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martes, 26 de noviembre de 2013

¿Conoces al primer alcalde abiertamente gay de México?

Te presento a Benjamín Medrano, el primer alcalde gay de México. El 15 de septiembre de 2013 Benjamín se juramentó como alcalde de Fresnillo, el municipio más importante de Zacatecas.

Se trata de una zona azotada por la guerra entre dos carteles del narco. Desde hace años los Zetas y el Cartel del Golfo se disputan el control de Zacatecas por ser una de las principales rutas para traficar drogas hacia la Costa del Pacífico y hacia el Noreste.


Campaña sucia
La contienda electoral no fue fácil. Sus detractores pusieron a correr rumores de que Benjamín había violado a menores de edad. Incluso instalaron un centro para llamar a los residentes de Fresnillo y hablarles mal de Benjamín.

En ese momento Benjamín decidió hacer pública su orientación sexual. Lo había asumido hace aaaaños, pero era discreto y no lo hablaba en público. Tampoco era que se montara novias o matrimonios ficticios. Sólo era reservado.

El trabajo de Benjamín debe haber sido muy convincente porque la campaña sucia no hizo mella y ganó con una amplia ventaja. El mérito de Benjamín es doble porque México es el segundo país de América Latina con mayor número de crímenes de odio contra gays, lesbianas y trans.

De telonero y cantante
La noticia evidentemente llamó la atención de las grandes cadenas de noticias que han hecho reseñas y entrevistas bien interesantes sobre este personaje mexicano. Acá te pongo la de Univisión.

En la nota de la BBC, Benjamín hace un repaso de su infancia y juventud. No es cuento que se trate de un personaje. Cuando Benjamín tenía 6 años viajó con su hermano a EEUU, donde formó parte de una caravana artística y lo poco que reunían ese lo enviaban a su familia en México.

"No había teléfono, nos comunicábamos por una carta que se demoraba 30 días en llegar. Y en esa carta mandábamos 60 dólares cada mes".

Estudió derecho, se hizo cantante, se integró al sindicato de artistas y de allí saltó a la arena política. Afirma que no es el único político gay, pero a los demás les ha faltado pantalones para asumirlo abiertamente. Incluso pidió a otros funcionarios gays que salgan del closet. Ojalá su llamado tenga efecto.

Desde acá le deseamos el mayor de los éxitos a Benjamín durante su periodo como alcalde de Fresnillo.

sábado, 23 de noviembre de 2013

"¿Me dijiste maricón? Te demando por discriminación"

En marzo de 2013 la Corte Suprema de Justicia de México dictaminó que las palabras "joto", "tortillera", "puñal", "puto", "maricón" o "camionera" son discriminatorias y, en consecuencia, no están protegidas por el derecho a la libertad de expresión. La corte advierte que quienes las usen en medios de comunicación pueden ser llevados a juicios, castigados y obligados a pagar fuertes indemnizaciones por daño moral a los afectados.

sábado, 5 de octubre de 2013

Otro estado mexicano legaliza las uniones entre personas del mismo sexo

En la tierra de los meros machos, se siguen derribando los prejuicios homofóbicos. En el estado de Colima, al occidente de México, los legisladores modificaron su constitución para reconocer las uniones entre personas del mismo sexo. No lo llaman matrimonio sino enlaces conyugales.

Los legisladores de ese estado reformaron el artículo 147 de su constitución. Votaron a favor los cabildos de Almería, Ixtlahuacán, Colima, Manzanillo, Minatitlán, Tecomán y Villa de Álvarez. Votaron en contra los cabildos de Comala, Coquimatlán y Cuauhtémoc.

Como sabes, México es un estado federal, cada estado tiene su propia constitución y puede legislar sobre algunas áreas.

En la Ciudad de México, el sureño Quintana Roo y Oaxaca son legales los matrimonios entre personas del mismo sexo. En el norteño estado de Coahuila, se permiten las uniones civiles entre personas del mismo sexo desde el año 2007.

La Corte Suprema de ese país dijo que estos contratos (matrimonios o uniones civiles) tienen validez en todo el territorio mexicano, pero sólo en esos estados, dos hombres o dos mujeres pueden legalizar su relación de pareja. Confuso, ¿verdad? Conoce los detalles de este avance en Colima leyendo esta nota de InOutPost

viernes, 19 de julio de 2013

Carta abierta de un joven gay mexicano

En el Día mundial contra la homofobia el diario El País de Madrid publicó el testimonio de un joven gay de México. Él se llama Irvin Guerrero, tiene 22 años, nació en un pueblo de montaña y vive con VIH. No es una historia de héroes ni hazañas. Es un relato de una persona de carne y hueso. Se las transcribo en este #Viernes de voces.

Carta abierta de un joven gay mexicano

Yo quiero una malteada de chocolate y un pastel de limón. Me llamo Irvin, sin ge al final, aunque todo el mundo me la pone. Irvin Guerrero. Trabajo en una empresa de seguros y quiero dedicarme al trabajo social en el área de salud. Tengo 22 años. Soy de la zona del Nevado de Toluca, de un pueblo totalmente rural, con pocos habitantes, demasiado tranquilo. Es un pueblo agrícola. Está a las faldas de un volcán, a unos 3.000 de altura. Se llama Calimaya. Allí se cultivan el maíz y el haba. Mi mamá es viuda y siempre fue ama de casa. Mi papá murió cuando yo tenía tres años. Trabajaba en una empresa cervecera. Yo me fui del pueblo a México DF cuando tenía 17 años. Me vine a estudiar a la UNAM. Tengo dos hermanos menores. Yo soy el mayor. Me vine al DF el 4 de agosto de 2008. Me acuerdo de la fecha porque mi vida cambió totalmente. Yo vivía en un pueblo muy conservador. Mi familia era conservadora, como muchas familias mexicanas. Todo estaba alrededor de la religión. El domingo había que asistir a la iglesia. A la comida y a la cena le dábamos gracias a Dios y a la Virgen. La abuela era la que se encargaba de eso. En el centro de la mesa siempre había unos folletitos que tenían escritos pensamientos religiosos. Hoy te toca a ti, Irvin. Ok. Sacabas la hojita, leías la frase y a comer. Eran frases de la Biblia. Tenían que ver con la forma en que Jesús llevaba su vida. No las recuerdo muy bien. Decían que Jesús caminaba por un huerto y se encontraba con los apóstoles y todos daban gracias por los alimentos. Aquello se me hacía como muy fumado, como muy subjetivo. 

Siempre sobresalí como estudiante. Siempre me ha gustado elaborar cuentos. En la secundaria participé en tres concursos. Gané dos y en uno quedé subcampeón. Eran historias en las que el protagonista lograba ayudar a alguien. En uno de ellos había un problema social y el protagonista apacigua el conflicto. Luego él muere y el pueblo queda en paz. Y entonces al pueblo le llaman por el nombre del protagonista, Calimaya de Prisciliano Díaz González, que es como se llama mi pueblo.

Terminé la licenciatura el año pasado y mi fiesta de graduación fue el 4 de enero. Me lo pasé excelente. Dos semanas después, el miércoles 16 de enero por la mañana, jamás lo voy a olvidar, me llama mi tía porque se enfermó su esposo, y me dice: "Tú que siempre has llevado un estilo de vida saludable, ¿por qué no vas a donarle sangre a tu tío?". Él tenía diabetes. Voy a donar y me dicen que no puedo porque tengo los leucocitos demasiado bajos. Un par de horas después acudo a la Clínica Especializada Condesa, porque recordé que el 16 de septiembre de 2012 había tenido una práctica de riesgo. Había tomado, no mucho, pero bebí. Vodka. Me gusta mucho el vodka, con jugo de arándano o de uva. A las dos de la tarde una consejera me dice que tengo VIH. Fue en un espacio mediano, blanco, no recién pintado, tampoco ostentoso, lo básico: un escritorio, un asiento. Había varios expedientes sobre la mesa y recuerdo que a la consejera constantemente la interrumpía una asistente que estaba llevando expedientes. Entonces ella me pregunta a qué me dedico. Le digo que estoy en el Instituto Nacional de Cancerología haciendo el servicio social. Y ella me preguntó qué pensaba de la gente con cáncer. Me sudaron las manos. Le dije que de verdad son gente que me sorprende porque han logrado salir adelante. No sentía ni calor ni frío. Era una sensación extraña, como si yo hubiera estado con demasiado calor pero como si me hubieran echado encima un balde de agua fría. Lo recuerdo y siento escalofríos. Me dijo que si estaba listo para recibir cualquier resultado. Le dije siempre voy a estar listo. Y me dijo que era positivo. Ella me dijo que iba a estar bien, que la calidad de vida de alguien con VIH es igual a la de cualquier otra persona, y a mí me entraba por una oreja y me salía por la otra. Yo solo pensaba que todo lo que había construido se había derrumbado. Para mí venirme a la Ciudad de México no fue como hacer unas enchiladas suizas, así de sencillo. Mi papá murió cuando tenía tres años. Luego tuve un padrastro que se separó de mi madre. Luego ella encontró a alguien más pero también se murió. Pensé en el suicidio. Pero amo tanto a mi madre que me dije que no iba a provocarle más dolor que el que ella ya había tenido.
A los ocho días de la graduación le dije a mi madre que iba a ir al pueblo para contarle mis planes de vida para el futuro. Iba a decirle que yo soy gay. Pero lo cancelé cuando unos días después me dijeron que tenía el VIH. Yo había quedado con ella para el sábado 19 de enero. Lo cancelé el viernes 18: Mamá, sabes qué, no voy a poder ir porque me surgió un contratiempo. Está bien hijo. Al final fui a casa el 2 de febrero. Fui en autobús por la mañana. Llegué a las diez. Era sábado. En la cocina le dije: "Mamá, quiero hablar contigo". Y me dijo: "Está bien, vamos a la recámara de tu hermano". La recámara de mi hermano está en la parte alta de la casa. Está más amplia y tiene más luz. Nos sentamos en la cama y miré a mi madre a los ojos. A mí siempre me ha gustado mirar a los ojos de las personas. La miré a los ojos. Me sudaban las manos. Ella no me quitaba la mirada. Era una mirada cálida. Ella traía una blusa color café, un pantalón azul y zapatos cómodos. Estaba hermosa, como siempre ha sido. Eran como las once y media. Mi hermana menor estaba en su recámara. Tiene nueve años. Estaría viendo el televisor. Le gusta mucho Grachi, un musical gringo tipo highschool. Mi madre y yo estábamos de frente, en un costado de la cama. Yo estaba jugando con las manos. En las manos no llevaba nada. Nunca he llevado objetos en las manos. Yo traía una playera de manga corta de color café, un pantalón azul de mezclilla, mi favorito, y unos zapatos cafés. Estábamos sentados en el costado de la cama, con los cuerpos girados pero de frente. Aquí había una ventana. Daba luz. Era una buena luz. Y estaba fresco. En Toluca siempre ha estado fresco, y en Calimaya más fresco. Le dije: “Mamá”. Agaché la mirada y le dije: “Soy gay”. Y me puse a llorar.

Después de haber dicho las palabras me volteé a ver. Ella retiró su mirada de la mía y suspiró. Ella se volteó hacia la ventana y luego regresó a verme, me tomó de la mano y me dijo: “Ya lo sabía. Estaba esperando el momento en que me lo dijeras. Porque una madre jamás se equivoca. Y ten por seguro que como siempre te lo he dicho te amo, y te voy a aceptar como seas”. Yo me quedé pasmado pero tranquilo. Pero después mi mamá agregó: “Francisco”. Mi mamá siempre me ha dicho mi amor, pero cuando estaba molesta o formal me decía mi segundo nombre, Francisco, porque así se llamaban mi papá, mi abuelo y mi bisabuelo. “Lo que sí te pido es que tengas cuidado, porque hay muchas infecciones de transmisión sexual”. No la dejé terminar. La cogí de la mano con mayor fuerza. Yo seguía en la misma posición, pero estaba petrificado. Ella se había movido y se acomodó más frente a mí. Yo estaba llorando a cántaros. Me sentía muy caliente. Incluso chapeado, sonrojado, avergonzado. Y ya fue cuando le dije a mi mamá: “Tengo VIH”. Fue rápido. Su rostro cambió. Ella tiene la piel blanca, pero se quedó pálida. Me dijo: “Francisco. Puedo entender que seas gay, pero que tengas VIH me es difícil de digerir”. Antes ella tenía los ojos brillosos pero sin lágrimas. Y cuando le di el diagnóstico se echó a llorar con la misma intensidad que yo. Aparece mi hermana y mi mamá le dice que se retire. Mi hermana me dice que no llore y me da un abrazo. Y después de eso empiezo a charlar con mi mamá acerca de todo el proceso que llevara con la enfermedad. No había pasado ni un mes del diagnóstico. Había pasado más de medio año desde que me infecté. Me dijo que si me sentía bien, que si había tenido temperatura, que si había adelgazado. Le dije que no. Que estaba bien. Se tranquilizó un poco. Le dije que me sentía bien pero emocionalmente destrozado. Que todos mis logros se habían derrumbado, que todo se había ido a la goma.

Ahora me comunico casi a diario con mi mamá. Empecé a tomar el tratamiento el 22 de febrero. Fue un viernes. Y lo sigo haciendo. A diario tengo que tomar tres pastillas juntas al día. Aquí las traigo. Son tres pastillas. Esta de aquí se llama emtricitabina. Esta tenofovir. Esta efavirenz. Tengo que tomármelas todas juntas a las once y media de la noche. Ni a las once y veintinueve ni a las once y treinta y uno. A las once y media es cuando tienen que entrar en el torrente sanguíneo. Yo siempre he sido muy disciplinado. En 16 minutos va a sonar la alarma de mi teléfono. Va a sonar Scream & Shout, de Britney y Will.i.am. A mí siempre me ha gustado Britney Spears. Ella hizo Baby One More Time cuando yo tenía 13 años.

Mi madre ya se ha dado cuenta de que esto no es igual a la muerte. Y yo a día de hoy no lo veo como si todo se hubiese derrumbado. Cuando me dijeron que tenía VIH solo dos amigos míos de la universidad sabían que yo era gay. Ahora conozco a mucha gente como yo. Un consejero que me ayudó mucho me dijo: “¿Por qué no lo hablas también con tu papá?”. Le dije que mi papá murió hace 19 años. Y él me dijo: “¿Y qué? Vete a su tumba y dile que tiene un hijo gay que vive con VIH y que es muy feliz”. Fui a la tumba de mi papá. Se llamaba Francisco Guerrero. No iba desde hace seis años. Solo lo recuerdo de fotografía. Era guapo. Tenía el mismo color de ojos y de cabello que yo. De mi mamá dicen que saqué el carácter. Llegué al cementerio. Vi la tumba. Le dije que no lo recordaba pero que también lo amaba. También le dije mi condición de salud y mi identidad sexual. Se lo dije en un tono medio, como estoy hablando ahora. Estaba el señor que cuida del cementerio, pero estaba lejos. Eran como las cuatro de la tarde. No recuerdo el día. Pero recuerdo que el panteón está al final del pueblo de Calimaya.

martes, 4 de junio de 2013

Tres millones de personas en marcha por el respeto a la diversidad sexual de Sao Paulo


Como saben, durante junio se celebra en muchos países del mundo el mes del orgullo LGBTI. A mí me gusta llamarlo el mes por el respeto a la diversidad sexual. Ya Guadalajara en México y Río Janeiro en Brasil salieron a las calles. Aca pueden ver los reportes hechos en estos dos países.



jueves, 14 de marzo de 2013

El corrido de los 41 jotos mexicanos

Leyendo la novela “El tren pasa primero” de Elena Poniatowska me encontré con este párrafo. Se los regalo.

Pero el [corrido] que más le gustaba era el del gran viaje de los cuarenta y un maricones a Yucatán porque uno de ellos, Ignacio de la Torre, el yerno de don Porfirio, encabezaba el desfiguro. El 20 de noviembre de 1901 fueron arrestadas veintiún parejas de homosexuales, en pleno jolgorio y rifa de un adolescente. Resultaron pertenecer a la alta sociedad porfiriana y para castigarlos don Porfirio los enroló en el ejército para combatir a los indios mayas en la Guerra de Castas en Yucatán.

Sin considerar tantito
a nuestro sexo tan casto
ni el estado interesante
que casi todas guardamos.

Hechas horrible jigote
a todas nos encajaron
en un carro de tercera
del trensote mexicano.

Revueltas cual chilaquiles
fuimos con jergas soldados
que injuriaban leperotes
nuestro pudor con descaro.

Al pobrecito de Sofío
le dieron muchos desmayos
con los continuos meneos
de este tren tan remalvado.”

Elena Poniatowska. (2005). El tren pasa primero. Alfaguara, p. 29. Premio Rómulo Gallegos.

viernes, 7 de diciembre de 2012

¡Avalaaaancha! Se viene el matrimonio igualitario en América Latina

¡¡¡Ahi vieneeeeeeeeeeeee!!! Esto provoca decir cuando vemos que desde varios puntos del continente americano avanzan proyectos de leyes para reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo.

¡Avalancha! deben gritar los ultraconservadores del norte y sur del hemisferio. Si quedaba alguna duda de que el planeta se va a acabar, los católicos homofóbicos ya deben estar viendo claramente las señales.

1
En México la Suprema Corte de Justicia por unanimidad reconoce el derecho a contraer matrimonio a tres parejas gay. Los demandantes son de Oaxaca. El Código Civil de esa entidad al sur de México dice que el matrimonio es un contrato civil celebrado entre un hombre y una mujer. El máximo tribunal determinó que esto es discriminatorio. De esta manera se abre la puerta para la legalización del matrimonio igualitario en el resto del México. Hasta ahora es legal sólo en la capital.
2
En Colombia, el matrimonio igualitario dio su primer paso en el congreso. El pasado martes, el parlamento lo aprobó en el primer debate. De esta forma, el congreso intenta cumplir el fallo de la Corte Constitucional de Colombia. ¿Qué dijo la Corte? Que el congreso tenía hasta mediados del año 2013 para legislar sobre el matrimonio gay. Si el parlamento no lo hacía, automáticamente se legalizaban las relaciones entre personas del mismo sexo en suelo colombiano.

3
El próximo 11 de diciembre la Cámara Baja de Uruguay discutirá un proyecto de ley sobre el matrimonio igualitario. El pasado 5 de diciembre la comisión legislativa le dio el visto bueno. De aprobarse, Uruguay seguiría los pasos de Argentina y reconocería los derechos de las parejas homosexuales y lesbianas. El Frente Amplio ha expresado su apoyo a la agenda de luchas sexodiversas. Recordemos que en Uruguay está legalizado el concubinato gay con todos los derechos, incluido la adopción.

4
En EE.UU. un nuevo estado da luz verde a las uniones entre personas del mismo sexo. El gobernador de Washington promulgó la ley sobre esta materia. A partir de este jueves las parejas del mismo sexo pueden registrar su relación como un matrimonio. De esta forma se materializa la decisión de los electores en el referendo del pasado noviembre.

Yo no soy supersticioso, pero si lo fuera diría que el mundo realmente se va a acabar para los intolerantes y homofóbicos, porque sigue avanzando el reconocimiento de los derechos de la población sexodiversa.

viernes, 23 de marzo de 2012

El matrimonio entre jotos que generó la protesta



En México hubo una polémica bien sabrosa. Fue en el Distrito Federal. Se realizaba una sesión del parlamento juvenil en la Asamblea Legislativa de la capital mexicana. Jóvenes de varios partidos usaron el derecho de palabra. Se lanzaron ataques contra el gobierno y la oposición, pero nada del otro mundo.

La chispa se prendió cuando tomó la palabra Juan Pablo Castro, integrante de la Juventud del PAN, el partido de gobierno de Felipe Calderón. En un discurso bien pobre y desarticulado, él joven criticó al gobierno local de izquierda por aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Exactamente atacó al PRD por permitir el "matrimonio entre jotos". "Joto" es una manera despectiva de referirse a los hombres homosexuales en México. El equivalente sería "maricón" en el Caribe o "puto" en el sur. Arriba tienen el video.

La declaración desató una ola de protestas. El propio partido PAN del joven se desligó de él. Lo acusaron de “fascista”, “ panista intolerante”, “moralista”, Le gritaron “fuera…fuera…”, hasta que Juan Pablo se bajó del podio. El Consejo mexicano para Prevenir la Discriminación ya tiene 164 denuncias contra este joven. Colectivos LGBTI lo denunciaron ante la Procuraduría por promover el odio y la discriminación.

Finalmente, Juan Pablo Castro tuvo que disculparse. Lo hizo a través de su cuenta en twitter. Escribió: "Me disculpo por mis expresiones en el Parlamento de la Juventud, en ningún momento he buscado ofender a nadie" (...) "Mis expresiones son a título personal y no representan al PAN (Partido Acción Nacional) ni a los jóvenes panistas, pues no soy miembro de ésta institución".

Lee la nota completa acá: La Crónica.