La mayoría de las ideas que tengo sobre las relaciones amorosas, las he aprendido en mis trabajos. Triste pero cierto. Palabra de workaholic.
En casa mis viejos me enseñaron a enamorarme de lo que hacía. De esa forma, ir al trabajo no sería una tortura sino algo placentero. Desde mi primer empleo puse en práctica ese principio y el asunto no fluyó como yo esperaba.
Acá diez lecciones que aprendí a los coñazos.