viernes, 28 de marzo de 2014

León Zuleta visto por Manuel Bermúdez


León Zuleta fue uno de los pioneros del movimiento LGBT colombiano. Fue asesinado en 1993 luego de recibir amenazas de grupos paramilitares. Hoy quiero compartir un texto de Manuel José Bermúdez Andrade escrito en el año 2003 sobre León. Es mi manera de poner un granito de arena en la recuperación de la historia de los movimientos sexodiversos latinoamericanos.


León Zuleta, constructor de las mujeres y detractor de las locas

Manuel José Bermúdez Andrade
Medellín, ocaso del 2003

Ya no hay nadie a mi lado,
pues la ausencia perfecta en mí se ha hecho,
sólo la vida recuperada,
como un astro que vive acompañado de la historia sin tiempo de las ilusiones cósmicas,
temblando como una estrella que brilla para sí y la presencia ajena
[1]
León Benhur Zuleta Ruiz (1952-1993)


A León lo conocí a comienzos de 1991 en un feo rincón, improvisado como oficina, en la antigua Escuela Nacional Sindical [2]. El hombre tan afamado por sus admiradores intelectuales de la Universidad de Antioquia, se presentó ante mí sin ninguna grandeza, y con un evidente guayabo, a plenas dos de la tarde, que le acentuaba el hacinamiento en que trabajaba, como defensor de los derechos humanos, en aquella organización sindical.

Tal como nos empeñamos hoy en mantener la presencia y esencia de la obra de León Zuleta en todas las organizaciones LGBT a lo largo y ancho del país, este pensador irreverente empezó a aparecer como fantasma desde el mismo momento en que emprendí mi trabajo investigativo sobre las homosexualidades. En la cafetería Kokoriko de la U. de A., los y las intelectuales que sabían de mi investigación me preguntaban si ya había conversado con León Zuleta, quien había escandalizado con sus reflexiones teórico-prácticas sobre el “rol de la sexualidad en la alineación, y la posible respuesta liberadora desde el erotismo” [3]. Sus argumentos tienen hoy plena vigencia, especialmente cuando el señalamiento a las zonas de ligue y a las prácticas sexuales homosexuales en general se sigue haciendo desde lo visceral y la moralidad [4]. Quienes hoy, con la aparente objetividad de mantener el equilibrio en la convivencia ciudadana, persiguen las zonas de ligue, antes que pensar en campañas de educación y salud, en ellas, deberían leer a León cuando decía: “Ya sabemos que enfermedad mental y estrés industrial-urbano van muy ligados a la negación de los derechos sexuales, junto a otras represiones” [5].

La única entrevista con León Zuleta duró poco. Fue categórico y radical, posiblemente como fruto del guayabo o de mis llamadas antes de las once de la mañana, hora que él consideraba aún como parte de la madrugada: “Muchachito, no se meta a tratar de organizar locas, son malagradecidas y brutas... Terminará decepcionado y lamentándose de haber perdido el tiempo”.

Mi sensibilidad de marica, de investigador incipiente y de primíparo universitario se vio seriamente lastimada. Pero luego, desafortunadamente muy tarde para la confrontación, pues León Benhur Zuleta Ruíz murió asesinado en extrañas circunstancias el 23 de agosto de 1993, entendí que una de las dificultades de León, y hasta hace muy poco de Manuel Velandia [6], era acercar su lenguaje estructurado en una formación filosófica y de los grandes autores de la izquierda, a la cotidianidad y en muchos casos banalidad de la comunicación de las mayorías homosexuales, lésbicas y transgeneristas. Y me reafirmé, entonces, en un estilo particular de hablar, que si bien, reitero, les generaba y genera escozor a algunas locas, ha sido una herramienta fundamental para romper con los mitos y para llegar de manera efectiva a públicos masivos [7].

A León Zuleta, entonces, como purista en asuntos del conocimiento y del respeto por el saber, se le dificultó el acercamiento a la base popular de las homosexualidades, cuyas prácticas culturales tienen otros referentes y lenguajes, y por tanto exigen para las construcciones argumentativas el uso de unos términos más sueltos y mas cercanos a su cotidianidad.

La comunicación de León con las mujeres fue un poco más fácil, porque, aunque en una posición marginal y de alienación, existían ya en los referentes del lenguaje y la cultura, con modelos incluso a seguir en el mundo y a través de la historia. Las homosexualidades, en cambio, aún hoy, estamos por fuera de la palabra, del nombramiento, y por ende de la cultura, a pesar de que en los últimos cinco años el debate mundial sobre las leyes de convivencia ha permitido un mayor posicionamiento en el nombramiento desde los medios y una mayor generación de opinión pública favorable, no sólo al asunto de las homosexualidades, sino de las sexualidades en general. Sin embargo es muy poco comparado con la real dinámica de opinión pública y de dinamismo cultural en el mundo. La lucha de las homosexualidades es la lucha de un sector existente en número [8], pero inexistente como realidad social y cultural, como expresión de la diversidad humana; a pesar de los muchos teóricos que han abordado el tema con seriedad, profundidad y altura, y de las masivas movilizaciones en el mundo con motivo del orgullo gay.

Los alborotos de León Zuleta sirvieron no sólo para ser reconocido, sino también para motivar a estudiantes y profesores del Alma Máter a pensar y expresar sus conceptos sobre el tema de la sexualidad humana. Precisamente en esa búsqueda inicial me encontré con el libro de Ébel Botero. Su texto me sorprendió, en ese entonces, y me sigue sorprendiendo hoy por el manejo de avanzada que hace de los términos y los análisis frente al asunto de la diversidad sexual, con un lenguaje de muy fácil comprensión [9].

León, más que un movilizador del sector homosexual, en mucho por razones de época, fue un provocador con argumentos que abrió muchas puertas para las acciones de lucha de las homosexualidades, las mismas que hoy vemos como algo normal y fácil. Una de las puertas que dejó entreabierta fue la de la izquierda, por su militancia en el Partido Comunista del que, se rumora, fue expulsado en alguna ocasión, pero donde dejó grandes amigos y amigas que hoy son nuestros colaboradores. Zuleta llenó de contenido las maneras de abordar el cuerpo y estableció, desde esa otreidad, reflexiones sobre la lucha de clases, la alineación, la defensa de los trabajadores, las juventudes y las ciudades. Asuntos de los que sólo se puede hablar cuando se sienten estos temas sobre el cuerpo mismo y en la accidentada interrelación con el de otro ser humano. Quizás también por eso, se intuye en los escritos de León Zuleta, una gran soledad. Posible causa de su adicción al licor. Aunque las soledades suelen ser un lugar común para los intelectuales que llevan el pensamiento a su esencia, y que se sienten sin pares para el discurso y la acción, especialmente en una población homosexual, para la época, llena de temores.

Quizás también por la falta o escasez de pares entre las homosexualidades, fue que su lucha estuvo más del lado del movimiento feminista. Los movimientos de mujeres [10] reconocen en León Zuleta un cómplice fundamental para su proceso de emancipación en Colombia, por la manera como llenó de contenidos el sentido del cuerpo, de la sexualidad y del erotismo como elementos y fundamentos de la lucha política y de la defensa de los derechos humanos.

Hoy con otros ojos y otras vivencias, con un camino recorrido, veo en los escritos de este personaje importantes insumos y argumentos para el posicionamiento de las homosexualidades como parte de una acción constante de resistencias [11] populares en pro de la identidad, en todas sus acepciones, en América Latina. Nuestras luchas y logros siempre volverán en sus referentes a León Zuleta, quien, como una aparente rueda suelta, y a propósito del texto de Walt Whitman, le cumplió a la vida y nos allanó el camino a las homosexualidades. Mi participación electoral no es más que una huella, sobre las huellas de León. Huellas sobre las que otros y otras recorrerán los caminos.

Notas

1. Zuleta Ruiz, León Benhur Recopilación (1996) musitación al oído del amado desconocido (para Omar Urán cuando esté solito) EN: “De Semas y Plebes”, Pregón Ltda., Medellín. Pagina 160

2. En la actualidad el auditorio de la ENS lleva , como homenaje, el nombre de León Zuleta. Para mayor información sobre esta entidad visite: www.ens.org

3. La sexualidad de los trabajadores EN: “De Semas y Plebes”, Página 40.

4. Bermúdez Andrade, Manuel José (2001): Ponencia “Sexualidad clandestina y amor de desestrés”. Presentada durante las Jornadas del Amor y el Erotismo de la Alcaldía de Medellín, panel El Amor y la Calle. Y luego durante la celebración del Mes de la Diversidad Sexual- Corporación El Otro 2002, en el Teatro Camilo Torres de la Universidad de Antioquia. En panel con Florence Thomas y Carlos Iván García.

5. “De Semas y Plebes”, Página 40.

6. Junto con León y los integrantes de El Greco participo del proceso embrionario del Movimiento Homosexual en Colombia. Para mayor información sobre él, visite:www.manuelvelandia.com

7. Destaco aquí el despliegue que mis propuestas y actos han tenido en el diario de mayor circulación en Colombia, El Espacio de lectura primordialmente popular, así como el reciente encuentro con líderes de Pachakutik del Ecuador, del Movimiento Bolivariano de Venezuela y de El pueblo no aguanta más, de México, durante el Tercer Seminario internacional de Planeta Paz, quienes manifestaron su interés en trabajar con este sector, entre otras cosas porque les llamó la atención la manera de romper desde el lenguaje con los mitos del ser marica.

8. Informes aunque un tanto viejos y realizados en plena revolución sexual norteamericana, pero que siguen como referentes, hablan de un 10% de la población.

9. Botero, Ebel: Homofilia y homofobia. Edición del autor. Medellín. 1980.

10. Manifestación hecha por mujeres representantes de diferentes organizaciones, durante el acto de homenaje a León Zuleta y relanzamiento del periódico El Otro, en la Universidad de Antioquia. Acto organizado por Édison Arboleda, director de la Corporación El Otro en el 2002.

11. Las acciones de resistencia son el eje trasversal de la agenda intersectorial regional de Planeta Paz en Antioquia. Y una vez las homosexualidades o sector LGBT, logremos una identidad real con las luchas y acciones populares en favor de la paz, encontraremos argumentos para justificar nuestra defensa particular, por la soberanía y seguridad alimentaría, la oposición al ALCA, el derecho a la información y la defensa de la diversidad y multiculturalidad que quiere desconocer la globalización neoliberal en los países latinoamericanos.