En 2010 cumplí 30 años. El número no me gustó. Me deprimí un poco, lo confieso. Mi manera de darme cuenta de propia mortalidad fue a través de mi biblioteca.
Pensé que quizás había comprado más libros de los que podría leer en toda mi vida. La idea me asustó, así que comencé a leer más y comprar menos.
Acá los apuntes de mi año lector.
