De repente de la risa se hizo el llanto
Silencioso y blanco como la bruma
Y de las bocas unidas hízose la espuma
Y de las manos dadas hízose el espanto.
De repente de la calma se hizo el viento
Que deshizo de los ojos la última llama
Y de la pasión hízose el presentimiento
Y del momento inmóvil se hizo el drama.




