Quiero saber cómo es que llego a develar
el íntimo vendaje que oculta tu enfermo rostro
Quiero saber cómo es que saboreo
el café con leche de las mañanas
hediondas a ti,
ciudad crepitante y turbulenta
Fogosa Caracas
llena siempre
de gente acalorada,
sudores profusos,
brazos en movimiento
gritos matutinos,
bostezos pesados en la tarde,
agresiones,
presiones,
camionetas último modelo,
carros desarmados
hediondos a gasolina
a pobreza llena de ilusiones
a la arepita con mantequilla.
Tanto sabor a absurdo,
a risa nacida de alguna desgracia.
Caracas que fue techo rojo,
comodidad en lejano tiempo
ciudad perdida de los crepúsculos
paralizada memoria de los desmemoriados.
Rica fortaleza de los que sobreviven en ella,
rabiosa pataleta del niño yendo a la escuela,
escándalo efervescente de las cervezas nocturnas,
creciente belleza pobre
que cuida y mal cuida a sus vástagos.