lunes, 18 de abril de 2016

Historia de Equiláteros (XII de XVIII)


Con esta revista no sé exactamente qué pasó, pero perdí el folleto diseñado en PDF. Voy a seguir buscándolo pero hasta ahora no he tenido suerte. Así que a continuación solo podrás leer el texto del capítulo, pero sin el diseño.

Contexto
El SIDA: una epidemia silenciosa  que continúa avanzando


«El cáncer gay llegó a Venezuela» imprimieron los principales periódicos del país en mayo de 1983. El caso se reportó en el Centro Médico de Caracas y era un hombre de 51 años, que al ver el escándalo generado no asistió más a la consulta. Poco tiempo después murió por un Sarcoma de Kaposi. El virus había llegado y era noticia de primera página en diarios y revistas venezolanas.

Los primeros casos de SIDA en el mundo se reportaron a finales de 1980 en los grandes centros urbanos de EEUU y Europa. Los principales afectados eran homosexuales, usuarios de drogas intravenosas y pacientes hemofílicos. Desde entonces la enfermedad se ha extendido en progresión geométrica por el resto del mundo, causando estragos en regiones como Sudáfrica.

Según datos aportados por la Cruz Roja Internacional, en la década 2001-2010 el SIDA cobrará más vidas que todas las guerras y catástrofes naturales de los últimos cincuenta años. En la actualidad, alrededor de 40 millones de personas viven con el virus.

En América Latina y el Caribe, el VIH sigue concentrado en hombres homo y bisexuales. Según ONUSIDA y La Liga Colombiana (1999), el 43% de los nuevos casos notificados en la región está asociado a transmisión homosexual masculina y en el área andina la cifra baja a 41%.

Este panorama ha hecho que muchos líderes asuman la problemática del SIDA como un asunto de estado y se creen espacios de discusión para galvanizar la voluntad y el liderazgo político necesario para enfrentar la enfermedad.

En 1984 el Ministerio de Salud y Asistencia Social (MSAS) creó la Comisión de SIDA, que luego se llamó Oficina de Prevención y Lucha contra el SIDA (OPL). En 1995 se fusionó esta unidad con la división de enfermedades de transmisión sexual (ETS). Finalmente se transformó en el Programa Nacional de SIDA y ETS que con el proceso de descentralización ha derivado en los programas estatales.

En los últimos años en la región andina, la Asociación para la Salud Integral y Ciudadana de América Latina (ASICALT) y los programas nacionales de SIDA de los países miembros comenzaron a articular estrategias para frenar el avance de la epidemia en la población y especialmente en los grupos de riesgos.

Entre los años 1999 y 2001 ASICALT ejecutó varios talleres de análisis de situación y respuesta de HSH en VIH/SIDA financiados por ONUSIDA, y de esos encuentros nació la inquietud en las organizaciones venezolanas de aumentar en el corto plazo las actividades dirigidas a este grupo de riesgo y estudiar la creación de una red de organizaciones de gays, lesbianas, bisexuales y transgéneros (LGBT) en el ámbito nacional.

Catorce años después de que apareciera la primera víctima oficial de SIDA en el Estado Mérida, la Sociedad Wills Wilde, una ONG dedicada a la prevención del VIH, impulsó un programa de HSH en VIH/SIDA para materializar la decisión acordada en esos talleres de ASICALT.

En el 2001 el Programa Regional de SIDA de Mérida registró 479 personas seropositivas, de los cuales 257 se debían a contagios clasificados como homo o bisexuales. La situación es preocupante y más en la ciudad de Mérida que tiene una amplia población estudiantil de la Universidad de los Andes. El virus es una epidemia silenciosa que continúa avanzando. ¿Qué hace falta para que el SIDA sea un problema prioritario de salud pública?


Perfil de la publicación
Equiláteros: una estrategia más para luchar contra el VIH/SIDA


Equiláteros es un boletín informativo que se incorpora en las estrategias para combatir el VIH, enfocadas en la visión de ONUSIDA y el Programa Nacional de SIDA e ITS del país. Estaba destinado a la población gay del Estado Mérida y se publicó enmarcado en el Programa de Hombres que tienen Sexo con otros Hombres (HSH) de la Sociedad Wills-Wilde entre los años 2001 y 2002. Este medio buscó dar información de interés a la comunidad homosexual de la región andina e incidir en la prevalencia del VIH en este grupo de riesgo. Hasta el momento es la primera experiencia editorial para este público que se conoce en el occidente del país.

El equipo estaba integrado por Sergio Guzmán, el editor, y Aldrin Uzcátegui, un colaborador. La organización era horizontal. Era un trabajo voluntario y ninguno recibía remuneración por ello. El formato de la publicación era una hoja carta doblada en dos. Se imprimían 500 ejemplares por número. La periodicidad fue mensual, con excepción de los tres últimos. En total se hicieron nueve ediciones. Se repartía de manera gratuita en varias ciudades del Estado Mérida a través de la correspondencia interna de la oficina y de redes informales de amigos. Aunque su lema decía «El periódico de la comunidad LGBT» Guzmán reconoce que estaba destinado principalmente a hombres que tienen sexo con otros hombres.

La publicación no traía ningún tipo de encartados salvo un preservativo cuando era distribuido en las discotecas. Tampoco tenía anunciantes ni página web. El boletín posee registro en el depósito legal y en la Biblioteca Nacional se pueden revisar los ejemplares uno, dos, cuatro, cinco, seis, ocho y nueve. Equiláteros cierra por falta de recursos económicos y porque las críticas contra el boletín pusieron en peligro otros programas de la Sociedad Wills-Wilde.


Testimonios Historia de Equiláteros
Sergio Guzmán: «Equiláteros se convirtió en una lucha personal»


La Sociedad Wills Wilde, una ONG especializada en el área de prevención del VIH en el Estado Mérida, participó entre los años 1999 y 2000 en unos talleres de análisis de situación y respuesta de HSH en VIH/SIDA de la Asociación para la Salud Integral y Ciudadana de América Latina (ASICALT).

Después de estar en el primer taller de ASICALT en Bogotá, la Sociedad decidió abrir un Programa para HSH y se comprometió a participar en la elaboración de un Plan Estratégico Nacional en HSH en Venezuela e incrementar las actividades dirigidas a hombres que tienen sexo con otros hombres.

La idea de crear un boletín formó parte de este compromiso y surgió de ver que en Perú, Ecuador y Bolivia hacían publicaciones similares. Sergio Guzmán, creador de Equiláteros, confiesa que fue una iniciativa personal. «Incluso al principio tuve que hacer un poquito de lobby –agrega–, porque otros integrantes de la Sociedad Wills Wilde no estaban muy convencidos.»

Para ese momento Guzmán conocía varios medios destinados a gays y lesbianas, entre ellos, la revista venezolana Igual Género que ya había dejado de editarse y los boletines para HSH de algunos países andinos.

¿Por qué Equiláteros? Guzmán escogió ese nombre porque es un símbolo que la comunidad LGBT tomó después de la Segunda Guerra Mundial para reivindicar a miles de homosexuales que encarcelaron o asesinaron en los campos de concentración nazis, en donde se identificaba a los gays con un triángulo equilátero invertido de color rosado.

A pesar de que el lema dice El periódico para la comunidad LGBT, su creador reconoce que lo escribía esencialmente para HSH. «No se escribió para las mujeres porque la finalidad era incidir sobre la prevalencia y la incidencia del VIH y es tan bajo en las mujeres que decidimos no incluirlas como público meta», expone.

Una ventana informativa del mundo para los gays merideños
El boletín contó con pocos colaboradores, además de Guzmán, estaba Aldrin Uzcátegui, un ingeniero de sistemas muy metódico y ordenado. Uzcátegui era el responsable de corregir los textos. Lo demás lo hacía Guzmán: escoger los temas, redactar las notas, montar el boletín, etc.

«Poca gente estaba dispuesta a colaborar con Equiláteros –evoca Uzcátegui–, porque no aceptaban poner su nombre como responsables de una publicación de este tipo, ya que no querían verse relacionados con la comunidad LGBT.»

Ninguno de los dos había hecho cursos de diagramación, pero Guzmán afirma que el software empleado facilitó la distribución del contenido. Lo básico del diseño editorial fue un mensaje, como un editorial, firmado por él en la primera página, y en el interior, inicialmente algo sobre notas internacionales, y luego sobre literatura, salud y sexo gay más seguro. El SIDA siempre tuvo un espacio relevante en la publicación porque el objetivo era disminuir la incidencia del virus en los HSH merideños.

«Recuerdo que en esa época, antes de editar Equiláteros, comenzó a llegar un boletín electrónico de Rex Wockner (wockner@panix.com) con noticias gay de otros países y de ahí tomamos la mayoría de las notas del interior», menciona Guzmán.

La idea de las noticias internacionales era mostrar a los homosexuales merideños lo que lograban las agrupaciones gay en otras partes del mundo. «Si la policía de Australia está aceptando a integrantes abiertamente gay, porqué no pensar que el día de mañana la policía de Mérida lo haga», se interroga.

No se realizó ningún estudio preliminar del mercado, ni de los posibles lectores o anunciantes. Tampoco se pensó en la viabilidad de vender espacios. El formato, el contenido y la línea editorial es resultado de las nociones de Guzmán.

Al registrar el boletín se señaló una periodicidad bimestral. Pero realmente al principio fue mensual y después del sexto número fue irregular. Desde la primera edición tuvo registro en el depósito legal, «para que quedara historia, para que quedara en los archivos», expone Guzmán.

La reproducción la hizo de manera gratuita Solutions & Global Copiers, integrante del grupo de donantes de la Sociedad. La ONG colocaba el papel y ellos imprimían los boletines. Se gastaba una resma por edición porque el tiraje era de 500 ejemplares. La publicación era gratuita, aunque al momento de registrarlo se estimó en 60 bolívares porque en el depósito legal exigían un costo.

La distribución se hizo principalmente en el Estado Mérida. Con algunos amigos homosexuales se mandaban a El Vigía, Valera, Tovar y Timote, se entregaban entonces entre las peluquerías y sus amigos gays. Se mandaban unos pocos a Caracas para que vieran que se estaba haciendo algo en el interior.

También se entregó por la correspondencia interna de la oficina a los donantes de la Sociedad, a personalidades del Estado Mérida, a todos los departamentos del Hospital Universitario, a diferentes facultades de la Universidad de Los Andes, a la Arquidiócesis… incluso a la zona educativa, lo que más adelante ocasionaría problemas a la ONG.

Comienza el proyecto
En febrero de 2001 salió el primer número de Equiláteros ofreciendo información de interés para la población HSH de Mérida. Este boletín era parte de las estrategias de la Sociedad Wills Wilde para luchar contra el SIDA.

En esa edición había noticias de Brasil, Alemania, México, Filipinas y Australia, todo eso en una hojita carta doblada en dos y en un estilo informativo. La relevancia de notas del extranjero se mantuvo hasta la cuarta edición.

En la última página del primer boletín apareció una nota legal que, según Guzmán, no fue sugerencia de un abogado sino que se presentó como una manera de proteger a la Sociedad de posibles señalamientos, además siempre han visto este tipo de notas en publicaciones destinadas a minorías sexuales.

En los siguientes editoriales de 2001 se reseñó la conformación de la Red LGBT de Venezuela (marzo), la celebración de la XV Vigilia Mundial del SIDA (mayo) y los preparativos del primer orgullo gay venezolano (junio y julio).

También el boletín sirvió para presentar la ejecución de proyectos y programas de la Sociedad destinados a HSH como el estudio estadístico en el número tres y el proyecto de educación para pares en el número siete.

La cuarta edición trajo nuevas secciones, Símbolos LGBT y Gays y lesbianas famosos, con lo que se inicia una etapa de mayor producción de contenidos. En el quinto número –que precedió la celebración del mes del orgullo gay– se presenta por primera vez Sexo gay más seguro para HSH, un espacio destinado a promover un ejercicio responsable de la sexualidad en hombres gay a través de un lenguaje más sugestivo que técnico, lo que generó muchas críticas de varios grupos conservadores de la ciudad.

El editorial de la sexta edición se mencionaron las actividades del primer orgullo gay venezolano y resaltaron que «el apoyo más extraordinario que recibió la celebración fue las notas serias y críticas de diarios y canales televisivos» (junio 2001). En otro artículo hay declaraciones del Defensor del Pueblo que participó ese mes en el Primer Congreso sobre la Diversidad Sexual.

Ataques contra el boletín
Después del sexto número, Equiláteros sufrió una interrupción de tres meses por falta de recursos económicos. «Dos factores importantes han influenciado nuestro desempeño, a saber: dinero y tiempo –reconoce Uzcátegui–. Obviamente, en situaciones cuando no teníamos los medios económicos o cuando nuestros otros trabajos o estudios demandaban atención, debíamos suspender nuestro trabajo voluntario.»

El número siguiente reflejó un cambio en la periodicidad. La fecha indicada era agosto-septiembre-octubre. Equiláteros reapareció con un editorial más combativo y con un nuevo rostro. Esta cara diferente se debió a la incorporación a la Sociedad de un estudiante de diseño gráfico como beca trabajo que refrescó la imagen de los proyectos de la Sociedad, entre ellos el boletín.

Se mantuvo la producción de contenido con la nueva sección Gays literatos poemas y algo más, y el proyecto Yo me protejo, tú te proteges, todos… dirigido al fomento de prácticas sexuales más seguras entre HSH por medio de la educación de pares y la distribución de información en sitios de encuentro.

Los editoriales de esta etapa son más enérgicos. El séptimo, titulado «Homofobia institucional: mentes canijas atrasan la prevención en VIH/SIDA», respondió a las críticas que varios organismos públicos y privados le habían hecho al boletín. El octavo –«Ostracismo o ignorancia: ¿Por qué algunos nos critican y hostigan?»– reveló la persecución que encontraron en su labor informativa, y el noveno dice: «Equiláteros nunca ha querido ser un órgano para el fomento de una u otra orientación sexual (…). Así mismo, podemos decir que no cabe otro término, para identificar a quienes violan los derechos humanos de los ciudadanos que tienen una orientación sexual determinada, que el de ignorantes (…). Sólo la insensatez y poca comprensión de la vida misma induce a que todavía hoy, Equiláteros sea un periódico asediado por ignorantes, con el afán de destruir un instrumento de comunicación y educación para la prevención del SIDA en nuestro estado y toda la nación.»

Fue el último ejemplar que se editó. Equiláteros cerró por falta de recursos económicos y porque en un momento se vio muy amenazada la estabilidad de otros programas de la ONG por las críticas. «Además, –revela Guzmán– hubo poco respaldo dentro de la Sociedad porque algunos pensaban que Equiláteros causaba más inconvenientes que beneficios. Estuvimos a punto de perder financiamiento, amenazas de que no iban a trabajar más con nosotros, etc.»


Mi experiencia:
motivaciones, expectativas y recompensas

«¿Por qué decidí participar? Porque dentro de la planificación dirigida a HSH, creíamos necesario darle información a la comunidad gay para su autodeterminación –relata Guzmán–. También porque vimos que en Ecuador, Perú y Bolivia lo hacían y aquí no.»

«¿Qué esperaba del boletín? Tal vez que se pudiera crear una comunidad de gays en Mérida –confiesa Guzmán–, que las personas sintieran que no están solas, que son parte de un colectivo y que el colectivo les puede ser útil.»

«¿Qué recibí de esta experiencia? En el fondo no creo haber recibido lo que anhelé que era que la comunidad gay se integrara, participara más, que se respaldaran y se apoyaran más –añade Guzmán–. Generó más críticas y problemas para la Sociedad Wills Wilde de sectores conservadores y los gays fueron muy poco expresivos respecto a la publicación.»

«También en la etapa final me preguntaba si valía la pena seguir editándolo, porque no se recibió mucha retroalimentación de la gente –evoca Guzmán–. Entonces uno se pregunta si está sirviendo de algo. Sin embargo, no está descartado volverlo a hacer porque en el fondo Equiláteros se convirtió en una lucha personal.»

Equiláteros: la organización
La política editorial

  • La misión era brindar información destinada a los HSH y lograr prácticas sexuales más seguras, con lo que se reduciría el grado de incidencia de VIH en este grupo de riesgo. La visión era convertirse «en el vocero de la comunidad LGBT merideña» (Editorial nº 3).
  • No es una publicación con fines comerciales sino que «forma parte de las estrategias para luchar contra el SIDA, enfocadas en la visión de ONUSIDA y el Programa Nacional de SIDA e ITS» (Editorial nº 1).
  • En los editoriales se busca modificar las conductas riesgosas de los HSH para disminuir la prevalencia del VIH/SIDA en estos grupos. En los últimos números hay un tono combativo respondiendo a las críticas que le hacen desde varios sectores de esa región.
  • Entre los temas frecuentes están las noticias internacionales, informaciones sobre la comunidad LGBT y su cultura, y espacios destinados a promover prácticas sexuales más seguras. No se permitió la pornografía ni sexo explícito. Sólo en la sección Sexo gay más seguro, el editor quiso emplear un lenguaje más sugestivo y erótico y menos técnico. Ese estilo generó críticas de algunos grupos conservadores de la sociedad merideña. En todas las ediciones hay notas relacionadas con la prevención y educación sobre el SIDA o la asistencia a los seropositivos. La omisión más clara es respecto a la población lésbica. No hay secciones para heterosexuales, pero Guzmán resalta que los editoriales, aunque llevan su nombre, «intentan tener un tono más universal, más genérico, para que si lo lee un heterosexual no sienta tanto rechazo.»
  • Vinculación política. El boletín no tenía ninguna filiación partidista. «Más bien –aclara Guzmán– es el resultado de un trabajo técnico.»
  • Es discreto el uso de imágenes homoeróticas de hombres semidesnudos. Casi no hay fotografías, la mayoría son imágenes prediseñadas clipart sin ningún contenido sexual.

Estructura
  • La estructura era horizontal. El equipo que editaba el boletín estaba conformado por Sergio Guzmán y Aldrin Uzcátegui. Los demás colaboraron de manera esporádica en la distribución. No había mujeres. En la mancha Guzmán aparece como director y secretario general; y Uzcátegui, encargado de la redacción y edición.
  • La organización madre que produjo el boletín fue Sociedad Wills Wilde, una ONG creada el 31 de enero de 1995 y registrada legalmente el 26 de abril del año siguiente. «El registro es muy amplio pero nos hemos especializado en VIH», destaca el editor. Su misión es ofrecer a la comunidad una educación no formal en VIH-SIDA y otros temas relacionados, a través de charlas, foros, talleres, etc. La Sociedad está integrada por miembros activos, honorarios y patrocinantes.
Cómo se inserta el boletín dentro de la Sociedad Wills Wilde


  • Esta estructura no fue así desde el principio, sino que se fue creando sobre la marcha. Guzmán revela que les quedó políticamente más negociable agrupar a HSH y trabajadoras sexuales en el Programa de Poblaciones Vulnerables, y uno de los objetivos de esta división era tener una publicación para HSH, en donde se inserta el boletín. Además de Equiláteros, la Sociedad tiene otras actividades dirigidas a HSH como la educación de pares, el proyecto «Yo me protejo, tú te proteges, todos…», la elaboración de material informativo, etc. La ONG no pertenece a alguna institución mayor, ni está vinculada con algún grupo comunicacional, financiero, político o religioso. La Sociedad Wills Wilde ha conseguido donaciones del exterior, de varias embajadas y de un grupo de colaboradores para algunas iniciativas. También reciben transferencias de partidas de la gobernación del Estado Mérida. En la administración de William Dávila el monto alcanzó los 500 mil bolívares y en el período de Ronald Blanco La Cruz pasaron a tres millones desde el primer año.
  • Relaciones con otras instituciones. (1) Los vínculos con la Red LGBT de Venezuela fue más de carácter nominal que operativo. Guzmán sólo colocó el logo de la Red en el último número del boletín. (2) Los talleres de análisis de situación y respuesta de HSH impulsados por ASICALT al equipo le permitió entrar en contacto con ONG’s de VIH/SIDA y LGBT de Latinoamérica. También por correo electrónico les llegó un boletín de noticias LGBT internacionales que le brindó información para la publicación. (3) Con ONUSIDA y ASICALT la asociación tuvo nexos, pero el boletín no las reseñó. (4) Con el Ministerio de Salud y Desarrollo Social (MSDS) y varios grupos de docentes de la Zona Educativa de Mérida existieron roces y así lo señala el editorial número siete sobre la homofobia institucional. (5) No quedó registro de relaciones con partidos políticos ni con otros grupos de protesta como las organizaciones de mujeres, campesinos, etc. (6) Respecto al nacimiento del boletín, la Universidad de Los Andes no tuvo ninguna participación directa. Pero este recinto académico, y en especial, el Centro de SIDA de la ULA, ha capacitado y adiestrado al personal de la ONG. (7) Referente a la relación de Equiláteros con la Iglesia Católica, nunca recibieron un llamado de atención de la Arquidiócesis. Guzmán expresa: «Sí hemos recibido quejas de sus fieles, pero no de los sacerdotes, es más, hay muchos amigos que son sacerdotes y reci¬bían el boletín porque son gays y valoraban mucho el material.»

Procesos
  • La toma de decisiones estaba centrada en Guzmán. «Las decisiones importantes y las relacionadas con el aspecto financiero las tomaba Sergio», explica Uzcátegui. No había sistemas de recompensas materiales (dinero, salarios), el único que percibía remuneración económica era el editor pero no por su trabajo en Equiláteros sino por sus funciones en la Sociedad Wills Wilde. No había mecanismos de control y evaluación. Los colaboradores prestaban un servicio voluntario. La línea de autoridad la encabezaba Guzmán. No se hacían reuniones frecuentes, sólo al momento de la distribución. El ambiente de trabajo era bien informal.

Cómo se hacía una edición de la publicación
  • Casi todas las tareas las hacía Guzmán. No se realizaba una reunión editorial antes de comenzar a hacer un número. En la mayoría de las ocasiones él escogía los temas de las secciones, trascribía y diseñaba el desplegable. La corrección le tocaba a Uzcátegui. La impresión era una donación de Solutions & Global Copiers C. A. «Nosotros poníamos una resma porque el tiraje era de 500 ejemplares –aclara Guzmán–, y ellos daban mil fotocopias, dos por cada hoja.» Se reproducía en papel bond tamaño carta en blanco y negro. No había anunciantes, el único aviso era del impresor. Solutions & Global Copiers C. A. también donaba la impresión de mil ejemplares de La Sociedad el boletín informativo de la ONG con el mismo formato de Equiláteros, una hoja carta doblada en dos. La zona principal de difusión era el Estado Mérida. La distribución era gratuita y se llevó a cabo a través de redes formales (correspondencia interna de la oficina) e informales (amigos gays). «De los 500 ejemplares –aclara Guzmán–, dejábamos 200 para la discoteca de Mérida, 50 para El Vigía, 25 para Tovar, 20 para Timotes, se dejaban otros 50 o 100 en la oficina, 80 a las personas e instituciones que se entregaban en el estado, y se enviaban 30 a las ONG’s de Caracas.» No había anunciantes, con la excepción del que donaba la reproducción y se mantuvo hasta que por problemas económicos tuvo que suspender su apoyo. No pensaron buscar un local que los financiara porque en Mérida sólo hay una discoteca gay llamada La Vía y no la vieron como un cliente potencial. Tampoco pensaron buscar otros sitios. No hicieron material promocional de Equiláteros y no traía suplementos salvo un condón cuando lo repartían en la discoteca. La publicación no tenía otras actividades.

Relación con el público
  • El público meta eran los hombres que tienen sexo con otros hombres, homosexuales masculinos, es decir, trataban temas en torno a la problemática del varón homosexual. Equiláteros no estaba dirigido a mujeres lesbianas porque se buscaba incidir en la prevalencia del VIH en HSH. Entonces no era realmente un «periódico para la comunidad LGBT», lo que se revela en la pobre cobertura de temas relacionados con lesbianas, bisexuales y transgéneros. La relación con los lectores fue escasa. Se recibieron pocos mensajes por el correo electrónico. No tenían página web propia. Guzmán no basó sus decisiones en estudios de mercado sobre la población homosexual. No hay secciones para heterosexuales.

Medios alternativos: acceso, participación y autogestión
  • A pesar de tener un correo electrónico, el público no se acercó al boletín, ni participó en la elaboración y autogestión de Equiláteros. La sección de contactos sólo publicó un aviso. Incluso se intentó lanzar un concurso para que la gente escribiera artículos pero no tuvo éxito. No hicieron reuniones con los lectores. La toma de decisiones estaba concentrada en Guzmán.

Rostros Reseña biográfica del activista en VIH/SIDA
Sergio Guzmán: «Cuando se lo dices a la familia, te gradúas como gay»


En una mañana tranquila de julio de 1970, bajo el cielo de Medellín en Colombia, llegó al mundo Sergio Andrés Guzmán Jaimes, el menor de tres hermanos. Cuando cumplió su tercer año de vida, su padre se vino a Venezuela para trabajar en Domínguez & Compañía y ellos se quedaron en territorio neogranadino.

«En 1983 nos vinimos a Venezuela porque mi papá estaba trabajando aquí desde el 73, ya llevaba diez años –recuerda Guzmán–. Mis hermanos mayores ya habían terminado la secundaria y habían empezado a estudiar en la universidad en Colombia y vivíamos solos en Cúcuta con mi mamá. Ella quería estar más cerca de papá así que nos fuimos a vivir a Mérida.»

«Terminé la primaria y la secundaria en el Colegio La Salle. Luego entré a la Universidad de Los Andes y estudié medicina tres años, pero no la terminé. Me gustaba la carrera, pero había unas materias que me trancaron la vida. Por los momentos no he pensado en retomarla. Pensaba estudiar algo de pedagogía social o psicología», agrega.

«Asumí que era gay a los 20 años –confiesa–, a esa edad fue que terminé de reconocerme y amarme tal como soy. El momento de la aceptación no es tan preciso como hundir un botón o pasar una palanca, pero en ese instante das el gran paso para tu autodeterminación, ‘sí soy quien quiero ser’. Hay gente que sufre toda la vida, pero tal vez nunca salen completamente del closet.»

«En la actualidad todos mis parientes cercanos lo saben y creo que fue importante haberles contado. Es difícil ser homosexual pero lo aprendes a llevar y creo que cuando se lo dices a la familia, te gradúas como gay; realmente eres gay cuando ellos se enteran», admite entre risas.

«Si alguien me pregunta yo le diría que hay que sentirse orgulloso de que la familia lo sepa, hay que sentirse muy feliz. Creo que es un día de mucha alegría, aunque sea de golpes, de gritos, de amenazas, de que te botan de la casa, creo que con el tiempo lo debes saber convertir en un día muy alegre en tu vida porque es el día en que saliste del closet, y ya tu familia lo sabe.»

Aldrin Uzcátegui considera a Guzmán como un activista. «Lo defino como un ser inteligente, creativo y sensual. Una virtud de Sergio es que no duda en ayudar a alguien, Sergio es un ser solidario –reconoce Uzcátegui–. ¿Un defecto? A mí me agrada poco su exceso de hedonismo.»

«¿Cómo soy? Considero que soy un joven sereno y tranquilo en muchas cosas y duro en otras –admite Guzmán–. Debo reconocer que soy muy malgeniado. A veces soy divertido y hablador. Sueño con levantarme un día y poder ser tan gay como quiera ser y que la gente te respete.»

A los 25 años comenzó a trabajar en la Sociedad Wills Wilde, una actividad que lo ha llenado de satisfacciones. «Viendo hacia el futuro, –concluye Guzmán– dentro de diez años me gustaría tener mayor estabilidad económica, pues deseo seguir en el trabajo comunitario en VIH y en SIDA y crecer con mi pareja.»

Balance Reflexión sobre Equiláteros
Unas palabras sobre Equiláteros

Los siguientes párrafos son el resultado de la observación, el estudio y el análisis que el investigador hizo de esta experiencia a la luz de las ideas expuestas en el marco contextual, y sobre todo –se desea subrayar este punto– son el producto de la evaluación y el balance que los entrevistados hicieron sobre el proyecto de Equiláteros dos años después de su cierre.

Algunas de las observaciones y reflexiones pertenecen a los entrevistados, otras son del investigador. Quien escribe ha intentado darles sentido y coherencia a estas ideas, pero no deben ser tomadas como sentencias irrefutables o juicios infalibles. Nada más lejos del espíritu del investigador.

Son apreciaciones que con humildad, sencillez y franqueza presenta el autor de este trabajo. Estas reflexiones son el resultado del estudio que el investigador –consciente de sus limitaciones y subjetividades– hizo de esta publicación.

Aciertos y errores
Entre los aciertos de Equiláteros se encuentran: (1) promocionar los programas y proyectos para HSH de la Sociedad Wills Wilde; (2) dedicar en todas las ediciones un espacio sobre el SIDA; (3) informar a la comunidad LGBT merideña de los avances de las agrupaciones gay de otros países; (4) colocar en todos los números un recuadro que explicara qué es la Sociedad Wills Wilde y por qué edita Equiláteros; (5) promocionar prácticas sexuales más seguras con un lenguaje sugestivo, vinculando erotismo con sexo seguro; (6) incluir el boletín en el Programa de Poblaciones Vulnerables que agrupa a trabajadoras sexuales y HSH, haciéndolo políticamente más negociable.

Respecto a los errores de este proyecto, el investigador menciona dos. (1) Distribuirlo a personas e instituciones que no eran parte del público meta. Incluir Equiláteros en la correspondencia interna de la Sociedad, para llegarle a la Zona Educativa, la Gobernación o la Arquidiócesis les pudo ocasionar más problemas que beneficios, proyectando una imagen de la asociación que quizás no era la esperada. Distribuir el boletín en los talleres con los maestros no resultó apropiado, el material generó malestar entre los asistentes y predispuso a los educadores para los futuros trabajos de la ONG con ellos y con sus alumnos. Ahora bien, (2) ¿es un error la exclusión de la mujer en Equiláteros? Depende. Si el objetivo inmediato del boletín era incidir en la prevalencia del VIH en las minorías sexuales, Guzmán explica que no tenía sentido incluirlas porque el porcentaje de lesbianas infectadas es muy bajo.

Pero, por otra parte, si el fin último de Equiláteros era «crear una comunidad de gays en Mérida –como lo declaró Guzmán– y que la comunidad gay se integrara, participara y se apoyaran más»; ¿Por qué suponer que el colectivo LGBT sólo está integrado por hombres? ¿Por qué no darle un espacio a las lesbianas, los hombres y las mujeres bisexuales y los hombres y las mujeres transgéneros? ¿Por qué hacer invisibles sus demandas y necesidades? Evidentemente fue una grave omisión no tomar en cuenta al resto de los integrantes de la comunidad LGBT.

Análisis DOFA
Sobre las oportunidades del ambiente están: (1) en el ámbito de los países andinos había un entorno favorable con la discusión de los Planes Estratégicos de VIH/SIDA en HSH en la región, lo que facilitó iniciativas para estos grupos de riesgo; (2) además en los países vecinos tenían experiencias de boletines para HSH similares a Equiláteros. (3) En el ámbito nacional se estaba conformando la Red LGBT; (4) en el ámbito local, con la llegada de Ronald Blanco la Cruz a la gobernación de Mérida se triplica la partida que el gobierno regional destina a la Sociedad Wills Wilde. (5) Por otra parte, en esos meses llegaba por correo electrónico un boletín de noticias LGBT internacionales, lo que garantizó una fuente de información útil para Equiláteros y por último (6) los modernos programas de computación traen herramientas que permiten a los usuarios diagramar publicaciones sin necesidad de tener grandes conocimientos en el área del diseño. Entre las amenazas sobresalen que: (1) la Sociedad Wills Wilde no es una ONG que trabaja con minorías sexuales sino con VIH/SIDA y (2) que tradicionalmente Mérida se percibe como un estado conservador y católico.

Al referirse a las fortalezas del proyecto se tiene: (1) un contenido fresco y ameno; (2) un formato sencillo y manejable en términos de precios; (3) bajos costos de reproducción; (4) era gratuito y (5) la Sociedad Wills Wilde es una ONG consolidada que puede pagar salarios a un personal fijo y posee un variado grupo de donantes y proyectos. En las debilidades se enumeran: (1) ser editado por una ONG que trabaja con VIH/SIDA que no quería ser identificada con LGBT; (2) un equipo pequeño y poco consolidado, lo que generó la concentración de las tareas en una persona y el inevitable desgaste; (3) no tener anunciantes y depender económicamente del impresor (Solution & Global Copiers) y la ONG; (3) una pobre relación con el público y (4) excluir las temáticas de las lesbianas, los bisexuales y los transgéneros.

¿Por qué una publicación LGBT en Mérida y no en Maracaibo, en Valencia, en Barquisimeto o en Puerto La Cruz? «Tal vez –considera Guzmán– porque hay más apertura hacia las organizaciones y posiblemente porque en el Programa Regional de SIDA e ITS, siempre han participado catedráticos y ha habido más tolerancia.»

¿Por qué deja de editarse? Equiláteros cerró por falta de recursos económicos, el encargado de la reproducción del boletín manifestó que no podía seguir costeando las copias. También el boletín dejó de editarse porque ocasionaba más problemas que beneficios y los ataques en su contra pusieron en peligro algunas fuentes de financiamiento y varios programas de la ONG; y tal vez porque Sergio Guzmán no logró que la Sociedad Wills Wilde se apropiara de la idea, no logró que Equiláteros pasase de ser un proyecto personal a uno colectivo.

¿Es realmente un medio impreso para toda la comunidad LGBT?
El boletín es una publicación que está dirigida a los HSH. Al estar vinculado al área del SIDA trata temas que giran en torno a la problemática del varón homosexual invisibilizando a otros integrantes de las minorías sexuales como las lesbianas, los bisexuales y los transgéneros. Por eso, no se considera un medio para toda la comunidad LGBT.

¿Equiláteros es un medio alternativo?
Es una publicación de producción casi artesanal y en un formato poco oneroso, pero no se puede clasificar como un medio alternativo porque el público no participó en la elaboración del boletín. Se abrieron canales de comunicación con los lectores, sin embargo estos no se involucraron. Hay una relación vertical con la audiencia. Se dio un monólogo con el público en lugar de un diálogo. Equiláteros –como lo manifiesta su editor– es un proyecto personal.

NEGRITA ¿Equiláteros promueve la pasividad del público? o ¿es una comunicación emancipadora? El boletín no promueve la pasividad de los lectores porque quiso construir una comunidad LGBT merideña. Este objetivo lo intentó conseguir con editoriales proactivas y con notas que mostraran los logros de los LGBT en otros países. Además se propuso incidir en la autodeterminación y autoestima de los HSH para modificar las prácticas sexuales riesgosas. Equiláteros se plantea una comunicación emancipadora que lamentablemente no pudo mantenerse en el tiempo por los ataques que recibió desde varios sectores conservadores de la región.

Cierre

Equiláteros, como mucha de las expresiones de la comunidad homosexual después de los ochenta, surge alrededor de la lucha contra el SIDA. Den¬tro de sus logros están poderlo plasmar y demostrarle a las ONG’s que trabajan en VIH o con LGBT que sí se puede hacer algo para minorías sexuales que sea visible y de calidad; ser un resultado concreto del Plan Nacional Estratégico Nacional de VIH/SIDA en HSH que se desarrolla en la actualidad; e  intentar llenar el vacío que los Programas Nacionales de SIDA e ITS dejan en torno a los grupos de riesgos.

Equiláteros es la primera experiencia de esta naturaleza que se registra en el occidente del país y es una demostración de una comunidad gay que se está conformando en esta región y de la cual el boletín es precursor. En definitiva, Equiláteros queda como un testigo de primera fila de dos años importantes para la comunidad LGBT venezolana y es un intento de frenar el avance del VIH en la población. Sin embargo, «mientras el SIDA no sea asignatura prioritaria para el Estado venezolano, cualquier esfuerzo es vano, cualquier intención es solo una intención.» (Rodríguez, 1996, p. 196).