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miércoles, 22 de abril de 2015

Bitácora de lecturas del 2011


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En el año 2011 estuve trabajando de madrugada. Fue una experiencia muy rica, pero el cambio de horarios afectó mis hábitos de lectura. Ese año solo pude leer 25 libros. Es mi registro más bajo en estos primeros cinco años.

domingo, 24 de febrero de 2013

“Huelga de vientres” de Yoani Sánchez

Se iba a llamar Gea y vendría a aliviarle a Teo la carga de ser el único niño de la casa. Con ella hubiera vuelto a preparar purecitos de malanga, hervir pomos en la noche y lavar tandas de pañales. Solo que, al pensarlo mejor, Gea se quedó en el deseo de otro hijo que no tuve. Me proyecté veinte años más adelante, con los mismos problemas habitacionales que hoy y con dos hijos casados que traerían a vivir a sus cónyuges a nuestro apartamento. En un principio, los tres matrimonios trataríamos de mantener la armonía, pero las peleas llegarían inevitablemente.

Nuestra casa sería como tantas, donde habitan varias generaciones y una sorda batalla se desarrolla cada día. El refrigerador quedaría dividido en tres zonas y las parejas harían el amor en voz baja, ante la proximidad de las otras camas. Llegarían nietos a compartir la habitación con los abuelos -en este caso mi marido y yo- y a hacerles sentir que ya les estorban a los más jóvenes. Los niños pasarían una buena parte del tiempo en el pasillo o en la calle, a causa del poco espacio disponible en el hogar. Se harían adolescentes y buscarían pareja, nuevos potenciales inquilinos para esta casa a punto de reventar.

Si antes de los huracanes Gustav e Ike mi generación y la de Teo debían esperar más de cuarenta años para tener una vivienda, ahora el plazo ha traspasado los límites de una vida humana. Junto con las tejas y las ventanas que se llevaron los vientos también salieron volando nuestros sueños de tener un techo propio. Donde no hay recursos para devolverles lo perdido a los damnificados, ¿qué pueden esperar los que ni siquiera tenían algo?

Sin sentimentalismo: Gea se ha esfumado del todo de mi vida, ahora sí no habrá espacio para ella.

Yoani Sánchez / 18 de septiembre de 2008 / “Cuba Libre

sábado, 23 de febrero de 2013

“Salir del armario” de Yoani Sánchez

Mi amigo Miguel, gay y contestatario, se siente esperanzado con las nuevas medidas impulsadas por Mariela Castro (hija del presidente Raúl Castro, dirige el Centro de Investigaciones de Educación Sexual), que le permitirán acceder a una cirugía de cambio de sexo. Sueña con tener un carné de identidad que diga que es “ella” y no “él”, y con ser tratado como la mujer que se siente. Sabe, sin embargo, que tendrá que esperar mucho más para afiliarse legalmente a un partido socialdemócrata, para manifestarse con un cartel por sus derechos laborales o para votar – elecciones directas- por otro presidente.

Con su nuevo nombre, que desde hace años tiene decidido que será Olivia, no se librará del todo de la intolerancia. Quizás llegue a ser aceptado en su diferencia, siempre que esta sea “de preferencia sexual” y no de “tendencia ideológica”. Salir del armario de sus opiniones políticas le llevará más tiempo.

No entiendo muy bien cómo se puede convocar a la tolerancia parcelada e inconclusa. Cómo se puede estar a la avanzada en el tema de los matrimonios entre homosexuales y no permitir -por otro lado- que nos “casemos” con otra tendencia política o doctrina social. Todos los miles de cubanos encerrados en sus armarios de doble moral, reprimiéndose sus verdaderas opiniones -como si de un gesto afeminado se tratara-, están esperando porque una Mariela Castro diga públicamente: “A estos también hay que aceptarlos y tolerarlos en su diferencia”. Miguel será entonces la mujer socialdemócrata que siempre ha soñado.

Yoani Sánchez / 12 de diciembre de 2007 / “Cuba Libre”

viernes, 22 de febrero de 2013

Cuba libre de Yoani Sánchez

 
Después de leer la biografía de Reinaldo Arenas decidí que evitaría opinar sobre Cuba, a favor o en contra. Los únicos que tienen derecho a hablar sobre Cuba son los cubanos y cubanas. Los que viven dentro o fuera de la isla. Sólo ellas y ellos.

Dicho esto, hace varios años compré el libro de la bloguera Yoani Sánchez. Hace años, ella se fue de la isla. Vivió en Europa. La nostalgia le pegó y decidió regresar a Cuba y ejercer su derecho a disentir desde adentro. No ha sido fácil. Ha recibido presiones, ataques, pero ella se mantiene firme en su decisión de ejercer su derecho a disentir desde adentro. Por eso, su testimonio me parece valiente.

Yoani no pretende ser una heroína ni representar a nadie. Ella sólo cuenta lo que ve y lo que vive. Su relato tiene tanta relevancia por su entorno. Ella vive en una pequeña isla bloqueada durante más de 50 años por el imperio más poderoso del mundo, una isla que asumió la fórmula del partido único como mecanismo para enfrentar esta agresión externa. Una isla con luces y sombras, como todas las creaciones humanas.

Con su blog, Yoani ha demostrado ser más efectiva que el bloqueo ilegal de EE.UU. contra Cuba. Esto hace que el testimonio de Yoani cobre tanta importancia para los medios occidentales anticastristas.

Si quieres conocer cómo se vive en La Habana del siglo XXI, este libro de Yoani te puede ayudar. Disfruté mucho leyendo las notas cortas sobre su cotidianidad. En estos meses ella realizará una gira por varios países latinoamericanos. Está atento y atenta.