martes, 12 de marzo de 2013

Avesa abre nueva edición del Diplomado “Promoción de la Salud Sexual y Reproductiva Adolescente”

Esta es una buena noticia. Avesa y la Universidad Simón Bolívar organizan una nueva cohorte del Diplomado “Promoción de la Salud Sexual y Reproductiva Adolescente. Para las personas interesadas en este tema, es una excelente oportunidad. No es la primera vez que Avesa lo dicta, eso habla de la calidad del mismo.

La información nos llegó gracias a la red de información de nuestra compañera Gladys Parentelli. La invitación la envió Mercedes Muñoz, presidenta de Avesa. Iba acompañada con el afiche que ven arriba y con este texto que me encantó. Está largo pero bueno. Les confieso que mientras lo leía me entraron muchas ganas de hacer el Diplomado. No tiene desperdicio. Acá se los transcribo:

Seis Razones para cursar el Diplomado “Promoción de la Salud Sexual y Reproductiva Adolescente”

1
Venezuela es el país con más embarazos adolescentes de Suramérica ¡Uno de cada cuatro partos es de una mujer menor de 19 años! En el informe sobre el Estado de Población Mundial 2011 del Fondo de Población de las Naciones Unidas, Venezuela encabeza la tasa de embarazos precoces de Suramérica con una tasa de 101 nacimientos por cada 1.000 mujeres de 15 a 19 años, por delante de Ecuador (100) y Colombia (96) y solo superada en Centroamérica por Honduras (108) y Nicaragua (109). El propio presidente Chávez ha calificado estas cifras de alarmantes. En un acto llevado a cabo el 25 de noviembre del 2011 en el Teatro Municipal reseñó que de los 591 mil 303 nacimientos registrados en 2010, más de 130 mil alumbramientos corresponden a madres entre 15 y 19 años; y cerca de 8 mil a adolescentes menores de 15. Por esa misma fecha, la Ministra de la Juventud Maripili Hernández señaló “Nos hemos encontrado con un grupo muy importante de jóvenes que, aun conociendo los métodos, no evitaron el embarazo. Y esto sucede porque tener un hijo para una joven adolescente que no tiene mayores proyectos de futuro, puede convertirse en un proyecto de vida”. Para hacerle frente a la grave problemática del embarazo adolescente en Venezuela el presidente anunció el 12 de noviembre del 2012, la creación de la Gran Misión Hijos de Mi Pueblo que prevé una asignación mensual de 430 bolívares (100 dólares) para madres pobres adolescentes. Según informa la Ministra de la Juventud para recibir la ayuda, las adolescentes embarazadas deben inscribirse en centros maternales para controlar su embarazo, y allí recibirán programas de prevención sexual, planificación familiar y capacitación. ¿Será esta una política efectiva para disminuir el alto índice de embarazos en nuestro país?

2
Particularmente en América Latina la maternidad constituye un valor básico de la identidad femenina. La socióloga María Nieves Rico afirma en su artículo Mujer y Desarrollo publicado por la CEPAL en 1993: Por su enorme importancia en la vida de las mujeres latinoamericanas, la maternidad, como hecho biológico y cultural, requiere ser estudiada no sólo como una decisión circunstancial individual sino como un hecho social y como espacio de prestigio y autoafirmación de las mujeres, debido al importante papel que juega en sus identidades y las relaciones de género”. El análisis riguroso de la grave problemática del embarazo y la maternidad adolescente en Venezuela, exige considerar el peso cultural que tiene sobre nuestras adolescentes -sobre todo las que tienen menos oportunidades- la valoración social de la maternidad en nuestra cultura. La maternidad como identidad y destino está plasmada de manera dramática en la forma en que estas adolescentes venezolanas se ven a sí mismas. Un asunto que debería llamarnos a la reflexión. Nuestras adolescentes están teniendo hijos por las razones equivocadas: o para conseguir compañía, o para compensar carencias, o para tener algo realmente suyo, o porque es su única oportunidad de construir una identidad y/o sentirse realizadas como personas. Esta visión de los hijos y la de la maternidad como identidad fundamental y único destino de las mujeres, tan característica de nuestra cultura, es una de las causas principales del alto índice de embarazos en las adolescentes en nuestro país. Por lo tanto, cualquier proyecto dirigido a enfrentar esta grave problemática debe que incorporar un programa de educación sexual serio y bien fundamentado de alcance nacional, que tenga como objetivo la transformación de esos patrones culturales.

3
El abordaje del embarazo adolescente requiere transformar la forma en que las mujeres venezolanas nos vemos a nosotras mismas y los patrones sobre los cuales estructuramos nuestra identidad. En primer lugar, plantea desarrollar una estrategia que permita la verdadera elegibilidad de la maternidad, es decir, su transformación en verdadera opción de vida. En ese sentido, proponemos una serie de acciones dirigidas a población adolescente de las clases populares: 1) Abrir espacios de discusión en centros educativos y comunidades para reflexionar sobre la condición de la mujer y los determinantes sociales de la imagen de feminidad en nuestra sociedad; 2) Apoyar iniciativas de ONG's que orientan su acción hacia el replanteamiento de la educación sexual desde una perspectiva fundamentada en el dialogo y la toma de decisiones conscientes; 3) Desarrollar planes de capacitación para las jóvenes madres a fin de lograr configurar planes futuros donde antes no existían y así evitar que tengan más hijos en las mismas condiciones que el primero. Y es que el embarazo en adolescentes es una problemática compleja, propuestas improvisadas y desvinculadas de los factores psicosociales que la determinan no solo son ineficientes sino que pueden agravarla.

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Creemos necesario considerar el enorme riesgo que implicaría que en la ejecución de la Misión Hijos de mi Pueblo se cumpliera sólo con el aporte económico decretado, y se dejaran de ejecutar los otros componentes previstos en la Misión y anunciados por la Ministra de la Juventud: prevención de nuevos embarazos, control prenatal, planificación familiar y capacitación académica y laboral de las muchachas embarazadas o que ya son madres. Maestras y profesores manejamos el concepto de “reforzamiento de la conducta” para referirnos a una estrategia pedagógica a través de la cual se recompensa al estudiante cuando ha alcanzado un objetivo didáctico. Premiamos a nuestros/as alumnos/as con la finalidad de estimularlos/as a repetir las conductas que consideramos positivas. Una adolescente, no deja de ser adolescente porque esté embarazada o porque se haya convertido en madre, una madre adolescente está en el mismo momento evolutivo que su compañera que no lo es y, como ella, aprende y repite las conductas reforzadas por el entorno. El apoyo económico a las madres adolescentes, si no está acompañado de un programa de prevención y atención en servicios de salud sexual y reproductiva bien estructurado a partir de la reflexión sobre los factores socioculturales que determinan la visión que las adolescentes venezolanas tienen de la maternidad, no tendrá buenos resultados.

5
En el año 2002, la Sesión Extraordinaria de las Naciones Unidas sobre los Niños declaró como prioritarias las medidas para que la reducción de la mortalidad y morbilidad materna entre las adolescentes embarazadas. Y es que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) las adolescentes de 15 a 19 años tienen el doble de probabilidades de morir en el parto, y en las de 14 o menos la probabilidad es cinco veces mayor. Los estados están obligados a garantizar servicios de atención en salud sexual y reproductiva específicos para las adolescentes embarazadas, con la finalidad de reducir los riesgos de muerte o discapacidad de las madres adolescentes. El acceso a servicios de atención médica capacitada para el control del embarazo, la atención en el parto y el postparto específicos para las madres adolescentes no sólo garantizan el derecho a la salud de estas venezolanas, sino su derecho a la vida. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece en su artículo 76: “El Estado garantizará asistencia y protección a la maternidad, en general a partir del momento de la concepción, durante el embarazo, el parto y el puerperio (post parto).” Es deber del Estado garantizar a las madres adolescentes el acceso a servicios de atención especializados durante el embarazo, el parto y el postparto.

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Las adolescentes tienen que aprender a tomar decisiones responsables en relación al ejercicio responsable de la sexualidad donde además del amor y el deseo intervenga la razón. Las decisiones conscientes en relación al ejercicio de su sexualidad solo son posibles partiendo de una educación sexual adecuada en la escuela y en la casa. Un informe a nivel mundial realizado por el Fondo de Población de Naciones Unidas en el 2003, señala que sólo una proporción muy pequeña de jóvenes recibe información sobre salud sexual y reproductiva de sus padres o docentes debido a la carencia por parte de educadores y padres de información fidedigna o capacitación para transmitir información sobre este tema a los jóvenes, y a la falsa creencia de que hablar de cuestiones privadas alentará en los/as adolescentes la promiscuidad o la experimentación temprana en cuestiones sexuales. El hecho de que padres, madres y docentes no le hablen de sexualidad a sus hijas e hijos no significa que muchachos y muchachas dejen de buscar información sobre el tema, lo que normalmente ocurre es que la averiguan a través de fuentes poco confiables: compañeros y amigas de la misma edad e igual de desinformados, Internet, televisión y otros medios de entretenimiento. “De los mil millones de adolescentes que pueblan el mundo cada año: Alrededor de 15 millones de jóvenes de entre 15 y 19 años dan a luz; 2 millones son objeto de prostitución; 100 millones contraen una Infección de Transmisión Sexual; y 4 millones se someten a un aborto.” Venezuela por supuesto no es una excepción. Cuando un problema afecta a tantas personas deja de ser un asunto privado y se convierte en un problema público. Definir un problema como público implica, entre otras cosas, que todos los integrantes de la sociedad estamos involucrados en el compromiso de acordar normas y estrategias para hacerle frente. Es urgente la creación de un Plan Nacional de Educación Sexual que involucre a padres, madres, docentes y líderes comunitarios con metas precisas a corto, mediano y largo plazo, para cumplir con el sueño de que algún día no haya una sola adolescente venezolana, embarazada, ni prostituida, ni viviendo con VIH, ni sometida a las calamidades del aborto clandestino. Dejemos de lamentarnos y juzgar a la juventud y ¡Empecemos a trabajar! ¡Venezuela necesita profesionales formados para diseñar y ejecutar actividades, programas y proyectos en escuelas, centros de salud y comunidades destinadas a promover de manera efectiva el ejercicio responsable de la sexualidad en la población adolescente! ¡Tú puedes ser uno/a de ellos/as!