martes, 6 de agosto de 2013

¿Será Chile el próximo país en reconocer el matrimonio igualitario?


La pregunta queda en el aire. Yo creo que sí. Al menos si gana Michelle Bachelet las próximas elecciones presidenciales. Lo dijo en una entrevista en la Televisión Nacional de Chile. "Creo que hay que avanzar y debatir sobre esto y que no hay un solo tipo de familia. Aquí no hay estereotipos, aquí lo que importa son los distintos tipos de familia, donde hay afecto, redes de apoyo y que todas esas familias deben ser consideradas".

Así lo declaré la candidata de la Concertación, una de las coaliciones de izquierda de Chile. Bachelet también dijo que impulsará la legalización del aborto terapéutico. Chile es uno de los poquísimos países del mundo donde una mujer no puede interrumpir un embarazo aunque u vida corra peligro. Vale más la vida de un feto que la de una mujer.

A este paso, los políticos de los demás países latinocaribeños terminarán legislando sobre este tema, no por convición, sino para no ser los últimos en hacerlo.

Brasil es el segundo país del mundo con la mayor población negra. El primero es Nigeria. Bueno, Brasil fue el último país que prohibió la esclavitud de los negros en su territorio. Una vergüenza para su historia política.

Sudáfrica mantuvo el apartheid un régimen racista hasta 1990. Esto le valió a esta nación la condena internacional, el bloqueo político y duras sanciones económicas. Ahora Sudáfrica es conocida en todo el mundo por su primer presidente negro, Nelson Mandela.

Si mi memoria no me falla, Ecuador fue el primer país de América Latina que reconoció el derecho al voto de las mujeres. Lo hizo en 1929. Luego le siguieron Brasil (1932), Uruguay (1932), Cuba (1934), Argentina (1947), Chile (1949), México (1953).

¿Adivina quién, en el mundo occidental, fue uno de los últimos países en reconocerle este derecho a su ciudadanas? Suiza en 1971. Bárbaro. Actualmente sólo algunos países musulmanes no permiten a sus mujeres ejercer este derecho.

Lo mismo ocurrirá con el matrimonio igualitario. Tarde o temprano, la rueda de la historia aplastará a los intolerantes, prejuiciosos y promotores del odio. La historia no pide permiso. Seguirá avanzando, ojalá nuestros líderes políticos no se dejen aplastar por sus posiciones conservadoras y se monten en el tren del futuro.