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sábado, 14 de diciembre de 2013

¿Por qué es importante alcanzar el matrimonio igualitario en nuestros países?

 
Quiero compartir esta nota de nuestra compañera mexicana Lol Kin Castañeda Badillo. Se trata del caso de Juana y Valeria, una pareja que el Instituto Mexicano del Seguro Social se niega a reconocer. Ellas firmaron el Pacto Civil de Solidaridad, vigente en Coahuila y que intenta ser un equivalente legal al matrimonio, pero no lo es.

Juani y Valeria por su dignidad, o de cómo el IMSS discrimina

Lol Kin Castañeda Badillo

16 de octubre de 2013

Hace unos días fue dada a conocer la historia de Juana María Rosales Salazar y su pareja Valeria del Carmen Niño Gómez e hijo. Ellas radican en Saltillo, Coahuila y tienen 13 años de ser una familia. Hace 4 años tomaron la decisión de embarazarse y tener un hijo, anhelo de ambas. Al momento de que nació Ian Emanuel, solo pudieron registrarlo con los apellidos de la mamá gestante, restando la posibilidad de ampliar los derechos por parte de ambas madres.

Juani (como le dicen de cariño) se jubiló hace tres años por el IMSS y tras ser diagnosticada con cáncer de mama, decidieron firmar el Pacto Civil de Solidaridad (que es la única figura vigente en Coahuila) para obtener un mínimo reconocimiento de derechos -ellas pensaban que se estaban casando- y al tratar de validarlos, se dieron cuenta de la realidad. Es esta una de las limitantes de las figuras de excepción que pretendiendo reconocer derechos, legislan la desigualdad. Es simple, si la intención es ampliar derechos la ecuación es sencilla: mismas personas, mismos derechos.

Hace varios meses intentaron que el IMSS reconociera a Valeria e Ian como beneficiarias, garantizando la posibilidad de tener acceso a los servicios de salud y los derechos sucesorios frente al avance de la enfermedad de Jauni. Como en todos los casos a partir de abril de 2010, el IMSS negó tal derecho laboral, continuando con su política discriminatoria hacia las personas lesbianas y homosexuales, ignorando el derecho laboral que no distingue preferencia sexual y que da cobertura a las personas trabajadoras, me pregunto qué va a hacer al respecto Carlos Navarrete Prida, Secretario del Trabajo y Previsión Social, para garantizar que esta práctica deje de suceder.

El tiempo se está agotando, las y los médicos del IMSS han determinado que Juani está desahuciada y la han enviado a su casa con paliativos. Valeria no solo tiene que enfrentar el inminente fallecimiento de su pareja, de su amor y compañera, sino tiene que tratar de ganarle a la discriminación, a la indiferencia y a la injusticia de un sistema que administra la seguridad social a través del IMSS para garantizar la pensión de viudez, mientras que el IMSS prefiere invertir en la defensa jurídica de una interpretación discriminatoria de la ley, que a garantizar todos los derechos a todas las personas trabajadoras que han cumplido con sus pagos de cuotas y con las obligaciones laborales que les darían como derecho, el servicio de salud y sus prestaciones.

Hemos contactado a Rubén Moreira Valdez, Gobernador de Coahuila y a Sonia Villareal, Secretaria de las Mujeres para solicitar su inmediata atención para acompañar jurídicamente a esta pareja en la búsqueda del amparo ante el IMSS, de tal forma que sus derechos sean reconocidos, además hemos solicitado que el Registro Civil haga un reconocimiento de Juani como mamá de Ian, de manera conjunta con Valeria, esto puede ser realizado de manera simple dado que no existe figura paterna. En la Ciudad de México ese proceso ha podido realizarse a partir de julio de 2012 en el caso de Carla Herrera y familia, fecha de la primera solicitud. Además exhortamos al Congreso del Estado de Coahuila a aprobar de manera inmediata la figura de matrimonio igualitario, es decir, entre dos personas, de forma tal que garanticen el mismo derecho bajo la figura de matrimonio, también a parejas de lesbianas y homosexuales de conformidad con la propuesta del Dip. Samuel Acevedo.

Sin embargo esa no sería la conclusión del caso, falta aún que el IMSS modifique sus políticas discriminatorias e instruya a su personal a garantizar el derecho a registrar como beneficiaria a la persona que cubre los requisitos de cónyuge o concubinato. Este derecho no es una concesión que pidamos lesbianas y homosexuales, es un derecho adquirido por quienes trabajamos y cotizamos ante esa institución. El riesgo de continuar ignorando ese derecho es el vulnerar los derechos humanos de las personas y pasar por encima de su dignidad. Dos mil pesos de una pensión es de fondo el reconocimiento de los derechos de esta familia, ellas son mexicanas, ellas pagan impuestos, ellas tienen derecho a amar y formar una familia. La obligación del Gobierno y del Estado es reconocerlas y respetarlas. Enrique Peña Nieto ha nombrado al representante del IMSS, es responsabilidad de él hacer que el derecho se garantice.

Presidentes, Directores, Legislantes en común, el artículo Primero Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos es muy claro: queda prohibida toda discriminación motivada por… preferencia sexual, estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas. ¿Será quienes nos representan y administran están por encima de la CPM? No lo creo, han de trabajar para resarcir el daño.

Lol Kin Castañeda Badillo

martes, 3 de diciembre de 2013

¿Eres LGBT y te da igual si se aprueba el matrimonio igualitario en tu país? Lee este caso

Si pasas con frecuencia por esta Bitácora, sabes que no soy un gran defensor de la institución del matrimonio (ni straight ni gay), pero hechos como éste hacen que repensemos nuestras ideas sobre el tema.

Juana y Valeria son pareja desde hace 13 años. Viven en Coahuila, México. Hace cinco años tomaron la decisión de tener un hijo y concibieron a Ian Emanuel. La madre biológica es Valeria, por eso, sólo ella aparece como madre del pequeño.

Hace tres años Juana se jubila de su trabajo. A los pocos meses, le diagnostican un cáncer de seno. Juana, preocupada ante su futuro, decide formalizar su relación con Valeria para garantizarles la pensión por viudez en caso de que falleciera.

En Coahuila todavía no está reconocido el matrimonio entre personas del mismo sexo, pero existe el Pacto Civil de Solidaridad, una figura jurídica que intenta reemplazarlo.

Según el artículo 385-1 del Código Civil de Coahuila, “el Pacto Civil de Solidaridad es un contrato celebrado por dos personas físicas, mayores de edad, de igual o distinto sexo, para organizar su vida en común. Quienes lo celebran se consideraran compañeros civiles. Los compañeros civiles, se deben ayuda y asistencia mutua, consideración y respeto, así como deber de gratitud recíprocos y tendrán obligación de actuar en interés común; de igual manera tendrán derecho a alimentos entre sí”.

Juana y Valeria firman el Pacto Civil de Solidaridad y comienzan los trámites para que el Instituto Mexicano del Seguro Social los reconozca como una familia y le dé cobertura a Valeria y a Ian Emanuel.

Sin embargo, el IMSS se niega a hacerlo porque ellas no están "casadas", es decir, no son un "matrimonio". El Pacto Civil de Solidaridad no es una institución jurídica en todo el territorio mexicano.

A pesar de la enfermedad, Juana y Valeria dan la pelea legal. Su caso llega a los medios de comunicación. Hay un proyecto de ley de matrimonio igualitario en Coahuila. Leyes similares se aprueban en otros estados de México.

Cerca de la medianoche del miércoles 16 de octubre Juana María Rosales perdió su batalla contra el cáncer. Murió acompañada de Valeria, su hijo y sus amigos más cercanos.

Ella no logró que el IMSS le diera cobertura a su esposa y su hijo. El sepelio y el entierro lo cubrieron con el dinero recogido entre amigos y familiares.

Si el matrimonio entre personas del mismo sexo fuese reconocido en Coahuila, Juana hubiese podido irse tranquila, sabiendo que su pareja y su hijo contaría con la pensión por viudez de 2 mil pesos mexicanos.

Por eso, más allá de lo que yo piense de la institución del matrimonio, creo que todxs tenemos derecho a tener las cosas positivas y negativas de este tipo de uniones.

En el fondo mi problema no es con la institución del matrimonio sino con la forma cómo nos vinculamos en una relación afectiva. No importa cómo lo llamemos: matrimonio, concubinato, pacto de sociedad civil, unicones civiles, parejas de hecho.

Creo que la comunidad sexodiversa pudiera hacer valiosos aportes al debate sobre la forma como nos relacionamos afectiva y sexualmente con los demás.

La posesión, la violencia de todo tipo, el control, la libertad individual, los celos, la distribución de las tareas (dentro y fuera de la casa), la posibilidad de establecer reglas propias, más allá de lo que diga el resto de la sociedad. Todo eso y muchas cosas más deberían revisarse y cuestionarse, no sólo desde la academia, sino desde muchos espacios de la vida pública.

Si quieres conocer más sobre el caso de Juana, Valeria e Ian, te recomiendo esta nota de Leticia Espinoza publicada en El Zócalo