocía del virus. El equipo de Entendido rechazaba el calificativo de «cáncer gay» dado por la prensa amarillista. Además alertaba de la fobia heterosexual contra el SIDA que se vivía en otros países e invitaba a leer en la próxima edición los nuevos descubrimientos en torno a la enfermedad.

El noveno número se montó pero no pudo imprimirse. Las solas ganas de continuar la revista no lograron mantenerla a flote y la publicación cerró por falta de financiamiento. «Lo que mató a Entendido no fue el SIDA –declara Carrasco–, a pesar de que mucha gente involucrada con el proyecto se infectó y falleció posteriormente. Creo que la revista cierra por problemas económicos. No era rentable editar Entendido, más bien era un rompedero de cabezas. Nosotros la financiábamos con nuestros recursos, los anuncios nos ayudaban pero solo un poco. Hacer la revista era una cosa titánica». «En el 83 dijimos que no podíamos seguir –reconoce Güerere–, hicimos un gran esfuerzo, pero nosotros éramos los que estábamos financiando la revista y los que se suponían que debían apoyarnos, los locales, no nos apoyaban».

De esta experiencia pionera quedó una colección incompleta en la Biblioteca Nacional, algunas notas en la prensa de la época y un documental sobre Entendido. Este audiovisual lo realizaron estudiantes de la UCV encabezados por Rodolfo Grazziano en 1982 y deja un valioso testimonio de esta primera expresión organizada de la comunidad LGBT de Venezuela.



Entendido: la organización
La política editorial

  • La misión de Entendido era ser el medio de comunicación del naciente movimiento gay venezolano de aquellos años. La visión era abrir espacios para la discusión de temas relacionados con los derechos humanos de los homosexuales. Era una revista para hombres homosexuales.
  • La línea editorial enfocó el tema de la homosexualidad desde el punto de vista político y de derechos humanos. No se intentó indagar sobre las causas de una u otra orientación sexual.
  • Respecto a la estructura temática, se buscaba una revista con contenido variado, que entretuviera pero que además sirviera para denunciar. En la última etapa de Entendido había dos bloques: el cuerpo político y el cuerpo entendido. Se aprecian varios géneros periodísticos: noticias, reseñas, entrevistas, reportajes, etc. Entre los temas frecuentes estaban los vinculados a los derechos humanos de los gays. Se omitieron los asuntos relacionados con los transexuales y, en menor medida, con las lesbianas. No había presencia de pornografía. «Evadimos que la revista tuviese un alto contenido sexual», relata Güerere. En el diseño no predominaba el estilo macho, pero en los espacios de arte y portafolio se publicaron imágenes homoeróticas. Estilo macho se refiere a la presencia de imágenes con hombres corpulentos, generalmente con el cabello corto, barba y muy masculinos.
  • Entendido era una revista con tendencia de izquierda. Buscaba generar cambios sociales. También tenía un objetivo comercial. «La meta era que se autofinanciase», indica Güerere.

Estructura
  • El equipo estaba integrado por Edgard Carrasco, Julio Vengoechea, Miguel Lorenzo, Luis Álvarez, Abdel Güerere, Adán Lira, Hernán Ruz, entre otros. Los fundadores eran viejos amigos. La mayoría tenía formación universitaria. Aunque colaboraron mujeres, el equipo no tenía un carácter cosexual porque hombres y mujeres no participaron en proporciones similares. «Era un movimiento más de hombres que de mujeres», aclara Carrasco. (Ver Organigrama)
  • La revista no tenía una organización madre. «Creamos por una parte el Grupo Entendido que era un movimiento para fomentar las ideas de liberación homosexual en el país e igualmente teníamos la revista, que eran como dos cosas aparte, que se complementaban unas con otras», describe Carrasco.
  • Relaciones con otras instituciones. (1) En esa época no había otras asociaciones LGBT en el país. (2) Hubo fuertes lazos y una comunicación fluida con otras organizaciones gay y lésbicas del mundo sobre todo después del III Congreso de la IGA en Italia. (3) No había vínculos con entes públicos nacionales e internacionales. (4) Hubo conversaciones con políticos de izquierda, pero no se avanzó mucho con los partidos políticos. (5) No se registraron contactos con las universidades de la época, con excepción del documental hecho por un grupo de la UCV. (6) Respecto a los otros grupos de protesta como las mujeres o los campesinos, existió la conciencia de que era necesario unir esfuerzos y establecer vínculos con esas corrientes. Sin embargo, no se apreció la materialización de esos nexos.

Procesos
  • La toma de decisiones en Entendido se hacía por consenso. No había sistemas de recompensa formales. Todos prestaban un trabajo voluntario, incluso algunos tenían que colocar dinero para imprimir la revista. No había sistemas de control y evaluación formales. La línea de autoridad la encabezaba Edgard Carrasco y el ambiente de trabajo era muy informal. Respecto a los canales de comunicación, se realizaban reuniones cuando se iba a elaborar un número. «Las reuniones –recuerda Adán Lira, integrante de la revista– eran dinámicas, serias, eran momentos privilegiados, llenos de mucha esperanza y ambiciones por un mundo mejor».

Cómo se hacía una edición de Entendido
  • Carrasco era el editor y el que movilizaba todo. Escribía los editoriales, tomaba algunas fotografías, iba a cobrar los anuncios, entre otras cosas. Julio Vengoechea también tomaba fotos y escribía. Se hacía una reunión editorial en donde se distribuían los temas. La redacción la hacían entre todos. Había colaboraciones y corresponsales dentro y fuera del país. Abdel Güerere y Adán Lira corregían los textos. «En esos años no existían las computadoras personales, todo era a máquina o manuscrito, teníamos que cortar y pegar. Tampoco había internet, nos mandaban las cartas por correo», relata Güerere. El diseño estuvo a cargo de Juan Vicente Albornoz (nº 3, 4, 5, 6), José Camero (nº 5, 6), Miguel Lorenzo (nº 6), Hernán Ruz (nº 7) y Daniel Garmendia (nº 8). El tiraje era de 5 mil ejemplares. Se reproducía primero en Impresos Urgente y luego en otra tipografía que quedaba en El Conde, Carrasco no recuerda el nombre del lugar. La periodicidad fue muy irregular por razones económicas. La revista se financiaba con recursos del propio equipo. No recibieron fondos del extranjero, ni de alguna institución pública. La relación con los anunciantes no fue buena. Muchos dueños no dejaban vender Entendido en sus locales y les pedían al equipo que no los nombraran en la revista. «Siempre nos trataron como si estuviéramos pidiendo limosna», afirma Carrasco. Sobre el tipo de anunciantes, la mayoría estaba relacionado con el mercado gay y lésbico. La distribución la hizo el mismo equipo. No tuvieron buenas experiencias con las distribuidoras que contrataron. Generalmente la revista se dejaba en quiscos, librerías y se vendía en la entrada de los locales de ambiente. La zona principal de difusión era Caracas. Había la posibilidad de suscribirse pero debido a lo irregular de la periodicidad no fue una opción muy buscada. La difusión en el interior se hizo gracias a las cartas que enviaban de la provincia. Entendido contactó a esos lectores y llegaron al acuerdo de recibirla y distribuirla en sus regiones, por eso la revista llegó a Maracaibo, San Cristóbal, Cumaná con la Negra Ruiz, etc. La revista no organizó otras actividades.

Relación con el público
  • El público meta eran los hombres homosexuales. «En esa época no se hablaba de movimiento LGBT», aclara Carrasco. No era una revista para mujeres lesbianas. Fueron muy pocos los artículos sobre temas lésbicos. Respecto a transexualidad, Carrasco expresó en 1982: «Los transexuales y los travestis no están incluidos en el grupo (…). Nosotros estamos muy distantes de la cuestión transexual (…). Comprendemos la homosexualidad porque es una vivencia propia (…). Por lo que a la transexualidad se refiere, esperamos que los transexuales en Venezuela asuman la cuestión, en ese momento nosotros le manifestaríamos totalmente nuestro apoyo» (Grazziano, 1982). Había una buena relación con los lectores a través de las cartas. Por el tono y los temas de los artículos, la revista también quería llegarle a la población heterosexual. En esos años el equipo no conocía estudios de mercado sobre la población homosexual y lésbica.

Medios alternativos: acceso, participación y autogestión
  • Los integrantes de Entendido permitieron el acceso y promovieron la participación de los lectores en la revista. Había un apartado postal y ellos abrieron muchas secciones a las colaboraciones del público. Sin embargo, Güerere manifiesta que siempre eran los mismos los que escribían o colaboraban, era un grupo muy pequeño. Efectuaron una encuesta en el número cuatro para saber la opinión de la audiencia sobre la revista. Pero no hicieron reuniones con los lectores y la toma de decisiones estaba concentrada en el equipo. El público tampoco participó en la autogestión de Entendido.
Organigrama de la revista.


Rostros Reseña biográfica del abogado
Edgard Carrasco: «Sentíamos que estábamos haciendo los grandes cambios»


El set de grabación estaba frío. Quince segundos y estamos al aire se escuchó en el estudio. «Buenas noches, bienvenidos al programa Reto, mi nombre es Aurora Martínez y hoy vamos a hablar sobre la homosexualidad». Esa noche el canal 5 marcó un hito en la televisión venezolana al realizar el primer programa que abordaba la homosexualidad de una manera seria. Edgard Carrasco, editor de Entendido, estaba dentro del panel. Sin embargo, una semana después, el programa salió del aire y fue censurado

El contenido de esa edición de Reto se transcribió en el octavo número de Entendido lo que le permitió a las futuras generaciones conocer el incidente y saber que Edgard Carrasco estuvo ahí, como también lo estuvo en la creación de la primera revista para gays del país, como lo estuvo en 1981 en la primera delegación que representó a Venezuela en un congreso de la Asociación internacional gay, como lo estuvo en el caso de los seropositivos y la CANTV en los noventa. El movimiento de liberación LGBT venezolano está en deuda con Carrasco, el activista gay de mayor trayectoria en el país.


¿Quién es Edgard Carrasco?
Edgard José Carrasco Terán nació el 27 de mayo de 1950 en Maiquetía. «Desde muy temprano sabía que era diferente –confiesa–, pero lo asumí muy tarde en comparación con muchas personas. Siempre lo rechacé y me acerqué mucho a la iglesia porque creía que Dios me lo iba a resolver».

Estudió derecho en la UCV de 1970 a 1975. Su estadía en la universidad le permitió conocer un amigo que lo ayudó mucho a aceptar su orientación sexual. «La primera vez que fui a un bar gay –recuerda– me fui corriendo de la puerta de la entrada. Era el Annex». En 1978 se fue a Boston por seis meses, regresó al país a finales de ese año y en 1979 comenzó a darle forma al proyecto de Entendido. «Decidí participar por la represión que había vivido toda mi vida –reconoce Carrasco–, era horrible seguir viviendo en la mentira ocultándome, eso me provocaba mucha angustia. Cuando logré liberarme comencé a llevar una vida de apertura en el gueto. Pero entonces el gueto me quedó pequeño».

«Mi experiencia en Entendido fue una época turbulenta, enriquecedora, bonita, a veces triste, a veces alegre. Hicimos tantas cosas maravillosas –agrega–, nosotros movilizábamos esta ciudad, sentíamos que en el momento estábamos haciendo los grandes cambios. Después del programa de Aurora Martínez mi familia lo tomó bien, mi madre y mi hermana fueron muy comprensivas, pero mis hermanos varones sí me fustigaron muchísimo. En esa época yo era abogado litigante y en los tribunales la gente me felicitó, me daban la mano en la calle, fue bien interesante. Sólo un juez que era homosexual me prohibió la entrada en sus tribunales».

«La primera noticia que tuve del SIDA era de una revista francesa que se llamaba Gay Pied que nos llegaba aquí –prosigue– y había un artículo en donde hacían referencia al «cáncer gay». El tratamiento informativo del VIH en la prensa venezolana fue realmente escabroso, decían cosas como el Destripador del SIDA mata a los homosexuales de Caracas y cosas así. Había mucho pánico y preocupación».

«El primer caso cercano de VIH fue el de mi amigo Julio Vengoechea. Me dijo que era positivo, yo le dije no, chico, cómo vas a tener tú SIDA y me dijo que se había hecho una prueba y había salido positivo. Cuando Julio se enferma es el momento más crítico. Muere en el 87, lo sobrevive infectado Miguel, su pareja, y después comienza toda la gente infectada a saber. Luego de esos años, avanzó la vida pero todo era muy triste».

Al ver la cantidad de amigos infectados Carrasco decidió crear en 1987 Acción Ciudadana Contra el SIDA una de las primeras organizaciones comunitarias venezolanas que luchó contra la epidemia. Él se percató que volvía el ciclo de discriminación y violación de derechos humanos, esta vez contra los seropositivos. Renate Koch es su amiga y compañera de viaje en esta nueva etapa.

En 1990 ganaron su primer recurso de amparo con la defensa de un trabajador seropositivo de la CANTV. En 1995, con la llegada de los tratamientos antirretrovirales, iniciaron acciones legales y consiguieron la base legal para que el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales y el Ministerio de Salud y Asistencia Social proveyesen medicamentos gratuitos a todos los venezolanos infectados.

La gente que lo conoce, lo aprecia. Julio Nuño recuerda de Carrasco su integridad, su solidaridad y su valentía. Para Abdel Güerere, la dirección de Carrasco en Entendido era fundamental, él era el líder del grupo. Adán Lira lo recuerda «tan carismático como siempre; algo frívolo como todo hombre joven y moderno del ambiente en aquellos años». Oswaldo Reyes reconoce «el espíritu de lucha de este pionero que ha dedicado su vida por la no discriminación de los homosexuales y lesbianas del país».

Edgard Carrasco considera que las nuevas organizaciones LGBT del país deben consolidarse en el tema de los derechos humanos y no tratar de buscar las causas médicas de una u otra orientación sexual. «Toda esta movilización de los últimos años, lo que hace Lambda con la caminata, me parece buenísimo. Movilizar a la gente, que la gente participe en las caminatas del orgullo gay, que se hable públicamente sobre el tema, que haya gente que siga dando la cara: eso me parece que es un acierto –afirma Carrasco–, y es mejor cuando lo sigues mezclando con las reivindicaciones políticas».

Balance Reflexión sobre los pioneros
Unas palabras sobre Entendido


Aciertos y errores
Algunos de los aciertos de Entendido son (1) enfocar el tema de las minorías sexuales como un tema político y de derechos humanos, (2) ver la necesidad de construir un movimiento incluyente que se vinculara con otros grupos sociales de protesta como las feministas, (3) tratar de colocar la homosexualidad en la agenda de los partidos políticos de la época a través de entrevistas con sus principales dirigentes, (4) mantener una política constante de protesta con cartas contra los atropellos de los grandes medios de comunicación social, (5) consultar la opinión de los lectores con una encuesta para mejorar el contenido de la revista, (6) abrir varias secciones a las colaboraciones del público, (7) informar sin sensacionalismo lo que se sabía hasta ese momento sobre el SIDA, (8) transcribir el programa de televisión Reto que fue censurado por hablar de la homosexualidad y (9) publicar un poema inédito del cubano Reinaldo Arenas.

Para Güerere el principal error de Entendido es que «hiperpolitizaron» el contenido de la revista. «Nosotros sentíamos que esa era la ruta pero la hacía de difícil acceso al público meta –manifiesta–. Creo que sobre respondimos a eso. Quizás el éxito comercial que garantizara la sustentabilidad en el tiempo hubiera venido de hacer un mejor balance de los contenidos editoriales».

Análisis DOFA
Sobre las oportunidades que ofrecía el entorno a la revista encontraba que (1) en el resto del mundo a finales de los años setenta se vivía el auge de los movimientos gay y lésbicos y (2) en Venezuela había mayor apertura en la población homosexual lo que aumentó la visibilidad de los sitios de ambiente. Entre las amenazas estaban (1) la fuerte represión policial de esos años y (2) la aparición del SIDA en los ochenta con el recrudecimiento de la intolerancia hacia los homosexuales.

Dentro de las fortalezas de Entendido se mencionan las siguientes: (1) ser una revista con contenido variado, (2) tener un equipo consolidado, (3) integrado por profesionales, (4) la toma de decisiones se hacía por consenso, (5) mantener una buena relación con el público, (6) abrir espacios para que los lectores escribieran y opinaran, (7) distribuirla en el in¬terior del país, (8) establecer vínculos con otras organizaciones LGBT del mundo, en especial, de América Latina y (9) aunque para Güerere hiperpolitizaron el contenido de la revista, el grupo tenía un rumbo claro y sabía hacia dónde debían dirigirse las demandas del movimiento homosexual. En cuanto a las debilidades estaban (1) ser un proyecto poco rentable, en donde el mismo equipo lo financiaba, (2) no consolidar la parte organizativa y administrativa de la revista, (3) no tener buenas relaciones con los dueños de los locales de ambiente, sus potenciales clientes, (4) disponer de un equipo integrado mayoritariamente por hombres con pocas mujeres, (5) excluir a los transexuales de la línea editorial de la revista y (6) dirigir la publicación sólo a hombres gay, lo que invisibilizó a otros integrantes de las minorías sexuales.

¿Por qué Entendido dejó de editarse? A pesar de tener un equipo consolidado, una buena relación con los lectores y mantener vínculos con organizaciones LGBT del exterior, la revista cerró porque no fortalecieron la parte organizativa y administrativa y porque no tenían recursos económicos para seguirla manteniendo a flote.

¿Fue realmente un medio para toda la comunidad LGBT? Entendido fue una revista dirigida a hombres homosexuales. Como lo manifestó Carrasco, en esa época no se hablaba de LGBT. Los espacios para lesbianas fueron pocos y los transgéneros no estaban dentro del público meta.

¿Entendido era un medio alternativo? Tal vez fue el intento más cercano que se haya hecho en Venezuela de construir un medio alternativo destinado a minorías sexuales. Esto se debió a que promovía la participación de los lectores, trató de establecer una relación más horizontal con el público e impulsó un diálogo con la audiencia en lugar de un monólogo. Además propuso un nuevo modelo de sociedad y consideró relevante crear nexos con otros grupos de protesta. Pero no llegó a ser un medio alternativo porque la toma de decisiones estaba concentrada en pocas personas, el público no se involucró en la producción de la revista y, sobre todo, porque excluyó a otros miembros de las minorías sexuales. Entendido fue un intento de ser un medio alternativo que no logró concretarse.

¿Promovía la pasividad del público? o ¿Era  comunicación emancipadora? Entendido sin duda no fomentó la pasividad de la audiencia porque proponía una comunicación revolucionaria y emancipadora que estaba destinada, no sólo a mejorar las condiciones de los homosexuales con su entorno, sino a transformar las bases de una sociedad androcéntrica, machista, heterosexista y homófoba.

Entendido fue representante de un movimiento a veces incluyente y educador porque rescató la necesidad de establecer vínculos con otros grupos sociales de protesta –como las mujeres, los ecologistas y los campesinos– para lograr cambios reales. Sin embargo, no era un movimiento mixto porque estaba integrado principalmente por hombres, había pocas mujeres lesbianas, excluyó a los transgéneros y no hubo heterosexuales.

Cierre
Entendido fue la publicación pionera dirigida a minorías sexuales en Venezuela y entre sus principales logros están (1) ser los primeros que se atrevieron a hacerlo, (2) ser una de las mejores propuestas editoriales que se han realizado hasta la fecha en el país, (3) entender que la liberación homosexual debe vincularse a otros movimientos de protesta, (4) crear el grupo de discusión Entendido y (5) realizar foros y encuentros sobre la diversidad sexual en la Venezuela de esos años.

«Veinte años después al hacer un balance, creo que el arrojo que nosotros tuvimos en esa época fue extraordinario –reconoce Carrasco–, eso es lo que más me gusta a mí de toda esa época». «Para mí lo mejor de todo fue haberlo hecho –recuerda Güerere–. Si no lo hubiéramos hecho, Venezuela no hubiera tenido en el momento en el que el resto del mundo lo estaba haciendo, los inicios del movimiento de liberación gay y lésbica. Lo que más valoro es haber tenido el coraje y la determinación de hacerlo y de eso no podemos arrepentirnos en ningún momento».