Contexto
DINK: otra forma de clasificar a los LGBT
«Un homosexual medio gasta unas 50.000 pesetas mensuales en ocio, casi el doble que el español tipo y un 300% más que los heterosexuales en su cuidado personal. Lee más libros (siete al año), acude más veces al cine o al teatro y un 56% de ellos dispone de un ordenador, según la encuesta de la firma Arco Iris sobre el colectivo homosexual». Así lo reseña Luis Gómez en una nota aparecida en El País de Madrid el 1 de julio de 2001.
Según otra encuesta realizada en EEUU ese mismo año, el poder adquisitivo de los homosexuales norteamericanos es 30% mayor que el de los heterosexuales (León, diciembre 2003).
De acuerdo a la revista Tourism Industry Intelligence, el turismo gay en EEUU y Canadá produjo 18 millones de dólares en volumen de ventas sólo en 1996. Por ello la publicación colombiana Acento en su cuarta edición no duda en calificar a la comunidad gay como potencialmente próspera.
Las organizaciones LGBT no ven con buenos ojos esta tendencia de los publicistas de retratar a la comunidad gay y lésbica siguiendo los estudios de mercado. Según este perfil, los homosexuales serían ciudadanos hedonistas y elitistas.
En algunos países de habla inglesa los publicistas llaman DINK (Double Income - No Kids) a este segmento del mercado. Esta clasificación se refiere al hecho de que los homosexuales tienden a vivir en pareja, suman dos salarios y no tienen hijos ni cargas familiares, «una unidad familiar ideal para el marketing» (Gómez, 1 de julio de 2001).
Esta imagen de los homosexuales desconoce la diversidad interna de esta comunidad. Según estos estudios de mercado con frecuencia no habría LGBT pobres, desempleados, con hijos, que descuiden su apariencia personal, que vivan con sus padres o sin estudios universitarios.
