domingo, 19 de abril de 2015

María Antonieta de Willi y el escándalo de los monokinis


Siempre es muy sabroso leer las crónicas de Oscar Yanes, un periodista venezolano que echaba cuentos de la Venezuela de antes. Este relato lo conseguí en su serie “Así son las cosas”. Acá describe la llegada del monokini a Venezuela en 1964.

El monokini, para los que no saben, es lo que ahora llamaríamos topless. Las mujeres que solo usan la parte de abajo del traje de baño y dejan sus senos al descubierto.

En esa época se le conocía como monokini y en Caracas causó revuelo de titular de periódico y todo. ¿Quién fue la primera que lo usó y pagó las consecuencias? La pintora María Antonieta de Wili. Desde acá recordamos y celebramos su rebeldía.

Les transcribo parte de la crónica de Oscar sobre este asunto.

El monokini
En julio de 1964, Venezuela fue noticia porque llegó a Caracas el monokini, era un traje de baño que sólo tenía la parte de abajo y las damas exhibían las glándulas mamarias. Entonces se armó el gran escándalo porque el prefecto de Caracas anunció multa de dos mil bolívares y arresto de diez días para las damas que usen el monokini. El rigor de la sanción varía según las consecuencias del hecho porque esa es una gran ofensa a la moral. Las trataremos con la mayor consideración porque son mujeres, pero las damas serán detenidas dijo el doctor Luis Rivas Vásquez, quien era el prefecto. Esta historia del monokini es verdaderamente sensacional. La historia del monokini comenzó en Inglaterra donde las mujeres agarraron la moda de exhibir sus senos, pasó luego a Nueva York y de allí a Caracas.

Las mujeres enloquecieron
En una tienda de Conde a Padre Sierra, de una modista llamada Carmen Lázaro, se exhibieron los primeros monokinis, acababan de llegar de París y todos se vendieron rápidamente porque una serie de muchachas fueron y los compraron. Cada monokini costaba ciento cincuenta bolívares y las jóvenes venezolanas estaban enloquecidas. Entonces ¿qué pasó? Por primera vez en Venezuela, un sábado cuatro de julio precisamente, nada menos que en el Hotel Tamanaco, se armó un escándalo porque una muchacha salió de la piscina del hotel exhibiendo todo y fue detenida inmediatamente. Pese a que el hotel decía que aquello no se podía permitir porque no era un sitio público, el prefecto dijo: Cómo no va a ser pública la piscina, si el Tamanaco insiste en dejar bañar mujeres en monokini cerramos el hotel.

Lo cierto es que la persona que tuvo el valor de salir en monokini era una pintora, la cual no se quedó quieta, procedió a decir que ella defendía su derecho a seguir usando monokini y amenazó entonces con ir a la playa, iría a Macuto, o a Los Caracas y se bañaría en monokini así la hicieran presa. También la pintora anunció que iba a hacer un autorretrato, repitió, luciendo un monokini, prenda de baño que considero maravillosa y artística porque cada quién puede enseñar lo que es suyo y le dé la gana; así hablaba nada menos que la señorita María Antonieta de Wili, la dama del monokini, quien desde aquella época se hizo famosa en Caracas.

Otras mujeres imitaron el ejemplo de la pintora y comenzaron a aparecer damas con las glándulas mamarias afuera, en Macuto, y la gente gritaba ¡monokini! ¡monokini! Y todo el mundo se acercaba a la playa a ver a la muchacha que se estaba bañando en la ola. Inmediatamente la policía invadía el mar, se tiraban vestidos y sacaban a las muchachas y les ponían encima un saco de paño, y la gente decía ¡que las dejen! ¡que las dejen!