domingo, 25 de enero de 2015

Los amantes pasajeros


¿Qué harías si supieras que te quedan pocas horas de vida? ¿A quién llamarías? ¿Qué le dirías? Esta pregunta se la plantean los personajes de la película Los amantes pasajeros de Pedro Almodovar.

Es una comedia que se desarrolla en un vuelo de Aerolíneas Península. La estética es Pedro en pasta. Los colores puros, las mujeres hermosas, la sexualidad latente, la música. Es una nota psicodélica que me encanta.



Pedro suele mezclar en sus historias a personajes muy disímiles. Recuerdo en Todo sobre mi madre, Penélope Cruz hacía de una monja que se había enamorado de un travesti, que la embarazó y la infectó de VIH. Todo en una sola película. Así suelen ser los personajes de Pedro.

Confieso que Los amantes pasajeros me gustó más, porque está contada en clave de comedia. Sin olvidar, por supuesto, esa estética que Pedro sabe imprimirle a sus historias.

¿A quién mezcla Pedro en esta película? Escucha bien. Mete en un avión a una mujer virgen de 40 años que además es psíquica; a una dominatrix famosa; a una pareja de recién casados, él trafica drogas por el culo y ella tiene sexo sonámbula; a un ladrón de cuello blanco que huye de su última estafa; y a un sicario. A eso lo aderezas con tres azafatos gays: la puritana, la promiscua y la comprometida.

¿Qué sale de eso? Una historia sabrosa de ver, con escenas pa estortillarse de la risa, una secuencia de cabaret-musical memorable y una estética muy ochentosa, que me encanta.

Si la ves en cartelera, en los quemaítos o por internet, vela. Te vas a divertir.