viernes, 30 de marzo de 2012

¿Sabes que es la pospornografía? Acá te lo decimos.


Carlos Colina nos envía la convocatoria para el Coloquio Comunicación: Género y Pospornografía. El evento se inscribe en el programa de investigación-acción "Globalización, ciudadanía e identidades sexuales" del Instituto de Investigaciones de la Comunicación dela UCV (ININCO). Las ediciones anteriores concluyeron con dos libros Sabanagay y Arcoiris Mediático.

El coloquio será el miércoles 11 de julio en el Centro Comercial Los Chaguaramos. Si quieres participar con una ponencia, tienes chance hasta el 30 de abril de 2012. Si te animas, puedes ver los detalles en este link. También puedes llamar al número (0212) 6930077, el celular (0414) 3171504 o escribir carecol@gmail.com

Transcribo parte de la invitación que mandó Carlos Colina donde habla sobre pospornografía.

Pospornografía

¿Resulta vigente la distinción entre pornografía y erotismo? En los medios de difusión masiva tradicionales,  las  leyes,  reglamentos y decretos establecen  los criterios de censura etaria. No obstante, ¿por qué se equipara el sexo y la violencia?  ¿La representación audiovisual de ambos tipos de comportamiento merece el mismo tratamiento legal? ¿Qué establece la Ley RESORTE al respecto?

Algunas feministas queer pasaron de la actitud pro-censura a la reivindicación de la pospornografía, es decir, al uso de las imágenes sexuales directas y “explícitas” para la reflexión,  la expresión estética (body-art), la participación política y la autorrepresentación colectiva.  La visibilidad de los cuerpos y las prácticas sexuales pasan a manos de los mismos sujetos que anteriormente eran únicamente objetos de una mirada ajena. Se trata de la “contrasexualidad” o de un discurso alternativo de la sexualidad. En el caso venezolano, encontramos actualmente la propuesta de Érika Ordosgoitti en el Centro de Arte Los Galpones.

En la pospornografía no se usan los cánones de la pornografía tradicional, que se desecha, no ya por amoral, sino por ser profundamente moral y prescriptiva, en lo que respecta a normalización de ciertas formas de hacer sexo y de mostrar los cuerpos. Además, se crítica su mirada androcéntrica y las relaciones de género que proponen. La imagen (sexual) para pensar rompe con el esquema simplista que identifica la reflexión con el formato gutenbergiano.  Se pasa entonces a la reflexión en torno a la biopolítica del cuerpo, que había sido desdeñado conjuntamente con  el plausible abandono del esencialismo identitario.  En este caso, el cuerpo reaparece pero desnaturalizado y convertido en un cyborg o tecno-cuerpo. Desde la academia convocamos una reflexión académica, científica  y transdisciplinar de un tema que ha sido secuestrado por las actitudes y los dogmas religiosos.