Antes me enervaba cuando me encontraba con militantes de izquierda homofóbicos. Me parecía y me sigue pareciendo un contrasentido.
¿Eres de izquierda o eres de derecha? Pero esas posiciones intermedias, socialistas antimigrantes, comunistas que les pegan a las mujeres, troskistas opuestos al matrimonio gay y al aborto... me reventaban.
Ahora me generan ruido, pero he logrado ponerme en los zapatos de estos compañeros y compañeras, y entender que hay temas y demandas de movimientos sociales que no son muy conocidos, que todavía falta divulgarlos más.