Para Aguinda
sé que estás dentro de mí y te oculto como a un arma mortal
como a una mano que quiere apaciguarse en mi muerte,
como la niebla vaharina que acaricia esta noche
y te hallo tibia y transparente como mi cristalino
sé que te ocultas en la sombra de los pasos perdidos
como una navaja fila que atraviesa las vísceras
que se sumerge en lo aparente de todo riente rictus
como una granada expansiva que perfora los dedos
y en la noche te saco a pasear en un traje cotidiano
prestándome como un balcón móvil para tu devaneo
y veo como tú ves y piso como tú pisas la misma tierra
te llevo en bandolera como las caserinas cargadas
esperando que explotes al coger tu sombra tras mis costillas
que se quede en mis uñas el resto del abrazo que te doy
al hacerte volar en mil pedazos junto a mi Estuche eventual