sábado, 12 de julio de 2014

¿Periodismo y activismo son compatibles?


El activismo en mi vida (III de V)

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¿El periodismo y el activismo son compatibles? ¿Se puede ejercer el periodismo y hacer activismo en temas sociales? ¿Puedo ser activista LGBT y periodista al mismo tiempo?

Cuando trabajaba en el diario, una de mis jefas me dijo que estas prácticas no eran compatibles. En ese momento pensé que ella tenía razón. Ya no.

En el diario, muchos periodistas opositores envenenaban sus notas y reportajes con su visión político-partidista. Nadie los criticaba porque "la lucha por la democracia" no es una causa partidista. Pura paja.

Eran opositores que usaban su espacio en el diario para atacar al gobierno. Hipócritas. Al menos me parecía que mi postura era más honesta.


2
Yo soy periodista y apoyo varias causas sociales. Acá algunas de ellas: luchar contra el racismo, la xenofobia, la misoginia y la homofobia; + defender los derechos de las mujeres, los migrantes, las comunidades indígenas, las personas LGBTI, los pueblos africanos, los latinos en EEUU, las personas con alguna discapacidad; + acabar con cualquier tipo de violencia, con los imperialismos en el mundo, con la cultura de derroche energético basada en el petróleo, con los cultivos transgénicos; + promover la independencia de Puerto Rico, apoyar la agricultura familiar, promover las energías limpias; usar más bicicletas, despenalizar la droga; + reconocer el matrimonio igualitario y las otras formas de familias, el derecho a la identidad de las personas trans, el derecho a decidir sobre el propio cuerpo.

Soy periodista y mi profesión me ha permitido apoyar muchas de esas causas desde el espacio de trabajo.


3
A mi juicio la pregunta no es si el periodismo y el activismo son compatibles. Me parece una pregunta estéril.

La pregunta es si puedo ser honesto y riguroso con los lectores cuando me toque cubrir alguno de los temas donde hago activismo. Ese es el reto, al menos mi reto personal.

Algunos dicen que tenemos que ser "objetivos". La objetividad no existe. Si todavía no lo sabe, regrese a la universidad y no se jubile a tantas clases. Una profe nos decía que, cuando mucho, podíamos aspirar a ser neutrales.

Otros hablan de ser balanceados. Acá otro momento de hipocresía. Si hago una nota contra el racismo, ¿debo entrevistar a unos neonazis para que el texto esté balanceado? Si hago un reportaje sobre la violencia contra las mujeres, ¿debo entrevistar a un cerdo machista para que explique por qué revienta a golpes a su esposa?

Entonces no me vengan con el cuento del balance. Ese argumento lo usan algunos cuando les conviene. Los maricos marchan para exigir el matrimonio igualitario, entonces hay que consultar a la Conferencia Episcopal para que dé su opinión sobre el tema. Allí no hay ninguna objeción.

Cada vez que escribo una nota, yo aspiro a ser honesto conmigo y con los lectores y lectoras.

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¿Cómo se come eso de la honestidad en el día a día? Si una petrolera soborna a una comunidad indígena para que permitan la explotación en una zona protegida ¿lo digo o no lo digo? ¿lo digo pero exculpo a los indígenas de este hecho de corrupción? ¿o lo digo aunque pueda perjudicar la visión que tiene la sociedad sobre esa comunidad indígena?

Yo apoyo la independencia de Puerto Rico, pero en el último referendo los que pedían anexarse a EEUU eran más de la mitad de los votantes ¿Qué hago? ¿lo silencio o lo digo? ¿Qué dice esa votación de los luchadores independentistas de la isla? ¿por qué son tan pocos electoralmente?

Este es el tipo de situaciones donde pongo a prueba el ejercicio de mi profesión. De resto, me parece una pérdida de tiempo, cuestionarme si el periodismo y el activismo son compatibles.