domingo, 15 de noviembre de 2015

Me freak y mis 8 cosas


En el 2007 me lancé de chapuzón en la blogósfera. Abrí mi bitácora personal llamada El Muelle y compartí mis escritos con el seudónimo de Willy el Tímido.

Una de las reglas de un buen blogger es leer otros blog, dejar comentarios y responder los comentarios que te dejan. Era una comunidad bien interesante.

Esta nota se debe a una de esas cadenas o retos que nos poníamos entre blogueros y blogueras. Daniel y Gordi gay me pusieron dos tareas. Dani que hablara de mis cosas raras, y Gordi gay que contara 8 cosas personales.

Para resolver el asunto con una nota, conté 10 cosas personales y raras de mí, dos de ñapa.

A continuación lo que publiqué en el año 2007.

1.- Me dan ataques de pánico. Sí, ataques de pánico. Hace un año fui a terapia y lo estoy trabajando, ya estoy mejor, gracias a Dios, pero cuando la ansiedad se salió de control fue una época personalmente difícil. De hecho, parte de la idea de tener este blog era poder drenar mi historia, contarla, desde el “anonimato” relativo que te ofrece internet.

2.- Cuando tengo sexo, no acabo. Puedo tirar toda la noche, en cualquier rol (activo o pasivo) y no necesito acabar, eyacular. Soy lo que diríamos en criollo “un hombre multiorgásmico”. Eso me encanta. Tengo orgasmos, más y más intensos, sin necesidad de eyacular. Eso desde que comencé a masturbarme en mi adolescencia. Luego encontré varios libros que explicaban el asunto: soy un tipo multiorgásmico y de manera natural aprendí a diferenciar la eyaculación del orgasmo. Y es lo máximo. A veces es fastidioso cuando estoy con alguien la primera vez porque tengo que echarles el cuento, y con frecuencia insisten en que acabe, como que si eso fuese sinónimo de que la pasé bien. Pero bueno…

3.- Me gusta el olor de mis genitales. Sip. Lo reconozco. Me gusta al final del día estar en mi cama y sentir su olor. Puede que resulte desagradable, pero son mis cosas freak. Además es solo en las noches. A la gente que me conoce, no piense que vivo todo el día tocando y oliéndome las bolas. Jajajajaja. Me lavo las manos como todos los cristianos, antes de saludarlos.

4.- Siento que vine al planeta a enamorarme muchas veces, a tener varios amores. A ver si me explico. Piensen en esas mujeres de 67 años que han enviudado varias veces y se han vuelto a casar y a cada esposo lo amaron por cosas diferentes… bueno, así me siento, que vine a enamorarme muchas veces y que a cada pareja lo amaré por cosas diferentes.

5.- Tengo vocación de actor porno. Lo reconozco. Mi madre me enseñó desde pequeño que había que enamorarse de lo que uno hacía, de esta forma el trabajo jamás sería algo pesado, sino satisfactorio y gratificante.

Desde que descubrí lo rico que puede ser el sexo, he tenido un pensamiento recurrente. Cuando estoy tirándome a alguien o viceversa, justo en ese momento pienso… que si me pagaran por tirar fuese millonario. No porque tire mucho, sino porque sería una forma divertida de ganarse la vida.

Al principio pensé que tenía alma de puto, pero dándole vuelta a esa idea, caí en cuenta que un puto no escoge con quien tira, y la mayoría de las veces es con tipos realmente desagradables y feos. No pasa lo mismo con los actores pornos. Si es una productora respetable, como Bel Ami, siempre vas a tirar con tipos bellísimos que parecen caídos del cielo, papeados, con los guevos enormes y las nalgas riquísimas. Sería lo máximo.

6.- Cuando muera me gustaría que me cremaran y me esparcieran en una campo de flores, pero no cualquiera sino margaritas. Un campo de margaritas.

7.- En primaria nunca supe qué era una “chuleta”. En Venezuela “chuleta” es una hojita que uno hace antes de un examen para copiarse, hacer trampa. Cuando la maestra le decía a alguien en un examen “¿Por qué miras al techo? ¿Estás esperando que te caiga una chuleta del cielo?”, no entendía a qué se refería. Todos los niños se reían y yo me reia porque a los demás les parecía muy obvio. Pero cuando la maestra decía eso, yo sólo me imaginaba las chuletas que salían en Tom y Jerry, las que se comía el perro. Y no entendía el chiste. En secundaria supe qué eran las chuletas.

8.- Siempre me sentí feo, muy, muy feo. Horrible. Desde pequeño, no sentía que pudiera ser atractivo, ni sexy, ni nada de eso. Me sentía identificado con el patito feo, con Betty. Mi historia favorita de Disney era el Jorobado de Notredame porque me sentía como él. He trabajado mi autoestima en terapia y ha mejorado mucho la imagen que tengo de mí mismo, y sigo trabajando en eso. A veces me sorprendo pensando “¿qué hace este tipo (el de turno) conmigo?”.

9.- Desde hace un tiempo para acá relleno mi jean. Me explico. Toda la vida fui flaquito y muy alto. Estaba acostumbrado a comprar jeanes por arriba de mi talla para que no me quedaran “brinca pozos” (muy cortos, pues). Esto hacía que siempre me quedaran anchísimos en la cintura y los amuñuñaba. Se veían horribles.

En el último año fui al gimnasio y aumenté de peso (como willy). Aunque fue progresivo, fue con los jeanes que me di cuenta que mi cuerpo estaba cambiando, creciendo. Antes no podía salir sin cinturón porque se me caían los jeanes. Ahora los uso sin correa. Y me aprietan, las piernas, las nalgas. Es lo máximo.

El otro día saliendo de la urbanización un tipo bello me buceó, descaradamente, bajo la velocidad de su auto y todo, se asomó por la ventana del conductor y me vio, lo vi, y me estaba viendo el culo, casi se sale del carro, fue comiquísimo. Fue lo máximo. Ahora los jeanes me quedan ajustados.

10.- Soy un niño en el cuerpo de un hombre, grande, más de 1.85 cm, con voz de hombre, pero en el fondo, sigo siendo un niño, ingenuo, que se ilusiona y sigue creyendo que las “chuletas” son en verdad “chuletas” y que la gente puede ser honesta hasta que se demuestre lo contrario.