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viernes, 4 de noviembre de 2016

Un texto de la argentina María Eugenia López


Mademoiselle de Sablieu, madama en el cabaret Rambouillet, gorda y medio calva, ya no se preocupaba por el crecimiento de su barba. No era una linda anciana y nunca fue un lindo hombre. Pero decía que descendía de la mismísima Helena de Troya. Y aunque cuando se embriagaba era la hija no reconocida y anacrónica de María Estuardo e Isabel I, sobria se legitimaba repitiendo algo parecido a Gallia est omnis divisain partes tris. Su apellido verdadero era Lemper y su nombre, por el que la conocían los desconocidos, Eva. Con su lengua materna, el alemán, estaba entronizada en un banco robusto de la barra. Le gustaba tocar a sus chicas, pero todos sabían que era virgen.

Los lunes, miércoles y sábados se reunía con un grupo escogido que la observaba mientras manos extranjeras la bañaban y ella decidía el destino de sus veinte chicas. Los viernes actuaba en el burdel y cualquiera podría haber pensado que cantaba Armstrong. Pero nadie se reía. Y al bajar del escenarito, con dificultad, le decía al primer mozo que se le
cruzaba, mientras agarraba algún vaso de alcohol: simulan que les gusta mi canto, pero solo quieren ver mi corazón                             roto. Un día se sintió cansada. Mandó llamar a todas sus chicas, mozos y otras gentes, les tendió su mano desde la cama ruinosa y les dijo: yo me voy, Francia se queda...

jueves, 1 de septiembre de 2016

Un texto de la argentina María Eugenia López


Olor a hombre mezclado con polvos y medias de red. Canta Cher. Se cree Cher. No sabe la letra. Es tan feliz ahí, en su escenario bajo tierra, que no se da cuenta de cómo se está rascando el trasero de red. Disis trong inof. Cuando termina, ve caer sobre sí rosas rojas, al público pararse y aplaudir, y a sus padres mostrando a todos la foto de la niña que se come los mocos, ella, la niña. Su amante la espera en la puerta del baño. Hace mucho que sus lenguas no tocan una mujer. Se lava la cara y las axilas, pero no se decide a salir a la calle. Ahí está, frente al espejo, y no se decide a salir a la calle. Se recorre, se aprueba, se gusta y piensa. En unos años le gustaría quedar embarazada.
***

jueves, 5 de mayo de 2016

Despecho II de Aracelis García

 
Mejor sería en estos días dormir
no levantarse de la cama
no levantarse nunca.
Carmelo Chillida

Llanto cerveza
no quieres estar sola        ni sobria
Llanto vodka
no quieres estar sola

Llanto tequila fondo blanco
pasar inadvertida entre la gente

Llanto orejas como lunas
me hago amiga de los perros y los gatos

Llanto Buchanan
descubro la noche

martes, 12 de abril de 2016

La Comunión



En la penumbra, una precaria luz me guía hasta las regaderas. Abro el grifo en medio del sauna y el agua fresca se siente helada sobre mi piel.

Una larga gota se abre camino por mi nuca. Baja por la espalda y lame entre mis nalgas, justo donde minutos antes un negro de la costa exorcizaba sus demonios.

Lo acabo de conocer en medio del vapor. Treinta minutos atrás, se me acerca al oído y me dice: "Voltéate".

jueves, 28 de enero de 2016

Sofía y el enano


Me encantó este cuento “Sofía y el enano” de Hugo Burel, escritor uruguayo. Les transcribo un pedacito de inicio: 
Sofía se acariciaba lánguidamente la barba, mirando por la ventana los movimientos de los changadores del andén. A su lado el enano liaba un cigarrillo y balanceaba rítmicamente sus piernitas que no se apoyaban en el piso. Poco a poco el vagón había colmado su capacidad y el bullicio de las conversaciones era como un enjambre de insectos invisibles. Sin aguzar demasiado sus oídos el enano podía advertir en los comentarios alusiones a él y a Sofía. También descubría miradas indiscretas y uno que otro gesto señalador. Pero nada de eso le importaba. Ni siquiera el titular del periódico del pueblo que con impudicia denunciaba: EL ENANO SE FUGÓ CON LA MUJER BARBUDA; ESCÁNDALO EN EL CIRCO.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Amar pronto

 
Anónimo, Concurso de cuento breve, España (s/f)

No sabríamos nunca que los ángeles tienen alas de papel y flotan en el aire sin caerse, como las vacas, que son ambisexos como los curas y los Papas, complacientes con cualquiera, igual que los militares con los dictadores caprichosos. Que los cocodrilos hacen el amor sentados, que las musas literarias dan besos en forma de abecedario, que en el verano los niños nacen solos y sabiendo que la vida es un jeroglífico dentro de una lata de limonada, que las violetas crecen espontáneamente en el cabello de las sirenas, que los penes redonditos y pequeñitos son los mejores bufones de las reinas y de los dioses. Que las tragedias solo las viven las tortugas y los avestruces, que los talismanes son descendientes de las pirámides incas y hermanos de los dromedarios. Tampoco seríamos capaces de imaginarnos una película que nos haga llorar, una canción que sepa a chocolate o un libro de flores. Ni siquiera comprenderíamos el trajín de las arañas y de los cantos rodados, ni el brillo de los gatos sobre los tejados dormidos, o de la risa que juega con una ventisca del desierto… si no llegásemos a desear y amar suficientemente pronto otro cuerpo.

jueves, 29 de octubre de 2015

El Fantasma del Doctor Koestler


Este relato es de Roberto Castillo y forma parte de la Antología de cuentos hondureños de la colección Letra Grande. Me gustó la presentación del personaje. Les trascribo el inicio.
“Carlos Garrido Dalfau era magnífico conversador y pésimo prosista. La savia de su conversación discurría fluida, como un torrente de erudición lleno de lugares comunes, pero matizado con misterios. Y es que el misterio estaba en él, no en su prosa. Le abandonaba cuando pasaba del lenguaje hablado al escrito.

Como cirujano solamente llevó la cuchilla tres veces. Y los tres pacientes murieron. El gremio se conmocionó y no le permitió operar nunca más. Él, entonces, montó una cadena de casas de la salud que se convirtieron pronto en atractivas y jugosas empresas. No sabía manejar la cuchilla, pero aprendió bien el arte de dirigir a otros médicos”.
Roberto Castillo, “El fantasma del Doctor Koestler” en Antología de Cuentos Hondureños (2005). Editorial Popular. España.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Fucsia


Mario Paoletti, Concurso de cuento breve, España (s/f)


Se estaba bien allí, en la penumbra, con la luz del gran fuego fundiéndose sobre los muros en una infinita gama de grises. Los demás, en cambio, preferían hacer rueda en torno a las llamas, calentado el cuerpo y preparándolo para el sueño. Su mujer, entre ellos. La presencia de su mujer le avivó la mala conciencia. ¿Era moralmente aceptable que él se pasase todo el día pintando mientras el resto debía ocuparse de la dura lucha por la subsistencia? Lo único que atenuaba la incómoda sensación era que ellos parecían preferir que el continuase su tarea, aunque al precio de mirarlo un poco extrañamente. En realidad, la mala conciencia sólo aparecía por las noches, cuando ellos llegaban en fila india y se dejaban caer junto al fuego, rendidos y sucios, sin aliento siquiera para quitarse sus abrigos de piel, hipnotizados por las llamas. Sólo a veces, antes de la cena, alguno se levantaba y pasaba a la otra estancia, donde él pintaba, para apreciar lo que había adelantado durante la jornada. Luego, al salir, le echaba esa mirada extraña que él prefería interpretar como una forma de aliento.
La noche era especialmente húmeda y fría. El pintor de las cuevas de Altamira se echó a dormir. Y soñó con un color que quince mil años después se llamaría fucsia.

martes, 19 de mayo de 2015

Apología a sus flores


Daniel Wence

Vos eyaculabas flores que a veces en mi boca
tulipanes blancos pétalos solían florecer Vos eyaculabas un jardín por las mañanas y regábamos juntos su tranquilidad de hojas y tallos Vos tenías por alma un pétalo cristalizado y hacíamos juntos fotosíntesis a veces cuando siempre Vos eyaculabas orquídeas girasoles caléndulas Vos eras la caléndula fragancia matutina hueledenoche por todo mi cuerpo tu raíz nacía eyaculabas polen que en mi piel encontraba su semen en mi dorsal espina para tus rosas y era el dolor de tu final una ceguera profunda fraganciada petálica colorida que Vos eyaculabas un racimo ramillete solo para mí / recuerdo


****
Daniel Wence nació en Michoacán, México, en 1983. Se graduó en la Escuela de Lengua y Literaturas Hispánicas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

En 2011 el Fondo Editorial Tierra Adentro publicó su poemario Nada de incrustaciones. Además ha publicado en las antologías Anuario de poesía mexicana del 2008 y Estampas mejicanas.

El poema “Apología a sus flores” de Daniel Wence, lo encontré en “Versos Di-versos, antología poética sexo-género diversa contemporánea e hispanoamericana” de José Rafael Zambrano y Mariajosé Escobar. Acá mi comentario sobre esta obra.

martes, 12 de mayo de 2015

Necesidad de Kattia Piñando Pinto


En estos tiempos en que se hace necesario
profesar cualquier cosa
decirse miembro de algo
hacerse partidario de algún movimiento
inyectarse silicón en cualquier parte del cuerpo
lucir parecido a alguien
pensar a conveniencia de otros
poseer el poder para transgredirlo
tener dinero para malgastarlo
hacer buena poesía, o al menos,
        [una que le guste al editor
practicar aunque sea mal sexo
ir a tertulias aunque sea para quedarnos dormidos
ir a fiestas para contentarnos con la vida
[aunque al final,
terminemos arrechos con ella
estudiar “para ser alguien” aunque sigamos
            [siendo quienes somos,
irse a otro país para conseguir un sueño
que probablemente se esconde bajo la cama
y que buscamos en los asientos de algún avión
En estos tiempos en que se hace necesario
gritar consignas para luego quedar consignados
sentirnos mal y cada vez peor pero sin
perdernos las cervezas de los fines de semana
discutir siempre sobre lo más obvio para
                [evitar desnudarnos,
desperdiciar minutos en desencuentros estériles.

En estos tiempos en que se hace necesario
ser un gran ignorante y un gran altruista
en pisar tierra pero también ambicionar el cielo
en pensar como “primer mundista” sin que se
[note mucho lo mestizo
en actuar con practicidad, satisfaciendo a
            [todos, en todo, con todo
en que decimos respeto y escupimos el de al lado
en que nos proclamamos sinceros y la taza
de café que ofrecemos sabe a cortesía de
                            [hipócrita

En estos tiempos en que dicen que ya no es
[sabio callar
en que la burla cae siempre sobre uno mismo

Es necesario hacer silencio de piedra,
            [de ataúd, de cementerio.
He escuchado decir a unos pocos haber
                [sido felices
con tan sólo saborear una mañana tranquilla
en la que apenas son los rayos solares los
[que reclaman atención.

…..
Este poema forma parte del libro Temporal de Kattia Piñango Pinto. Ella nació en Caracas en 1975 en el seno de una familia de izquierda. En 1998 se graduó de Letras en la Universidad Central de Venezuela.

Me gustó su poesía porque habla como yo, sin intenciones de sonar pretenciosa, intelectual o rebuscada. Habla de la vida en la ciudad, habla de lo urbano, de lo perdido y solos que podemos llegar a sentirnos en nuestros mundos de concreto y asfalto.

Este poemario es de Ediciones La Mancha y forma parte de la colección La Buena Calle que ganó el Premio Nacional del Libro en 2005.

sábado, 9 de mayo de 2015

En la playa


Carlos Eduardo Jaramillo

No, no teníamos flautas ni guitarras
ni tocacintas, sólo la música del mar
                  (sin el recitado
                  porque no la oíamos)
hacíamos el amor sobre la arena
bajo el agua la sal la espuma las conchillas
tú eras el mar y yo algas y estrellamares
y crustáceos hermosos los sexos batallando
                  sus batallas perdidas.
Desatracó mi cuerpo en tus muslos dorados
y se fue mar adentro
y del amor quedó tan solo el aleteo
de tu pelo en el viento de la tarde.
Cuando el olvido nos echó de golpe
                   frente a frente
éramos ya dos crustáceos ciegos
                   temerosos
                   tocándose y huyéndose
ante un mar sin edad
pletórico y perverso.

***
Este poema lo leí en la Antología de poesía erótica de la Editorial Leviatán. La selección estuvo a cargo de Claudia Schvartz y se imprimió en 1988 en Argentina. Acá puedes leer mi comentario sobre esta obra.

sábado, 14 de febrero de 2015

Relato del gym


Dos horas de ejercicio me dejaron remamado. La colina para llegar a mi casa parece eterna, se siente como el Everest. A mitad de camino me llega Miguel, un compañero del gimnasio. No me había dado cuenta que venía cerca. Cuando me vine, él seguía haciendo ejercicios.

martes, 3 de febrero de 2015

Una noche


Te deseo, alcanzo a decir antes de que te vengas en mí, dentro de mí. Cansado, sudado, te beso y caemos, rendidos. Uno sobre el otro. A tu lado, la noche es salada, de playa. Sueño contigo o te recuerdo. Tus ojos, mi sonrisa, la tarde en el café, tu número, mis manos. El primer beso, la primera noche, la primera pelea, con su reconciliación. Tus peculiarmente afinadas canciones, mis almuerzos express, tú haciéndome reír. El viaje, las vacaciones, los domingos morsas, los cumpleaños. Los primeros “te extraño” y “no te mueras antes que yo”. Las maletas. Llorar de alegría, de tristeza, de placer. Soñar de a dos. Los cepillos juntos, la biblioteca en común, la ventana a la playa. Las cuentas, las peleas, los celos… y las reconciliaciones. Mis clases de cocina, tus clases de baile. Y mientras sueño o recuerdo, el frío me trae de vuelta. La mañana amenaza con aparecer. Me abrazas, me acoplo a ti. La conjura del frío. La vida afuera comienza muy temprano, los sonidos, la gente. Me acercas a ti, tejemos nuestros pies. Tu mano me explora. Te siento crecer. Me muerdes la oreja y susurras, te deseo.

jueves, 9 de octubre de 2014

Poesía feminista de una venezolana


para ti soy tal vez una huera mujer
con el cabello levemente despeinado
digna de un cuadro renacentista
o de un ardiente cumplido o de un piropo
(dicho como el azar / con rebuscada elegancia)
de sobra sabes que me avergüenzo
de ese otro ser que me esquilma
y me avasalla
de repetir hasta borrarme
el gesto heredado de pálidas
enhiestas
amas de casa remotísimas
pero ciertamente hay un rótulo en la sangre
una danza del vientre
una marca rotunda
ten en cuenta muchacho de las cavernas
que he ido ganando el derecho
a perder de igual a igual el paraíso
la paciencia
a compartir la cama
el santo y seña
el mundo
fifty fifty
o no hay trato
vete acostumbrando hombre voraz
mujer no es sólo receptáculo
flor que se arranca
y herida va a doblarse en el florero
al fondo de la repisa
entre santos y candelabros y trastos de cocina
una mujer es una mujer más sus uñas y sus dientes
lo siento caballero de la brillante armadura
aquella doncella rompió el molde
creció

Publicado inicialmente en Una (1985)
Ahora puedes encontrar este y otros escritos de Lydda Franco Farías en la Antología poética que hizo la Editorial El Perro y la Rana. Acá mi reseña de esta antología.

jueves, 2 de octubre de 2014

Un regalo: tres poemas de Lydda Franco Farías


1
Echar raíces
florecer
sobre tu cuello
                 enredadera
nudo tan fuerte y apretado
que sólo pueda cortarlo
la afilada tijera.


2
los amantes precisan largas vueltas
y nada es comparable a este final sin trampas
y nada se parece a tu cuerpo o el mío
me refiero a los muslos fosforescentes
no a la piel sedosa y repetida
no estamos dentro ni fuera y es falso
que desprendo de tu voracidad
mis latidos bajan cautelosamente
para que no sepas que voy  que siempre voy
ya puedes descubrirme y patinar en el aire rígido
cuando abras los ojos y desvíes el aliento
cuando vengas a podarme la simpleza
esta rara condición
habré consumado la indisciplina


3
quedé para ser la última invitada
estoy alegre de las botellas sordas
puedes beberme soy todos los licores
no distingo
y si respondo es
para ligar placeres inimaginables contra el tiempo
a una temperatura en que tampoco sabes lo que haces

…………
El primer texto fue publicado inicialmente en Poemas circunstanciales (1965), el segundo y el tercero en Las armas blancas (1969).

Ahora puedes encontrar este y otros escritos de Lydda Franco Farías en la Antología poética que hizo la Editorial El Perro y la Rana. Acá mi reseña de esta antología.

jueves, 25 de septiembre de 2014

“No nací para ocupar un espacio y nada más” de Lydda Franco Farías


No nací para ocupar un espacio y nada más.
Ignoro cuál será mi participación.

Me tocó ser mujer y no me quejo,
me tocó caer en la humedad del tiempo,
en la inhóspita sequedad de los caminos
pero aquí me quedo
entre los escombros y desperdicios.
Destruyan mi epidermis resentida,
despedacen mis sueños, mi alegría,
aniquílenme
mas no pretendan sancionarme
porque un día aparecí sobre la tierra
y tuve voz y grité
y tuve fronteras y no quise despertar sin ellas
y tuve armas y allí están
perfiladas, inmóviles, ariscas.
.....
Publicado inicialmente en Poemas circunstanciales (1965)
Ahora puedes encontrar este y otros escritos de Lydda Franco Farías en la Antología poética que hizo la Editorial El Perro y la Rana. Acá mi reseña de esta antología.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Límite



Enrique Vitoria Vera

Hijo mío

¿Cómo decirlo?

¿Cómo expresar este miedo
esta angustia
este temor?

¡No tengo palabras!

Ya lo sentenció
brutal
terrible
el fraterno
Diego Bautista Urbaneja

¡Por favor,
no te mueras antes que yo!

…..
Este texto forma parte del libro de poesía Linajes. Es un homenaje de cuatro escritores a sus hijas e hijos y a sus padres. La obra me llegó al alma. Acá puedes leer mi reseña.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Eugenia



Rafael Arraiz Lucca
Este poema él se lo escribe a su hija cuando estaba en gestación

Además de tener dispuesto para el momento de tu aparición
el viejo moisés que usó la abuela,
el dibujo de un perrito en la pared,
una despensa de ungüento
para hacerte las cosas menos ásperas
y escarpines de muchos colores
para que vayas reconociendo la pluralidad,
se me ocurre que, si hubieses podido,
me habrías exigido un pequeño manual,
algunas instrucciones que indicasen
las precauciones necesarias.

Por lo pronto, es apropiado
que vayas sola e irresponsable
por el imperio de tu mundo,
con el tiempo irás sabiendo
que la impunidad no existe,
que sólo hablan los hechos,
que si te creíste segura,
estabas totalmente equivocada.

Para cuando aquellos que te trajeron
estén ansiosos de conocer tus habilidades,
para cuando termines por comprender
que los muchos aviones que pasan, pasan
si no te calificas para subir las escaleras,
para cuando sepas que eres tú
frente a la molicie de las cosas
estarás -con toda razón- aterrada

(...)

Yo, pocas cosas puedo decirte
salvo que la alegría ayuda como pocas
a seguir en la cubierta del barco, respirando;
que si alguna de las virtudes es indispensable,
la tolerancia es la primera
ella te regalará lucidez
y algo que todos dicen buscar sin descanso:
la paciente y esquiva justicia,
siempre hábil para escaparse
como los peces babosos de los ríos.

(...)

Si crees encontrar en mis palabras alguna claridad,
no te engañes; hablo desde la confusión.
En esta eventualidad
probablemente viva un secreto:
la vieja clave de no dejarse llevar
por el juicio final;
deja a los mediocres el ínfimo acierto
de creerse dueños de la veracidad
y busca la trastienda,
ama la duda y, más que ella,
ama a quienes la ejercen con nobleza,
no creas en las respuestas primeras
si no vienen del rayo de la intuición
de quienes comparten tu precariedad,
afinca tus pasos en las calles largas
y, cuando te venza la fatiga,
convérsales a tus compañeros de ruta, para encontrar
el eco de tu cansancio y la fuerza,
la terquedad de la ternura.

Arráncale el sentido al lugar común:
estamos solos en el mundo
porque, más allá de escucharlo mil veces,
es tan cierto como la fragilidad de estas letras
y tan preciso como que la capital del paraíso
es la fiesta de tus primeros años.

…..
Este texto forma parte del libro de poesía Linajes. Es un homenaje de cuatro escritores a sus hijas e hijos y a sus padres. La obra me llegó al alma. Acá puedes leer mi reseña.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Profesión



Enrique Viloria Vera
¡Qué difícil
es esta tarea de ser papá!
tener que conciliar
la rectitud con la ternura
la certeza con la ambigüedad
la inexperiencia con la necesidad
mi miedo con tu libertad.

…..
Este texto forma parte del libro de poesía Linajes. Es un homenaje de cuatro escritores a sus hijas e hijos y a sus padres. La obra me llegó al alma. Acá puedes leer mi reseña.