miércoles, 3 de julio de 2013

Lo que me gustó, lo que no me gustó y lo que faltó en la marcha LGBT desde Parque Miranda

 
Fui al punto de partida de Parque Miranda. Llegué al mediodía y comparándolo con años anteriores, vi menos gente en la concentración inicial. En el pasado, a las once de la mañana no cabía un alma en Parque Miranda. Esta vez fue diferente.

A pesar de eso, fue un gentío. Comencé el recorrido en la cola de la marcha. Llegué al inicio a la altura de Sabana Grande y literalmente era un mar de gente. 

Lo que me gustó
Nunca me había quedado para el evento de la Zona Rental. Mientras Heisler estuvo en el equipo organizador, yo marchaba, estaba media hora en la concentración final y me iba con mis panas a otro lugar. Este año me quedé más tiempo.

Me gustaron varias cosas del evento final. Me encantó que comenzara con un grupo de baile de joropo. Buena idea recordar a lxs activistas que habían muerto en estos 13 años. Quedé flechado con Las Versátiles, dos compas raperas geniales. Estuvieron finos los grupos de baile brasileño y música urbana.

Hubo DJs, música electrónica, shows fonomínicos. Mis amigos fliparon con uno de Rihana. Los maricos gritaban como si de verdad fuese Rihana. Ahí fue que entendí porqué los católicos adoran figuras de yeso.

Lo que no me gustó
En Parque Miranda le decían a la gente por los micrófonos que la marcha la tenía encabezar un camión con música. Creo que es un error ENOOOORME que una marcha reivindicativa sea encabezada por un camión con música de discoteca.

La música siempre es bienvenida, ¿pero al inicio de la marcha? ¿No hay nada más importante que quieran decir los organizadores de la marcha al resto de la sociedad? ¿No hay ninguna demanda, lucha o derecho que nos falte conquistar? ¿En serio, un camión con música electrónica?

No es la primera vez que ocurre, pero este año el error pasó factura. Las pocas veces que pusieron una canción sobre Chávez o la Revolución Bolivariana, los que estaban alrededor del camión pitaban y gritaban el nombre del fascista de Capriles. Así de grave fue la metida de pata.

Ojalá hubiera sido solamente eso, pero hubo más. Cuando llegamos a Zona Rental, éramos los primeros, entramos y nos fuimos directo al frente de la tarima. El equipo organizador de la marcha tomó la palabra y dijo algunas verdades que no fueron bien recibidas en el público.

En Caracas llevamos trece años marchando y en diez oportunidades el gobierno nacional ha financiado la actividad. El comandante Chávez fue el primer presidente en Venezuela que habló sobre sexodiversidad. La orden a sus seguidores fue respetar a las personas LGBT.
El cuento es que cuando el equipo organizador comenzó a decir esto, algunxs de lxs asistentes comenzaron a pitarlos y a gritar el nombre de Capriles.
Ahora pregunto ¿era oportuno que lxs organizadorxs dijeran algo así en ese momento? ¿Por qué fueron mal recibidas estas palabras? ¿Quizás fue la forma? No sé. No tengo una respuesta. Media hora después, hablaron las dos viceministras del Ministerio de la Mujer y a ella no las pitaron ni las abuchearon. ¿Por qué a los organizadorxs sí?

No tengo la respuesta, pero esto es lo que puede ocurrir cuando una marcha reivindicativa la encabeza un camión con música electrónica.

Tal vez si al inicio de la movilización hubieran permitido estar a las organizaciones con sus lemas; quizás si hubieran dejado a los grupos del interior del país estar a la cabeza de la marcha, no hubiera ocurrido lo que ocurrió en Zona Rental.

Conozco a activistas LGBT de oposición que no se hubiesen atrevido a pitar a los organizadores en la tarima. Más allá de nuestras diferencias políticas, hay un mínimo de respeto. Pero frente a la tarima de Zona Rental no había activistas. Sólo estaba la gente que acompañó el camión del inicio porque le gustaba la música electrónica.

Ojalá el año que viene tengamos algo diferente al inicio de la marcha.

Lo que faltó
En Venezuela, el mayor número de infectados por VIH son hombres. Aunque las cifras oficiales no lo digan claramente, la mayoría de estos hombres son gays, bisexuales, trans o heterocuriosos.

Llevamos años peleando para que los medios dejen de asociar VIH con la comunidad LGBT. Eso está genial. No se trata del “Cáncer gay”. El virus no distingue orientación sexual. Puede infectar a cualquiera.

Pero una cosa es decir que el VIH puede afectar a todxs, y otra es querer ignorar que en Venezuela la mayor población infectada siguen siendo los hombres que tienen sexo con hombres.

No vi en la marcha ni en la concentración final nada que hablara sobre prevención del VIH, el uso del condón, nada. No supe si repartieron preservativos, no vi a nadie del Ministerio de Salud, Onusida, ni de las organizaciones de VIH repartiendo algún material sobre sexo seguro.

Quizás sí fueron y yo no los vi. Ahora, si lo que vi es correcto, creo que se trata de una ausencia importante. El domingo 30 de junio en la noche, muchos hombres pudieron haberse infectado de VIH en Caracas. Jóvenes y adultos que pueden ingresar a las estadísticas si la noche del domingo tuvieron sexo sin protección. No vi nada en la marcha que les recordara la importancia de usar preservativos, evitar los lubricantes de aceites y las prácticas de riesgos. Ojalá el año que viene eso sea diferente.

Una confesión
Termino con una confesión. No la quise decir antes porque no la consideré oportuna. Yo hubiera marchado con la gente de Asgdre, si ellxs no hubieran manejado tan mal el asunto de las dos rutas.

En 2001 la marcha terminó en la Asamblea Nacional. Para mí fue un acierto que se llevara ese caudal de gente a una institución pública.

Algunos panas de oposición dijeron que se estaba partidizando la marcha. Yo les digo que si algún diputadx de oposición hubiera tenido guáramos, hubiera ido a recibirnos. Incluso hubiera marchado con nosotrxs. Eso no ocurrió.

Otros dijeron que no tenía sentido ir al parlamento un domingo porque ese día no se trabaja y nadie te iba a recibir. Bárbaro. Se imaginan que a Martin Luther King le hubieran dicho “No llevemos un millón de personas UN DOMINGO al Congreso de EEUU porque nadie nos va a recibir”. Sin comentarios.

En esa época propuse que cada año se llevara la marcha a una institución diferente, dependiendo de la agenda. Si un año queríamos denunciar la impunidad en los crímenes contra lxs transgénerxs, nos vamos a la Fiscalía. Si el otro año queremos que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana acepte a oficiales LGBT, nos vamos al Ministerio de la Defensa. Si otro año queremos que Televen saque del aire un programa de humor homofóbico, concluimos la marcha frente a su sede. Y así cada año, llevamos ese mar de gente para hacer presión.

Lxs compañerxs de la Alianza hicieron eso en un solo año. El recorrido incluía varias instituciones claves del Estado. A cada uno llevaron un documento con peticiones concretas.

Esa movilización estaba políticamente mejor pensada. Tenía objetivos claros. En cambio, el afiche de Parque Miranda decía “Miles de caras… un motivo”, y confieso que antes de la marcha nunca supe cuál era el motivo.

Después de la marcha me enteré que los organizadores de Parque Miranda habían enviado cartas a la Fiscalía, la Presidencia y la Asamblea Nacional con peticiones concretas. Eso no lo supe el día de la movilización.

En la capital de Uruguay llevan menos tiempo marchando que nosotrxs en Caracas. En Montevideo comenzaron hace 5 años. En ese tiempo, los uruguayxs lograron una ley de concubinato que incluía a gays y lesbianas, con adopción incluida. Este año acaban de aprobar el matrimonio igualitario. Ahora van por la Ley de Identidad. En cinco años lxs uruguayxs lograron todo eso.

Nosotros llevamos 13 años marchando y ¿qué hemos conseguido? No me refiero a menciones tangenciales en leyes, ni a que “Papá Estado” nos financie un desfile una vez al año. De verdad, ¿qué hemos conseguido?

No tenemos una ley antidiscriminación; las personas trans siguen sin disfrutar su derecho a la identidad; muchxs terminan prostituyéndose para sobrevivir; las parejas gays y lésbicas no tienen ninguna protección legal. Un diario puede decir en su primera página “Tan machito que se veía” y no pasa nada, nadie se pronuncia, no se violó ninguna ley, nadie reclamó.

No soy tan pesimista como mi compañera Tamara, pero es evidente que los avances han sido pocos y en los temas importantes seguimos estancados.

En estos 13 años a los diferentes comités organizadores de la marcha les ha faltado visión política. Creo que no han entendido el poder y la influencia que pueden ejercer ante el Estado con ese mar de gente orientado a objetivos concretos.

Yo hubiera marchado con la Asgdre si no hubieran manejado tan mal el tema de las dos rutas. Hay gente dentro de la Alianza que yo quiero, estimo y respeto, y lo seguiré haciendo más allá del desacuerdo en este punto.

En las semanas previas al 30 de junio, sentí que algunos de sus comentarios en redes sociales pecaban de soberbios. Algo así como que la de ustedes sí era una marcha, los demás íbamos a un carnaval. La de ustedes sí era revolucionaria, los demás éramos reaccionarios. Confieso que en varias oportunidades me sentí agredido por sus comentarios. Lo digo como pueblo de a pie que marcha desde 2001. No como organizador porque nunca lo he sido.

Decir que la ruta de Parque Miranda no se iba a dar porque había un maratón y no tenían el permiso de la alcaldía no fue una jugada honesta. El maratón se hizo en la mañana y no afectó a la marcha. Chacao no dio el permiso y a pesar de eso, los maricos se concentraron en Parque Miranda. Moraleja: los que dijeron que la marcha no se haría desde ese punto, mintieron. Mintieron públicamente, mintieron en medios de comunicación, mintieron en tascas, discotecas y mintieron en redes sociales.
Yo en sus zapatos hubiera intentado no caer en ataques personales y sobre todo no mentir de manera reiterada sobre la otra ruta.

Yo en sus zapatos hubiera dicho: “Los invitamos a la marcha que parte de la Plaza Diego Ibarra, sabemos que hay otro punto de partida que será en Parque Miranda. Las dos rutas terminaremos en la Zona Rental. Tenemos entendido que hay un maratón la mañana del domingo que pasará frente al Parque Miranda, esperemos que eso no afecte la otra ruta. Además sabemos que el gobierno de derecha de Chacao no ha querido darle el permiso a la otra ruta, exigimos que se les garantice a nuestros compañeros su derecho a marchar, tal y como lo hace el gobierno revolucionario de la Alcaldía de Libertador. Sobre las marchas, hay para todos los gustos. Nosotros creemos importante rescatar el carácter reivindicativo de la fecha, por eso iremos con nuestras consignas. Para los que le gusta la pachanga, tenemos entendido que la ruta de Parque Miranda tendrá varios camiones con música electrónica”. Punto.

Algo así. Hubieran conservado su don de gente. Sin hacer comentarios soberbios, ni sectarios, ni caer en ataques personales o descalificar a los que deciden ir a la otra ruta. Hubiera sido genial.

Más allá de la reacción de la otra ruta, era una oportunidad de oro para demostrar que ustedes no iban a perder su humanidad por una pelea estéril.

Podían poner en práctica eso que el Comandante Chávez nos enseñó en estos años, que se puede ser político y honesto al mismo tiempo. La mentira era la forma de hacer política en la cuarta república, no debería ser la nuestra.

Eso no pasó en esta oportunidad y por eso, no marché con ustedes.

¿Quién ganó esta pulseada entre las organizaciones? Yo creo que perdimos todas y todos. ¿Tú qué piensas?