jueves, 7 de septiembre de 2017

¿Nací o me hice maricón?


Esta nota la escribí para Contranaturalia, la publicación de Contranatura, un grupo de estudio de la Diversidad Sexual de la UCV.
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¿Nací o me hice maricón?

Desde que tengo memoria me he sentido atraído por otros muchachos. Cuando la gente me decía que sólo era una fase, les decía que yo había nacido así y por eso no podía cambiarlo.

En 2003 conocí a Contranatura, leí más sobre la sexualidad y 8 años después mi opinión sobre el tema ha cambiado. Marianela Tovar explicaba en una tertulia hace unos años que la sexualidad humana es una construcción social. Lo que nos gusta, cuándo, cómo y por qué nos gusta… todo eso está mediado por la cultura.

Sigmund Freud en uno de sus primeros textos sugería que los seres humanos somos bisexuales al nacer. Es decir, que podemos responder a estímulos sexuales de hombres y mujeres… y que es la sociedad la que va dirigiendo esos impulsos hacia una u otra orientación.

Alfred Kinsey en 1940 publicaba dos estudios que todavía hoy tienen vigencia. Kinsey creó una escala de 0 a 6 siendo 0 “Exclusivamente heterosexual” y 6 “Exclusivamente homosexual”.

El hallazgo de Kinsey fue demostrar que la atracción sexual puede transformarse a lo largo de la vida de una persona. Además él decía que no existen la “heterosexualidad pura” y la “homosexualidad pura”. Para Kinsey, lo que había era una gran cantidad de individuos que se ubicaba entre esos dos polos.

Ocho años después de Contranatura, siento que no nací gay, sino que fui construyendo mi identidad y escogí esta opción sexual, aunque en el proceso no hubiera sentido que fuese una decisión deliberada.

Pero creo que la mayoría de nosotros, sea como sea que nos definamos, podemos sentir atracción sexual por hombres y mujeres. Más allá de la etiqueta que nos obliguen a ponernos o nos pongamos, creo que somos capaces de excitarnos, tener sexo y enamorarnos de personas de cualquier sexo.

¿Eso me hace bisexual? ¿Un gay confundido? ¿un polisexual? ¿Un heteroflexible? ¿un bugarrón? ¿un ocioso? ¿un zalamero? No sé y les confieso que por ahora no me quita el sueño encontrar una respuesta.