sábado, 23 de febrero de 2013

“Salir del armario” de Yoani Sánchez

Mi amigo Miguel, gay y contestatario, se siente esperanzado con las nuevas medidas impulsadas por Mariela Castro (hija del presidente Raúl Castro, dirige el Centro de Investigaciones de Educación Sexual), que le permitirán acceder a una cirugía de cambio de sexo. Sueña con tener un carné de identidad que diga que es “ella” y no “él”, y con ser tratado como la mujer que se siente. Sabe, sin embargo, que tendrá que esperar mucho más para afiliarse legalmente a un partido socialdemócrata, para manifestarse con un cartel por sus derechos laborales o para votar – elecciones directas- por otro presidente.

Con su nuevo nombre, que desde hace años tiene decidido que será Olivia, no se librará del todo de la intolerancia. Quizás llegue a ser aceptado en su diferencia, siempre que esta sea “de preferencia sexual” y no de “tendencia ideológica”. Salir del armario de sus opiniones políticas le llevará más tiempo.

No entiendo muy bien cómo se puede convocar a la tolerancia parcelada e inconclusa. Cómo se puede estar a la avanzada en el tema de los matrimonios entre homosexuales y no permitir -por otro lado- que nos “casemos” con otra tendencia política o doctrina social. Todos los miles de cubanos encerrados en sus armarios de doble moral, reprimiéndose sus verdaderas opiniones -como si de un gesto afeminado se tratara-, están esperando porque una Mariela Castro diga públicamente: “A estos también hay que aceptarlos y tolerarlos en su diferencia”. Miguel será entonces la mujer socialdemócrata que siempre ha soñado.

Yoani Sánchez / 12 de diciembre de 2007 / “Cuba Libre”