Oooobvio. Eso lo sabe todo
el mundo. "El matrimonio es una institución sagrada entre un
hombre y otro hombre usando una capa".
A conciencia. Esa paja de
que es una institución sagrada nos lo quieren meter los
fundamentalistas religiosos para mantener la prohibición del
matrimonio entre personas del mismo sexo.
A estos cabrones se les
olvida que esa misma institución era un contrato para unir el
patrimonio de dos familias o clanes y en casi todas las oportunidades
las mujeres no tenían derecho a opinar, y eran intercambiadas por
chivos, animales del corral, dinero o un apellido. Algunas veces, las
esposas eran niñas o adolescentes obligadas a casarse con viejos que
tenían dinero o poder.
Esa famosa institución
fue un contrato que usaron hasta el cansancio a favor de los hombres.
Desde que las mujeres se soltaron el moño y no se calan a un trucutú
de marido, ha aumentado el número de divorcios.
Parece que la sociedad le
permitió a las mujeres salir de sus casas y tener vida profesional,
carreras, etc, pero no les ha enseñado a los hombres entrar a los
hogares y compartir las tareas domésticas, la crianza de los niños
y niñas.
Esa parte de la tarea no
se ha hecho. Quizás por eso haya tantos divorcios y los matrimonios
no duren, al menos las primeras nupcias.
Yo bromeaba con unos
amigos diciéndole que ya ni los heterosexuales se querían casar,
¿para qué lo vamos a hacer nosotros y nosotros, los LGBTI?