martes, 7 de enero de 2014

De amores y guayabos laborales


La mayoría de las ideas que tengo sobre las relaciones amorosas, las he aprendido en mis trabajos. Triste pero cierto. Palabra de workaholic.

En casa mis viejos me enseñaron a enamorarme de lo que hacía. De esa forma, ir al trabajo no sería una tortura sino algo placentero. Desde mi primer empleo puse en práctica ese principio y el asunto no fluyó como yo esperaba.

Acá diez lecciones que aprendí a los coñazos.



1
Los enamoramientos con fuegos artificiales suelen ser breves. Al principio, todo es hermoso, hay cosquillitas en el estómago cuando uno va a la oficina. De pronto un día, algo pasa. Uno comienza a ver las costuras y en poco tiempo, llega el “des-enamoramiento”, con su guayabo y respectivo duelo. Los amores intensos suelen ser efímeros. Laborales y afectivos.

2
No es recomendable enamorarse de algo que uno no conoce. Es un proceso. Uno va evaluando en la medida que avanza la relación, que conoces al jefe, a los compañeros de trabajo, el horario, el sueldo, los beneficios.

3
Aunque uno esté muy enamorado, puede que no funcione la relación (laboral o afectiva).

4
Aunque uno le ponga todo su corazón y el mayor esfuerzo, también existe la posibilidad de que la relación no funcione.

5
La relación perfecta no existe... y si la encuentras, puede que no te guste o te aburra.

6
Tener expectativas muy altas puede ser peligroso. Grandes expectativas suelen generar grandes decepciones.

7
Los guayabos (laborales y afectivos) hay que vivirlos. Hay que hacer el duelo. La negación y el estancamiento son malos consejeros.

8
Un empleo no me define. Lo que hago no define lo que soy. Yo no soy periodista, yo ejerzo el periodismo, pero si el día de mañana quiero cambiar y hacer otra cosa, lo puedo hacer, porque el periodismo es un oficio, no mi identidad.

9
Una relación no me define. Yo no soy “la pareja de...”, “el novio de...”. Yo soy una persona, no la mitad de algo que espera la llegada de su complemento para sentirse finalmente pleno y satisfecho.

10
Luego de 15 años de estar pateando calle trabajando, ¿qué es lo mínimo que puedo esperar de un empleo? Un salario decente. Punto. Lo demás, es bonus track. Si aplico esta misma regla a los amores. ¿Qué debo esperar de una relación amorosa? Compañía. Más naaa. Lo demás, va por cuenta de la casa.