Una ley de identidad no es
el final del camino. Es un avance tener una ley que reconozca los
nombres y géneros de nuestras compañeras transgéneros, pero
después de eso queda toda la mierda y la transfobia que las personas
trans deben enfrentar diariamente.
No tenemos que esperar a
conseguir una ley de identidad para luchar contra la transfobia y
sensibilizar al resto de la población sobre la violencia que
enfrentan nuestras compañeras trans.
Eso me vino a la mente al
leer esta triste noticia de Argentina.
