Esto ocurrió en enero de 2014. El hecho me generó posiciones encontradas. Dos hombres gays publicaron esta foto en Instagram. Se llaman Kordale y Kaleb, son pareja y están criando a sus dos hijas.
La foto recibió una ola de comentarios racistas y homofóbicos, por Instagram y tuiter. Los atacaron por "negros y maricos". Condenable, lo que ocurrió. El Huffington Post publicó una nota reseñando las agresiones. Luego del artículo de este diario, muchos cerdos decidieron borrar sus tuits, pero igual ya habían sacado sus demonios.
La pregunta que me surge es esta sobreexposición que tenemos en las redes sociales. Hay gente que publica todo, todo todo. Dónde come, qué come, con quién. Qué lee, cuándo viaja, hacia dónde, cómo se viste.
¿No es un peligro esta sobreexposición? Con la parranda de locos que hay allá afuera, ¿no es delicado publicar diariamente nuestras rutinas, lo que hacemos, cuándo y cómo?