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domingo, 18 de octubre de 2015

Mi primer orgasmo


Era una noche como otras, había ido varias veces a Tiffanys. En esa época tenía 18 años, e iba a las disco a buscar amigos. Aunque suene ingenuo, eso era lo que buscaba. No quería sexo, ni nada de eso. Solo quería un amigo, porque me sentía muy solo.

Siempre que iba se me pegaba un tipo, feo, viejo, desagradable. Yo iba solo, con una cara de bebé que todavía tengo.

Esa noche, como siempre, me tomé un tequila al llegar, bailé en la pista, descansé un rato, regresé a la pista y en eso se me acerca un carajo y comenzamos a bailar, tipo tranquilo. La pasamos bien chévere. Le dije que iba a beber algo y me acompañó. Hablamos con más calma.

Me preguntó qué buscaba, le dije “amigos”. Me preguntó qué respondería si me ofrecían tener sexo. Le dije que no quería sexo, sólo quería hacer amigos.

Hablamos otro rato, su amigo le dijo que ya se iban. Él me preguntó si quería ir a su casa a hablar un rato, y yo, un carajito de 18 años, de verdad pensé que íbamos a hablar.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Mi primera vez en una disco gay


Toqué el timbre, se abrió una rendija pequeña. Me vio, abrió la puerta completa. Me pidieron la cédula, la mostré. Tenía 18 años. “¿Cuánto es?” “Tanto”. Saqué la cartera, pagué. Me revisaron y entré. El sitio era de ensueño; la música, arrechísima; música electrónica toda la noche. Había grandes afiches con imágenes de tipos bellísimos, desnudos, torsos, hombres, todo muy gay. Había espejos, una barra enorme y en otra sala la pista de baile. Cornetas en las cuatro paredes, luces arriba que acompañaban con sincronía el ritmo, más espejos.

Me acerqué a la barra y pedí un tequila. Tenía mucho frío porque había esperado en la Plaza Altamira desde las 9 de la noche hasta medianoche. Era diciembre y hacía frío en Caracas, así que pedí un tequila y al ratico el frío se me fue.

domingo, 15 de junio de 2014

Mi primer beso


En vacaciones todos mis primos por parte de mamá venían a mi casa y pasábamos el mes de agosto en el plan vacacional de la biblioteca pública de mi pueblo. Éramos siete primos, todos varones, muy fino. Yo soy hijo único y el segundo entre los primos. Como no tengo hermanos, mis primos para mí fueron casi como hermanos. Todos los problemas y cosas sabrosas que se viven con los hermanos, las complicidades, los secretos, las aventuras, las peleas por la ropa, los juguetes, todo eso, lo viví con ellos. Y lo vivía una sola vez al año, en agosto.