CrónicaJorge González Durand
¿No lo sientes? ¡Ahí está! Tembló otra vez. Antes temblaba menos (éramos muy parecidos y ellos eran casi imperceptibles). Ahora ocurre con más frecuencia. Algo debe estar pasando porque no es normal que tiemble tan seguido. Tal vez esté de moda. Quizá esté de moda que tiemble. Porque eso es lo que ocurre cuando vemos en las series de televisión, las películas o en la calle la cantidad abrumadora de personas diferentes… de ambiente ¿cómo lo digo? ¡homosexuales, pues!
Llámalos cómo quieras: partidos, invertidos, plumíferos, lesbianas, maricones, raros, patos, pervertidos, afeminados, pargos o mariposones. No importa cómo los llames o los dejes de llamar, ahí están y van a seguir estando, independientemente de lo que hagas. Pero lo más asombroso es que cada día son más los que asumen públicamente su orientación. Han dejado de ser invisibles.