lunes, 5 de agosto de 2013

Conoce las historias de piratas sexodiversos


Esta nota era una deuda pendiente. El número trece de la revista ElDesafío de la Historia trajo un dossier especial sobre los piratas en las costas venezolanas. La coordinación de este trabajo fue responsabilidad de nuestro Emanuele Amodio.

Hay de todo. En esas páginas puedes encontrar la canción del corsario, los que llegaron a Venezuela, las reglas de la vida pirata, las banderas que usaban, e incluso un texto especial de Rodolfo Izaguirre sobre los piratas en el cine.

Yo quería comentarles específicamente dos notas que no están firmadas pero, supongo, son del equipo de la revista. La primera es sobre las mujeres piratas y la segunda es sobre el matelotage, es decir, las relaciones sexuales entre hombres piratas.
Mujeres corsarios
Aunque no sean muy conocidas, hubo mujeres en este oficio. Las más famosas fueron Anne Bonny y Mary Read. La primera nació en Irlanda a finales del siglo XVII y la segunda en Londres en la misma época. Sus vidas las conocemos gracias a las crónicas de Daniel Defoe, el mismo autor de Robinson Crusoe.

Anne era hija natural, su nacimiento provocó un escándalo para su padre, un hombre de leyes. Se mudaron a suelo americano para evadir las habladurías. Anne no se llevaba bien con su madrastra así que en su adolescencia se fue a las Bahamas a probar suerte.

Se casó con un marinero y "se hizo famosa por su belleza y su temperamento desenvuelto y sexualmente escandaloso". Anne fue una gran amiga de un pirata homosexual conocido como Pierre.

Más adelante ella conoce a Mary Read y algunos cronistas insinúan un triángulo amoroso entre Anne, su esposo y Mary. La vida de Anne le roba el aliento a cualquiera. Si quieres leer su historia completa, busca el número trece de la revista El Desafío de la Historia o consigue el libro Una historia general de los robos y asesinatos de los piratas más famosos (1724) de Daniel Defoe.
Corazoncito de corsarios
Anne y Mary fueron excepciones a la regla. La vida pirata era un mundo de hombres rudos y forajidos. No había espacio para mujeres. Algunos cronistas decían que los corsarios disfrutaban una libertad sexual prohibida en Europa.

"La Cofradía de los Hermanos de la Costa tenía una institución de mutua ayuda, llamada malotage, que deja entrever también la posibilidad, casi institucionalizada, de parejas de hombres". Al inicio era una relación de patrones y siervos, pero después evolucionó a un contrato entre pares, exclusivo e inviolable.

Si uno de los dos moría, el otro heredaba sus bienes. Tenía prioridad incluso por encima de la familia biológica del difunto. Hay un relato muy cómico de celos y traiciones entre un pirata, su matelot y la esposa del corsario. Si quieres leerla busca el número trece de la revista El Desafío de la Historia.